Prensa > Tengo Derecho > Editorial 3 de abril de 2004

Siete años de prisión para Bergés y Etchecolatz  


Analizar en particular la condena a siete años de prisión que el lunes pasado recibieron Jorge Bergés y Miguel Etchecolatz deja un sabor amargo, si no se tienen en cuenta otros aspectos. Es que todo parece poco ante semejantes criminales y, mucho más, una condena de siete años. 

Muchos entendieron que por los menos les correspondía 15 años de prisión y otros tantos hubiesen preferido la prisión perpetua. Pero el caso en sí a juzgar, no permitía semejante condena. 

El de Carmen Sanz, la hija de los desaparecidos uruguayos Aída Sanz y Eduardo Gallo Castro, era un caso en el que no se perseguían los delitos más graves (las torturas, los homicidios, las desapariciones forzadas) por los que seguramente tendrán responsabilidad tanto Bergés como Etchecolatz. 

Por eso hay que entender los siete años de prisión como una condena escasa, sí. Pero tampoco la cosa era para demasiado.

Llegar al Juicio y Castigo no fue fácil. Innumerables son los escollos que los Organismos de Derechos Humanos hemos salvado para que esta consigna histórica sea una realidad. La pelea por encontrar a los nietos desaparecidos, devolverles su identidad y castigar a los culpables es difícil. 

Por eso lo del lunes fue también un verdadero triunfo y así tenemos que vivirlo. Un tribunal de la Nación resolvió que se debe hacer constar en los registros públicos que María de las Mercedes Fernández es Carmen Sanz, hija de dos desaparecidos en 1977, y condenó a los responsables de esa supresión de identidad. 

Además, el Tribunal Oral no descartó del todo los planteos de las querellas sobre los delitos de retención y ocultamiento: ordenó que se instruya un nuevo sumario ante un juez de primera instancia para investigar a los represores por esos crímenes. 

Esa es la llave para que Bergés siga preso a pesar de la escasos siete años de condena. Etchecolatz, por su parte, ya tiene una prisión preventiva en la causa del Primer Cuerpo del Ejército. 

Un juez federal de primera instancia deberá detener e indagar a los dos represores por la retención y el ocultamiento de Carmen Sanz, ya que las pruebas obtenidas en la causa que hoy tuvo sentencia son concluyentes. 

La sentencia del lunes es el triunfo de la lucha, la comprobación de que las rondas de las Madres no son en vano, que los escraches de los HIJOS tienen fuerza, que la búsqueda de Abuelas siembra la esperanza... En fin, es la comprobación de que la lucha por los Derechos Humanos está dando sus frutos. 

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