Prensa > Tengo Derecho > Editorial 2 de abril de 2005

Malvinas y los discursos del pasado


Hoy es 2 de abril y nos toca comenzar la temporada 2005 de "Tengo Derecho" con el recuerdo de la guerra de Malvinas. 23 años han pasado de aquella decisión suicida de los genocidas que entonces gobernaban. Y aún hoy vale recordarlo para darse cuenta que ese pasado, uno de los últimos capítulos de esa dictadura sangrienta, sigue vivo en el presente.

Aún hoy los ex combatientes de Malvinas siguen buscando un lugar de reconocimiento en la sociedad que no tienen. En este momento, en la Plaza Islas Malvinas de nuestra ciudad están realizando su acto anual, en el mismo lugar donde estaba emplazado el Regimiento 7, del que salieron muchos colimbas para la guerra. Ellos son hoy las principales víctimas de la guerra, que sufren la discriminación al considerárselos incapacitados para trabajar. O que observan paralizados como aumenta año tras año la cantidad de suicidios de ex combatientes.

Hablar de Malvinas hoy requiere además reconocer, diferenciar y contribuir a erradicar cierto discurso pro-guerra, que justificó esa locura genocida, y que se plasma en palabras como "gesta heroica", o en el vaciamiento de significado de conceptos como "soberanía" o "patria", principalmente por parte de algunos que fueron los responsables de semejante aventura.

Esa concepción restringida de la soberanía, siempre asociada a la guerra o a la división limítrofe, es la que hay que revisar. Mucho ha pasado en los últimos 30 años como para que digamos que la soberanía es sólo el cuidado de la frontera.

Reconocer ese tipo de discursos ha sido una tarea ingrata en las últimas semanas, ya que en los días cercanos al 29° aniversario del golpe del '76, volvieron a aparecer los apologistas de la dictadura.

Primero fue el obispo castrense, el harto repudiado monseñor Antonio Baseotto, a quien el propio Gobierno se encargó de poner en vereda, aunque sin poder echarlo, luego de que propusiera arrojar al mar con una piedra en el cuello a uno de sus ministros.

Después apareció uno de los partícipes del régimen dictatorial, el economista Juan Alemann, quien negó la existencia del plan sistemático de apropiación de menores. Y además, provocó diciendo que en la dictadura había que "tener estómago para hacerse cargo del hijo de un guerrillero".

Como hemos dichos varias veces en este programa, a pesar del repudio masivo que la sociedad expresa cada 24 de marzo, siempre hay espacio para alguna voz apologista de la dictadura.
Repudiar esas voces, reconocer los falsos discursos que esconden la legitimación de los crímenes, es una tarea más a la hora de ejercer la memoria de nuestro pasado.

 

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