Prensa > Tengo Derecho > Editorial 2 de octubre de 2004

Masacre de Patagones: evitar las generalizaciones


Entender la masacre ocurrida esta semana en Carmen de Patagones es un ejercicio complejo, que no debe tomarse con liviandad ni con la obsesiva necesidad de buscar responsables.

Parece que el discurso instalado en los medios de comunicación se centra en averiguar quiénes o qué influyeron en la mente del ya famoso Junior, para poder entender lo ocurrido.

Hay quienes hablan de la influencia del rock, del ícono maldecido Marylin Manson, como si estuviéramos en la edad Media y hubiese que empezar a quemar los discos; hay quienes hablan de la escuela, de los docentes que "no contienen", como si su deber y su función fueran ser diques de contención de la tremenda crisis social que vive la Argentina.

Pocos hablan de la facilidad con que Junior accedió a un arma, cargada y lista para matar; pocos hablan de la cultura del éxito, de la figuración en los medios aún cometiendo crímenes; nadie habla del entorno social de Junior, que define y condiciona su conducta, fácilmente configurable como de una alarmante gravedad psicológica.

El análisis simplista no sirve. Culpar a un docente o a un cantante de rock es algo más que idiota. Es seguir el razonamiento de la sociedad norteamericana en el episodio del Colegio Columbine, analizado en la película de Michal Moore. 

En Bowling for Columbine, el cineasta recordaba que los autores de esa masacre habían jugado al bowling esa mañana y se preguntaba por qué a nadie se le había ocurrido culpar a ese juego por el accionar de los chicos.

Tampoco se puede hacer de este caso una generalización que se enmarque o que explique la consabida "violencia escolar". Cada caso en particular debe ser analizado en su contexto; cada problema de violencia debe ser entendido según el medio en el que vive y se relaciona el autor.

Caer en una peligrosa generalización puede brindar argumentos a los que proponen hace un buen tiempo la baja en la edad de imputabilidad de los menores. Sería importante estar atentos a que la masacre de Carmen de Patagones no sea utilizada por los pregoneros de la "mano dura" para criminalizar a los jóvenes que son, antes que victimarios, víctimas de un sistema social injusto, violento y carente de valores como son la Justicia y la Igualdad. 

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