|
|
|
Prensa
> Tengo Derecho > Editorial 15 de mayo de
2004 Quitarles
la licencia a los médicos represores
Un interesante proyecto sobre la búsqueda del fin de la impunidad se sancionó en la Cámara de Diputados bonaerense esta semana.
Estamos hablando de una ley que permite a los Colegios de Médicos de la Provincia quitarles la matrícula a aquellos profesionales que tuvieron participación en el Terrorismo de Estado en la Argentina.
Es un viejo tema éste, el de los médicos represores, porque aportaron una importante ayuda civil a la ejecución de los crímenes de los militares y policías.
Fueron los médicos represores los que controlaban la tortura e indicaban dar máquina "hasta ahí".
Fueron los médicos represores, y sus ayudantes enfermeros, los que aplicaban la inyección para dormir a los detenidos-desaparecidos antes de los Vuelos de la Muerte.
Fueron los médicos represores los que asistían los partos de las embarazadas en cautiverio, a quienes les robaban sus hijos para entregarlos a familias relacionadas con el régimen. Algunos de ellos firmaban incluso falsos certificados de nacimiento, en los que se cambiaba la identidad de los bebés.
Fueron los médicos represores los que firmaban partidas de defunción "NN" de cuerpos que "aparecían" en las calles con tiros en la cabeza, propios de un fusilamiento. Esos médicos, la mayoría de las veces firmaban el certificado sin ver el cadáver y sin preocuparse por su identificación, ya que la maquinaria represiva incluía la rápida desaparición forzada de las personas.
Y lo que ocurre, es no sólo que estos médicos están libres. Ocurre que todavía siguen ejerciendo la profesión, escondidos -como algunos platenses- en una carrera ilustre, llena de "condecoraciones" por su mérito y atención.
También pasa, que los Colegios de Médicos no podían resolver su expulsión y el quite de la matrícula. Ahora, de aprobarse este proyecto de ley, un primer paso hacia la Justicia se estará dando.
Pero no basta con la expulsión. Así como avanzan las causas judiciales contra militares y policías, deben avanzar también los expedientes contra estos civiles que cometieron, muchas veces, los mismos horrendos crímenes que los uniformados.
|