Prensa > Tengo Derecho > Editorial 6 de agosto de 2005

La destitución del juez Galeano



La destitución del juez federal porteño Juan José Galeano es un paso importante en la depuración de la Justicia argentina, contaminada por años con amigos del poder que hicieron cosas gravísimas para la salud institucional de la República.

Galeano, a pocos meses de llegar de la mano de sus amigos a un juzgado de la Capital Federal, se convirtió en el juez al que le tocó investigar el peor atentado terrorista de la historia argentina: la bomba contra la sede de la AMIA.

Fue Galeano el principal responsable de que la investigación no sólo no prosperara, sino que se dirigiera sobre una pista falsa con el fin de mostrar resultados a la sociedad argentina, que en los '90 veía incrédula cómo otro nuevo hecho criminal quedaba en la nada.

De esta manera, como lo determinó el jurado de enjuiciamiento que esta semana destituyó a Galeano, el juez "actuó fuera de todo cauce legítimo" en el marco de la causa AMIA, con procedimientos, dijo el Consejo, "clandestinos y teñidos de la más absoluta ilegalidad".

Entre ellos, mencionó el pago de 400 mil dólares al imputado Carlos Telleldín, para que involucrara a policías bonaerenses en el atentado, y los contactos permanentes e irregulares del juez con la SIDE, entidad que fue mucho más que un simple apoyo en la investigación del juez.

Galeano queda ahora sin fueros especiales que lo protejan y podría ser enjuiciado y, eventualmente, encarcelado por su papel en la construcción de la impunidad.

Es importante que desde el Estado comience a investigarse la conducta de los jueces durante la infame década del '90 y se impulse esta depuración que, como hemos dicho en este mismo espacio, no debió nunca quedarse sólo en la remoción de los corruptos jueces de la Corte Suprema.

Con la limpieza de un Poder Judicial que convalidó el despojo de la Argentina, podrá comenzarse a ver un horizonte de esperanza en la reconstrucción de un país más digno y más justo para todos.

 

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