Prensa > Tengo Derecho > Editorial 16 de abril de 2005

El voto contra Cuba en la ONU es discriminatorio


El jueves, el mundo asistió al payasesco espectáculo de la condena a la República de Cuba en el comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Una vez más, impulsada por Estados Unidos, la resolución pidió un informe sobre la situación de las libertades fundamentales en la isla.

Hablar si se cumplen o no los Derechos Humanos en Cuba esconde una discusión que siempre se tapa, año tras año en esta circunstancia. Y es la discusión sobre la autoridad moral a opinar sobre una problemática que incumbe también a los propios países que se jactan de levantar el dedo acusador y fruncir el ceño.

Todos los paises del mundo violan los Derechos Humanos. Y juzgar sólo a un país, como Cuba, bajo un comité internacional, con el impacto periodístico en la prensa mundial que eso conlleva, es discriminatorio.

Los Estados Unidos, campeones en violaciones a los Derechos Humanos en todo el planeta, impulsan la condena a Cuba cuando poseen, en la misma isla, una base militar en la que ocurren a diario cientos de violaciones a los Derechos Humanos.

La base de Guantánamo, enclave norteamericano en la isla, tiene casi mil detenidos de la pregonada lucha contra el terrorismo internacional en situación de ilegalidad absoluta, prácticamente sin defensa, y en condiciones infrahumanas de detención.

Nadie levanta la voz ni nadie presenta un proyecto en el Comité de las Naciones Unidas, salvo Cuba precisamente este año, para condenar la violación a los Derechos Humanos de la base de Guantánamo.

También la Comisión de Derechos Humanos de la ONU pidió que se investiguen las posibles torturas a los palestinos en las cárceles de Israel. Obviamente que esta resolución no tuvo igual prensa, aún cuando fue aprobada por mayor cantidad de votos a favor que la condena a Cuba.

Una visión de los Derechos Humanos "a lo Bush", que se sube a un pedestal para juzgar sólo a un país, es una visión de los Derechos Humanos tuerta, parcial y retorcida. Utilizar el concepto de Derechos Humanos con fines de estrategia militar es repugnante y debe ser condenado por todos los que creen que el ser humano, en Cuba y en cualquier parte del mundo, merece vivir libre del temor y la miseria.

 

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