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Prensa
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Editorial 25 de junio de 2005
La
Corte anuló las leyes de
Punto Final y Obediencia Debida
La
Nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida
dictada por la Corte Suprema después de años
de espera, es un importantísimo avance en el juzgamiento
de los genocidas de la última dictadura y un quiebre
en la historia de la impunidad en la Argentina.
Este fallo histórico, largamente esperado por los
familiares de los desaparecidos, los ex detenidos-desaparecidos,
y los organismos de Derechos Humanos, obligará a
acelerar los procesos judiciales que ya existen en distintos
puntos del país.
Por eso es urgente que todos los fiscales y jueces de la
Nación realicen su trabajo y dediquen tiempo y recursos
a la investigación de los crímenes del Terrorismo
de Estado.
Es hora también de que el Poder Ejecutivo concrete
su discurso en materia de derechos humanos, poniendo en
marcha una política de auxilio y seguimiento a los
distintos procesos.
Habrá que apurarse, puesto que el tiempo pasa y los
posibles condenados se van muriendo. Con una semana de diferencia
al fallo de la Corte, murió el represor Guillermo
Suárez Mason, uno de los más furibundos carniceros
que dirigió el plan de exterminio.
Suarez Mason fue jefe del Primer Cuerpo del Ejército,
y por esa razón todo lo que ocurría bajo su
territorio, que comprendía la Capital Federal, y
gran parte de la Provincia de Buenos Aires y La Pampa, era
de su responsabilidad.
En su "territorio", funcionaron decenas de centros
clandestinos de detención y miles de personas fueron
desaparecidos. Él fue responsable, entre los años
1976 y 1980, de todo eso.
Asesino, luego prófugo, extraditado de Estados Unidos
y finalmente indultado por el ex presidente Carlos Menem,
Suarez Mason fue un símbolo de la represión.
En el año '99 volvió a prisión, sólo
domiciliaria, por el robo de bebés. Pero en 2003
salió de su casa a festejar su cumpleaños
y eso le valió una detención en una cárcel
común, en donde murió el martes sin el día
de su juicio y castigo.
Por esta y otras razones, es que es necesario agilizar los
procesos judiciales contra genocidas. En eso ayuda mucho
el fallo de nulidad de las leyes de impunidad, un acto de
Justicia que será valorado por la historia como un
hito en la lucha por la plena vigencia de los Derechos Humanos
en nuestro país.
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