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Prensa
> Tengo Derecho > Editorial 28
de diciembre de 2002
El 2002 en materia de
Derechos Humanos
El
2002 termina más o menos como empezó, en materia de Derechos
Humanos. Es decir, mal.
El agravamiento de las condiciones de vida de la población en
Argentina aparece como una de las primeras cosas a destacar. Por la
incertidumbre económica derivada de la devaluación y la continuidad
del modelo de hambre y exclusión, muchos millones de argentinos
pasaron a estar por debajo de la línea de la pobreza. No hubo, a
grandes rasgos, una política social que contuviera semejante
hecatombe.
Las luchas por un país mejor, es el título con el que podríamos
englobar la actividad de los docentes, los piqueteros, los empleados
públicos y los estudiantes. En este sentido, hay que destacar que se
ha recuperado poder de movilización, más allá de los resultados.
Como paradoja para quienes detentan el poder, las represiones del 20
de diciembre y el 26 de junio lo que han logrado es precisamente
incrementar esa movilización. Es un signo para remarcar, el hecho de
que el pueblo sea consciente y reclame por sus derechos.
A este poder de movilización ha salido al frente la alimaña, como le
decimos en Tengo Derecho a la vuelta de la mano de obra desocupada.
Intimidaciones, amenazas, aprietes y ataques concretos se produjeron
contra militantes de distinta extracción. Como siempre, nunca se
investigó hasta las últimas consecuencias.
En materia de la impunidad del pasado, hubo algunos avances. Galtieri
terminó preso con arresto domiciliario, por una causa judicial en la
que se investigan desapariciones en 1980. La declaración de nulidad
de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida siguió siendo algo
muy esperado por quienes trabajan contra la impunidad del ayer. La
Corte Suprema, nada más y nada menos, es la que todavía no resolvió
la cuestión.
En La Plata, la impunidad del pasado siguió investigándose y se
incrementó la cantidad de causas penales derivadas del Juicio por la
Verdad, sin todavía un resultado concreto pero con grandes promesas.
Y en esta cuestión debemos detenernos: la cuestión de la Justicia.
Porque este año ha sido el año en el que el ciudadano común, por
ejemplo, pidió por la remoción de la Corte Suprema. Ha sido y es una
de las grandes preocupaciones el tema de la Justicia. Porque sin
Justicia, no hay democracia.
Cierra el 2002 entonces con grandes déficits en materia de Derechos
Humanos pero con mayor conciencia por parte de la población.
Saludamos aquí en Tengo Derecho a todos aquellos que tomaron mayor
conciencia, a los que luchan y siempre lucharon, a los que piensan y
sueñan con un país mejor.
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