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> Tengo Derecho > Editorial 18 de
diciembre de
2004
Balance del
año 2004
Termina el año 2004 y, como es costumbre ya en
Tengo Derecho, conviene hacer un balance de lo que pasó.
Altamente positivo ha sido en materia de
jugzamiento de represores de la última dictadura. La nulidad de las leyes de
Punto Final y Obediencia Debida, legislada en agosto de 2003, tuvo los efectos
jurídicos que se decía no iba a tener. En La Plata, particularmente de
realizó un juicio oral, se reactivó un megaexpediente de los años '80 y se
encarceló a la cúpula de la Policía provincial durante la dictadura, que
pasará la Navidad en prisión.
No es poco. Queda bastante, es cierto, pero el
escenario se presenta favorable gracias a la unidad de los organismos de
Derechos Humanos en el espacio "Justicia Ya" y el fortalecimiento de
recursos humanos en las fiscalías y juzgados.
En materia de Derechos Económico Sociales, la
situación sigue siendo más o menos la misma que el año pasado. Trabajadores
estatales de la Provincia reclamaron todo el año un aumento de sueldos, que se
dio a cuentagotas, y el año cierra con un conflicto entre los docentes y el
Gobierno, que parece no resolverse en poco tiempo.
Además, si bien bajó el índice de pobreza y
el de la desocupación, la situación social sigue siendo lo suficientemente
crítica como para hacerse el desentendido. Este año, también, se volvió a
pagar la eterna deuda pública y no puede dejar de decirse que se hace a costas
del hambre de la población.
En materia de libertades y garantías
individuales, la avanzada Blumberg ha tenido efectos nefastos sobre el sistema
penal de Justicia, que se ha vuelto aún más retrógrado e injusto. La
sumatoria de penas para personas que cometieron varios delitos, permite hoy en
Argentina que un ladrón de gallinas reincidente sea castigado más que un
homicida.
Debe destacarse además en este resumen del
año la renovación de la Corte Suprema de Justicia, cabeza de un Poder Judicial
desprestigiado. También es destacable la aparición de nuevos temas de
discusión en la agenda pública, como el del derecho al aborto, la adopción de
niños por parejas gays y, desde ayer, el de la censura, que reflejan la
existencia de una sociedad madura que se anima a discutir sin prejuicios
religiosos o dogmáticos, aunque estos últimos elementos empañen un poco la
cosa.
En síntesis, la Argentina ha vivido otro año
de crisis social con algunos avances en la administración de Justicia pero que
no llegan a alcanzar a toda la población afectada. Redoblar esfuerzos el
próximo 2005 por los Derechos Humanos, es una tarea de todos y de todas.
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