Prensa > Tengo Derecho > Editorial 3 de julio de 2004

Protestas contras las instituciones


Las protestas contra las instituciones -contra las comisarías, contra la Justicia- que se vienen desarrollando en los últimos días, tienen su raíz en una profunda situación de desigualdad, y requieren de un análisis complejo que no se quede en la superficie. 

Caer en la discusión sobre si es justificado o no que la gente queme un patrullero, si está bien o es un delito el tomar una comisaría, es caer en la forma de discusión binaria que en general proponen los grandes medios de comunicación: la gente es mala o buena; las cosas son blancas o negras. Todos sabemos que la realidad no es así y que las explicaciones de lo que pasa no se resuelven con el sí o el no de un "fonovoto".

El problema es más complejo y comprende, a grandes rasgos, el desprestigio de las instituciones de nuestra maltrecha democracia, el hartazgo social por la impunidad, y el poder de los medios de comunicación —fundamentalmente la televisión—, en mostrar y lograr que la opinión pública hable de eso.

Fue curioso ver cómo se presentaba el miércoles la información sobre la protesta en la fiscalía de San Justo, en la que familiares y amigos del joven Diego Lucena se concentraron y tras quejarse y gritar, a partir de eso, lograron reunirse con los fiscales para recibir detalles del caso. Los medios presentaron la información como "extraña audiencia", "un hecho sin precedentes". 

Está claro que sería imposible que todos los fiscales recibieran a todos os familiares de víctimas de homicidio. Pero... ¿son conscientes los funcionarios judiciales de la distancia que los separa de la gente? ¿Por qué tiene que pasar lo que pasó?

Habría que comparar, sin fruncirse, las protestas de los familiares de Lucena y las concentraciones de Juan Carlos Blumberg, y no descartar un punto que las une: la impunidad, muchas veces aceptada, consentida y promovida por el Poder Judicial.

Mucho se ha hablado de reprimir las protestas y el Gobierno bonaerense lanzó la poco clara advertencia de que se pasará a retiro a los comisarios que permitan tomas de comisarías. Parece un pasaporte a la represión. 

Comprender la situación, entender que la gente protesta contra la Policía porque considera que no la protege, que en realidad es una institución que ataca a la sociedad, entender eso... es el primer paso para cambiar las cosas. Si la respuesta a la impunidad es la represión, sólo se conseguirá generar más impunidad, más desigualdad y más injusticia.

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