Prensa > Tengo Derecho > Editorial 6 de diciembre de 2003

Fiscales y empresarios piden 
palos para los piqueteros


En la semana que pasó se oyeron nuevas voces que reclaman represión sin contemplaciones para los piqueteros. 

En primer lugar se anotó el fiscal de la Mano Dura de La Plata, Marcelo Romero, quien dijo que el corte de calles "es un delito muy grave" en la Argentina y que las protestas, marchas y manifestaciones "tienen un límite". "Caso contrario -arriesgó el fiscal Romero- bandas de violadores y abusadores sexuales. . (sí, escuchaste bien, "bandas de violadores y abusadores", dijo Romero) ... argumentarán en nuestras calles que no se puede criminalizar el goce y placer".

Para el fiscal Marcelo Romero, entonces, los cortes de calles y las manifestaciones son equiparables a una violación sexual; y los piqueteros, a los violadores. Así de sencillo y así de cavernícola.

Las palabras de Romero sonaron el lunes, sospechosamente el mismo día que se detuvo en La Plata a seis ex trabajadores de YPF que se habían manifestado por su legítimo reclamo de una deuda que el Estado mantiene con ellos. 

Estos ex obreros de la petrolera estatal estuvieron 18 horas detenidos, acusados de "intimidación" por el fiscal Carlos Gómez, quien para privarlos de su libertad ordenó incluso allanamientos en sus casas. Después, se habrá dado cuenta desde su sillón de cuero que por su condición social estas personas no tenían posibilidad de huir de la Justicia, le agarró el arrepentimiento navideño y le pidió al juez que los libere. 

Más adelante en la semana el turno fue del titular de la Unión Industrial Argentina, Alberto Alvarez Gaiani, quien le reclamó al Gobierno una "decidida y firme acción" contra los piqueteros. 

El "jefe" de los industriales llegó a decir que está alarmado por los "cotidianos actos de protesta que alteran el normal desarrollo de las actividades productivas".

Sería bueno que los capitostes de la industria se dedicaran, en lugar de quejarse de los piqueteros, a crear trabajo en la Argentina y a dejar de jugar a la bicicleta financiera o de llenarse los bolsillos con el dólar alto. Es decir, a formar una burguesía nacional que no sea vendepatria como lo fue en los '90 y que se dedique a producir en serio.

También sería bueno que se dé impulso en la Cámara de Diputados al proyecto de ley de amnistía a los dirigentes gremiales, empleados públicos y desocupados que tienen causas abiertas en la Justicia por participar de actos de protesta en los que sólo reclamaban sus derechos. 

Para poner las cosas en su lugar, donde tengamos una justicia del lado de las verdaderas víctimas del modelo económico; con fiscales que investiguen las violaciones a los Derechos Humanos cometidas contra el pueblo y con empresarios que se pongan a trabajar para que la Argentina salga adelante.

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