|
Prensa
> Tengo Derecho >
Editorial 2 de julio de 2005
La
situación de los hospitales públicos
La
extraña muerte de dos pacientes en el Hospital Santojanni
de Buenos Aires pone nuevamente en el tapete el estado de
la salud pública en la Argentina.
La
sospecha, expresada en la denuncia de los familiares, de
que esas dos personas murieron porque un respirador mecánico
habría dejado de funcionar a raíz de un corte
de energía, es una muestra más de repetidos
y penosos episodios que suceden con frecuencia en los hospitales
públicos.
Más
allá del caso puntual de este hospital, lo cierto
es que la mayoría, por no decir todos, los nosocomios
de la Capital y la provincia de Buenos Aires cuentan con
graves deficiencias en materia de atención y de infraestructura,
que hacen que no se cumpla el derecho a la salud que toda
persona tiene como ser humano.
Una
creciente demanda de la población, que no cuenta
con una buena cobertura médica o directamente no
la tiene por la precarización laboral, ha producido
en los últimos quince años una verdadera explosión
de pacientes en los hospitales.
A
esto se suma el desfinanciamiento crónico que los
sucesivos gobiernos han promovido en la salud pública.
A
menudo hay una falta reiterada de insumos, y los problemas
edilicios son moneda corriente, con estructuras añejas
que deben albergar a veces equipos costosos, que a la vez
no pueden ser mantenidos por falta de presupuesto.
Otro
problema es el congelamiento de las vacantes de médicos
y enfermeros, que hace que cualquier baja de personal redunde
directamente en una baja en la calidad de la atención
médica, realizada a las apuradas y con interminables
esperas para el paciente.
Es
en este sentido, que esta semana los médicos bonaerenses
volvieron a pedir un salario mínimo de 760 pesos
y un incremento en el presupuesto hospitalario.
Episodios
como el del Hospital Santojanni esta semana son los emergentes
de una situación que hace años se repite y
que quienes gobiernan deberían hacer todo lo posible
por cambiar.
|