Prensa > Tengo Derecho > Editorial 6 de noviembre de 2004

Bush, Tabaré y las diferencias Sur-Norte


Dos escenarios distintos se han presentado esta semana en dos países de América, tan cercanos o tan lejanos a la Argentina, según quien lo mire y quien lo entienda.

En Uruguay, el domingo fue un día de fiesta. Hizo historia un frente electoral democrático, que comenzó a construirse en 1971, soportó una dictadura de 12 años y se aguantó 20 años de gobiernos de los partidos tradicionales.

El Frente Amplio logró una victoria contundente, y el presidente electo Tabaré Vázquez se encaminará seguramente ahora hacia esas coincidencias que están teniendo algunos presidentes latinoamericanos, como Lula Da Silva, Chávez y Kirchner. En lo que hace a la relación en el Cono Sur, entonces, se espera un tiempo de consensos y de construcciones mutuas.

Distinto es el panorama, allá en el Norte. El terrorista George W. Bush consiguió, además de la reelección, llegar a un nivel de engaño suficiente como para que su pueblo atemorizado lo votara, a pesar de los cuestionamientos por la invasión a Irak. De nada parecen valer los muertos del propio pueblo norteamericano, en un país usualmente volcado hacía sí mismo, y al que no le importan las muertes ajenas si son "en nombre de la libertad".

No corresponde aquí criticar la decisión de una mayoría que en los Estados Unidos tiene la voluntad de ir a votar. Pero sí vale recordar que Bush, tan fundamentalista como quienes atacaron a su país con aviones en vuelo, tiene ahora más poder que nunca. Y el resto del mundo será ahora el que esté atemorizado.

Con este panorama, ese escenario que viene construyéndose en América Latina se decora un poco más con la victoria de Tabaré Vázquez.

Se espera que en los próximos años las diferencias Sur-Norte, tan obvias y a la vez tan necesarias, se profundicen. Es algo que siempre debió ser natural: el Sur no es lo mismo que el Norte, a pesar de que los gobernantes de acá se hayan empeñado en parecerse, acercarse, igualarse.

Vistas así las cosas, no parece tan deprimente la victoria de Bush. De los gobernantes de nuestros países latinoamericanos, dependerá hacer valer esa diferencia y usarla en provecho propio.

Ir arriba