Prensa > Tengo Derecho > Editorial 10 de septiembre de 2005

Los secundarios y el boleto estudiantil



La rebaja en el boleto estudiantil secundario es una victoria histórica de los propios estudiantes que desde hace años reclaman una tarifa acorde a las posibilidades económicas de muchos chicos de la provincia de Buenos Aires.

No debería ser tomado como una medida simbólica para el próximo 16 de septiembre, fecha en que se cumple un nuevo aniversario del episodio represivo conocido como "La Noche de los Lápices", ocurrido en una de tantas madrugadas en las que en La Plata se secuestró a adolescentes durante la dictadura.

La rebaja en el boleto la vienen pidiendo en nuestra ciudad los estudiantes secundarios desde hace muchos años. Cada 16 de septiembre, en una especie de rulo simbólico en el que nos mete habitualmente la historia de este país, los chicos piden un boleto más barato.

Es que el famoso "tomála a vos, damela a mí, por el boleto estudiantil", volvió a fines de los ´90 de la mano de la crisis económica que golpeó tanto a las familias de clase media como a los que menos tienen.

Ese cántico era expresado al mismo tiempo como homenaje a los chicos desaparecidos en la dictadura, y como reivindicación propia por un boleto que pueda pagarse.

Este pantallazo de la historia, sin embargo, debería ser más completo. Y bien vale ahora recordar, cuando estamos próximos a la fecha, la necesidad de que tanto el 16 de septiembre como el 24 de marzo se realicen en todas las escuelas los actos que marca la ley, en homenaje a los desaparecidos y en un completo y crítico relato de nuestra historia.

Pareciera que la dictadura todavía surte algunos de sus efectos cuando un docente no se anima, o le parece delicado o peligroso, estar hablando de desaparecidos en un colegio secundario. Quizás en La Plata esto parezca una locura, pero sucede. Y en mayor medida ocurre en muchas escuelas del interior de la Provincia.

Por eso, más que anunciar rebajas de boletos en momentos oportunos, sería bueno que el gobierno bonaerense implemente un plan en serio de capacitación docente en el abordaje de estas problemáticas. Con actividades participativas y de discusión de la historia, sin bajar líneas ni caer en discursos de ocasión con lugares comunes.

Con esta visión del tema, tendríamos mucho más para decir y mucho más para explicarnos de nuestro pasado reciente, y muchas más herramientas para evitar que la historia se repita.

 

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