Prensa > Tengo Derecho > Editorial 14 de mayo de 2005

Decisiones privilegiadas en la Justicia argentina


La Justicia argentina ha tomado decisiones esta semana que fueron consideradas como promotoras de la impunidad. Una sensación de desagrado, de repulsión, de impotencia, nos genera ver la liberación de dos presos famosos: María Julia Alsogaray, por un lado, y Omar Chabán, por otro.

El sentido común, la sabiduría popular como le llaman algunos, dice que los poderosos siempre zafan. Que los que están arriba, la pasan mejor que los que están abajo. Y algo de eso hay.

Pero la palabra clave aquí no es la inocencia, porque todavía nadie juzgó a estos personajes. La palabra clave aquí es la excarcelación, una medida judicial que significa un beneficio para una persona imputada de un delito y que en cierta medida tiene que ver con el cumplimiento de un derecho constitucional.

¿Por qué decimos "en cierta medida"?. Porque la Constitución dice que toda persona debe permanecer en libertad hasta que se le realice un juicio justo.

Ahora bien, todos sabemos que este principio no se cumple, que las cárceles y comisarías de la provincia del Buenos Aires están abarrotadas de presos, de los cuales el 75 por ciento no tiene condena, no fue juzgado. Es decir, se presume su inocencia. Y esas personas están presas por años, sin sentencia firme.

Es en este contexto en el que hay que decir que observar cómo se libera a los poderosos y cómo se encarcela a los pobres diablos, produce esa sensación desagradable de impunidad, y más que nada, de desigualdad ante la ley.

Ese concepto, el de desigualdad ante la ley, es el que hay que repudiar en estas situaciones. No hay que subordinar el derecho de toda persona a un juicio justo y rápido con la sensación de impunidad que genera ver libre a un presunto responsable, condenado mediáticamente o no, de un delito grave.

Nadie pide aquí absoluciones, ni liberaciones masivas de presos. Lo que la Justicia debe encontrar, para no generar esa desconfianza que la carcome desde hace tiempo, es la forma de ser más justa y más imparcial. Y tomando decisiones privilegiadas, va por el mal camino.

 

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