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Prensa
> Tengo Derecho > Editorial 28 de agosto de
2004
Respuesta al
Sr. Juan Carlos Blumberg
Ante las palabras del Sr. Juan Carlos Blumberg en su nueva marcha el jueves pasado, los organismos de Derechos Humanos tenemos dos opciones: o responderle con la misma bajeza con la que, ante una multitud, se expresó el Sr. Blumberg -bajeza que encima incluye la mentira- o responderle con explicaciones acerca de qué son los Derechos Humanos, alejándose de su antifaz ideológico y casi partidario.
Una tercera opción es ignorarlo, pero preferimos recoger el guante.
Juan Carlos Blumberg dijo el jueves en la Plaza de los Dos Congresos que "los Derechos Humanos son para los delincuentes", una muletilla barata de la derecha que, él sabe, prende muy bien en la opinión pública.
También dijo que "nadie de los Derechos Humanos me fue a ver cuando mataron a mi hijo Axel", lo cual es una mentira que el Centro de Estudios Legales y Sociales, que sí se comunicó con él, se encargo de desmentir y repudiar. Valdría recordar aquí la responsabilidad de Blumberg al decir falsedades que son multiplicadas en forma masiva por los grandes medios de comunicación.
Vayamos a la afirmación general, aquella que dice que los Derechos Humanos son para los delincuentes. Esa chicana estúpida, Sr. Blumberg, ignora la realidad de que los organismos de Derechos Humanos se dedican a más cosas que el reclamo por las condiciones denigrantes en las que están los detenidos en cárceles y comisarías. Detenidos a los que, según su propuesta, habría que hacer trabajar por la fuerza y si es posible con grilletes.
Los Derechos Humanos son para todos, Señor Blumberg. Para usted también, que merece Justicia por el crimen de su hijo. Para usted y para las miles de víctimas de la violencia social, la que ejerce, fomenta y tolera el Estado, en forma real y simbólica.
Los Derechos Humanos son también el derecho a la educación, a la salud, al trabajo y a la vivienda digna, que en este país cada vez se cumplen menos.
Sería bueno que usted propusiera discutir qué hacemos con el millón 800 mil de argentinos que sobreviven con 46 pesos al mes, según la última encuesta del INDEC.
Quizás el Sr. Blumberg esté en una posición social cómoda, que le obstruye el pensar en el hambre o en la desocupación. Y sólo piensa en las consecuencias de la crisis social y no necesariamente en ellas sino en cómo reprimirlas.
La postura represiva, lo diremos más allá del cansancio, no trae la solución. Nosotros, los que militamos en los organismos de Derechos Humanos, seguimos prefiriendo no responder provocaciones; seguimos prefiriendo la paz, la Justicia y la búsqueda de un mundo libre del temor y la miseria.
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