Prensa > Tengo Derecho > Editorial 4 de septiembre de 2004

AMIA: Otra vez la palabra impunidad


Impunidad. Esa es la palabra que suena y vuelva a sonar en la Argentina. Ahora, una vez más, asociada al salvaje atentado a la AMIA, ocurrido hace 10 años.

Y es que esta vez la cosa llegó al fondo, a la destrucción misma de todo lo sabido hasta ahora y a la convicción de que todo fue una gran mentira promovida desde el poder.

Con la absolución de la totalidad de los 22 acusados en el juicio oral que duró tres años, la Justicia argentina demostró otra vez su incapacidad para resolver el estado de impunidad que deshonra a los argentinos y surge la creencia de la gran mayoría de la sociedad de que nunca se sabrá nada.

Y la certeza, además, de que la única verdad fue la Gran Mentira: la de un juez y un fiscal pagando 400 mil dólares a un reducidor de autos para que involucrara a un grupo de policías; la de un juez que siguió una pista no "falsa", sino una pista que estaba armada para encubrir; la de un poder político que promovió y construyó esa mentira junto a gran parte del Estado.

¿Qué queda ahora, si todo lo que se sabía era mentira?

Ayer, durante más de una hora se vio a los familiares de los muertos reclamando Justicia y repudiando la impunidad. Estuvieron allí, como siempre, criticando la investigación, denostando a esta maltrecha justicia argentina y pidiendo que los responsables vayan a la cárcel.

Por ahora, eso es lo que queda. Eso es lo que hay que hacer: mantener viva la memoria. No para recordar por el sólo hecho de recordar; sino para, como hicieron durante los últimos 28 años los miles de familiares de desaparecidos de la dictadura, exigir Juicio y Castigo.

Han pasado 10 años, es cierto, pero muchos de los responsables del encubrimiento están todavía vivos. La búsqueda del enjuiciamiento de cada uno de ellos será el primer paso en el camino de reclamar el fin de la impunidad por el atentado a la AMIA.

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