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Prensa
> Tengo Derecho > Editorial 7 de agosto de
2004
El represor
Bergés, liberado
Sin imágenes televisivas, sin fotos que lo
registren, el represor Jorge Antonio Bergés salió en libertad esta semana por
decisión de dos jueces de la ciudad de La Plata.
Esto pasó a sólo cuatro meses de que Bergés sea condenado por estos mismos
jueces a 7 años de prisión por la supresión de identidad de una hija de
desaparecidos.
Exactamente un año atrás, la justicia federal platense también actuaba a
velocidad supersónica y liberaba al represor Christian von Wernich, quien caería
preso un mes y medio después. Vale marcar la diferencia de criterio: lo rápido
que se actúa a la hora de liberar a los represores, en comparación con cualquier
detenido "común".
Y en el caso de Bergés, hasta se le permitió evitar la notificación en
tribunales y salir de la cárcel en forma directa a su cálido domicilio.
El problema, en realidad, es técnico. A Bergés no le correspondía la
excarcelación, ya que el propio Codigo Procesal la prohíbe para delitos
relacionados con el terrorismo de Estado, como el robo de menores. Es decir, los
jueces Jarazo y Aparicio, que formaron la mayoría frente a la disidencia de
Rozanski, actuaron contrarios al derecho. Y todo fue resuelto en prácticamente
una semana.
Hay que recordar también que cuando el Tribunal Oral número 1 dictó la sentencia
condenatoria contra Bergés y su superior, Miguel Etchecolatz, se ordenó abrir
una causa para investigar la retención y el ocultamiento de Carmen Sanz, delitos
por los que la APDH La Plata y Abuelas de Plaza de Mayo habían solicitado que
los represores sean condenados en el juicio oral.
Pasan los meses y esa causa no se mueve. En Tribunales dicen que no lo hará
hasta que no esté firme la sentencia de condena, hasta que los tribunales
superiores, como Casación y la Corte Suprema, no la ratifiquen. Mientras tanto,
Bergés queda libre, a pesar de la importante cantidad de prueba que hay contra
él, en esta causa y en otras.
¿Qué esperan los jueces?. Este jueves se cumple un año de la ley de nulidad del
Punto Final y de la Obedeincia Debida sancionada por el Congreso. ¿Qué están
esperando los jueces para hacer su trabajo y darle cárcel a los genocidas?
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