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ASAMBLEA
PERMANENTE POR LOS DERECHOS HUMANOS LA PLATA
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Argentina
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COMO AYUDARNOS
La Asamblea Permanente
por los Derechos Humanos es una organización pluralista e independiente que surge por primera vez en Capital Federal, en el año 1975.
Allí, frente al terrorismo implementado por la Triple A, un importante grupo de
dirigentes políticos, religiosos, gremiales y sociales se reunieron
para formar una estructura social de defensa que permitiera poner algún freno a
las tropelías de las fuerzas parapoliciales y paramilitares de entonces, que
amenazaban, secuestraban y asesinaban con total impunidad a militantes
populares. En una Asamblea reunida en la Casa de Nazareth en aquel año de 1975,
aquellos hombres y mujeres fundaron la A.P.D.H. para defender los derechos
emanados de la Constitución y de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos.
En aquel tiempo estaba en
pleno avance el proyecto internacional de instalar en Argentina una dictadura
como la que ya desde hacía algún tiempo gobernaba Chile, claro que en versión
corregida y aumentada, para aplicar formalmente el terrorismo de estado.
Así comienza una tarea
que reconoce dos vertientes principales: el reclamo ante las autoridades
nacionales y los organismos internacionales y el asesoramiento y acompañamiento
de los familiares y víctimas de la represión.
El nacimiento de la
Asamblea Permanente en La Plata es posterior al golpe militar de 1976. Grupos de
familiares de desaparecidos, en su mayoría, comenzaron a reunirse convocados en
principio por la necesidad de saber y de compartir la poca información de que
se pudiera disponer. Y en 1979 resolvieron constituirse como Asamblea Permanente
por los Derechos Humanos La Plata.
Durante la última
dictadura cívico-militar y los años inmediatamente siguientes los esfuerzos
del organismo se concentraron en obtener Verdad y Justicia para las víctimas de
la represión y para todo el pueblo argentino, que de alguna manera podría
también categorizarse como víctima. Así fue que se desarrolló una intensa
tarea recogiendo las denuncias de secuestros, desapariciones, homicidios,
torturas y otras violaciones que fueron
radicadas en la CONADEP, una vez creada.
Las denuncias públicas
llevaron al conocimiento del país la magnitud de las violaciones a los derechos
humanos, que por su origen, cantidad y características pudieron ser encuadrados
sin discusión como genocidio. (esto de sin discusión no incluye, obviamente, a
quienes negaron y aún hoy niegan que la masacre haya existido, como lo hacen
los pro nazis con el holocausto).
Así fue que la
desintegración del régimen militar se tradujo para el pueblo en una esperanza
de Justicia. Todos esperábamos el castigo para los genocidas.
Después del juicio a las
juntas militares comienza a esbozarse lo que sería la política de impunidad
abierta por el alfonsinismo y culminada por el menemismo: las
instrucciones del Poder Ejecutivo a los fiscales abren embozadamente el camino a
las posteriores leyes de Punto Final y Obediencia Debida, claudicaciones
que -contra lo que se sostenía por entonces desde esferas oficiales- no
hicieron más que debilitar el incipiente régimen constitucional.
Pero el pueblo siguió
reclamando Verdad y Justicia, y la APDH La Plata mantuvo y mantiene esa postura
que se materializó, entre otras cosas, en reclamo de nulidad efectiva del Punto
Final y la Obediencia Debida. Sancionada esa nulidad por el Congreso en agosto
de 2003, la tarea de los organismos de Derechos Humanos es seguir reclamando
Justicia y propiciar la reapertura de causas penales que logren el
encarcelamiento de todos y cada uno de los genocidas, desde el que dio la orden
hasta el que la ejecutó.
Paralelamente a estos
reclamos,
surgió en estos años de lucha la necesidad de un encuadre político más amplio.
Desde el '76 y continuado por los gobiernos constitucionales, junto a los
crímenes y la política de impunidad, se perfiló un camino de política económica apegado a los lineamientos de los organismos financieros
internacionales: surgió entonces la
necesidad de denunciar no sólo los crímenes de la dictadura, sino su mismo
origen, es decir, la necesidad de eliminar las bases de organización popular
capaces de oponerse con mayor o menor efectividad a la profunda reestructuración
productiva que Martínez de Hoz conduciría bajo la estricta supervisión del
F.M.I. y del Banco Mundial.
La dependencia es -en
nuestra concepción- el origen último de la mayor parte de las violaciones a
los derechos humanos, antes, durante y después de la dictadura militar. Las
persecuciones, desapariciones y asesinatos de militantes populares en la etapa
previa al ‘76 abonaron el camino para el definitivo acceso al poder de las
oligarquías financieras internacionales; el exterminio masivo del ‘76 al
‘83 posibilitó, como ya dijimos, la aplicación a fondo de sus planes. Y las
leyes y decretos de impunidad, junto con la permisividad para el uso de la
violencia policial, cerraron el círculo que basamenta el camino de
profundización de la dependencia.
En la actualidad los ejes
de nuestro accionar son, por una parte, continuar denunciando esta situación
global; seguir movilizando por el reclamo de Verdad y Justicia, a través del
pedido de nulidad efectiva de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y de los
indultos presidenciales y combatir la violencia policial que en nuestra región
es el instrumento de represión por excelencia de los reclamos populares.
En
este momento nuestras energías se concentran principalmente en el Juicio por la
Verdad que
llevamos adelante ante la Cámara Federal de La Plata para establecer el destino
de los desaparecidos, y en las más de 30 causas penales derivadas de esa
investigación que necesitan de un constante seguimiento e impulso para lograr
la Justicia que se le debe a la sociedad hace más de 25 años. Pero
también nos interesa el cumplimiento de los Derechos Económico-Sociales que
hacen al bienestar de nuestro pueblo, y es por eso en la APDH La Plata funcionan
comisiones de Salud y de Educación, que abarcan las problemáticas que atañen
a esas áreas en nuestra región.
La APDH La Plata es un
organismo de defensa de los Derechos Humanos; defensa que implica no sólo responder a la
iniciativa del enemigo, sino apostar a la propia. Para esto contamos con una
infraestructura mínima, con militantes en su totalidad voluntarios y el aporte
mensual de un grupo de socios que abonando una cuota mínima solventan los gastos
de funcionamiento.
La APDH La Plata se financia con el aporte de
más de cien socios y no recibe subsidios periódicos del Estado. Si Ud. desea
colaborar con nuestra institución puede hacer un depósito en la cuenta
bancaria que se detalla abajo. Cualquier aporte, por mínimo que sea, nos ayuda
en el sostenimiento de nuestras actividades
Nombre de la caja de
ahorro (en pesos argentinos):
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata
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Para hacer personalmente su aporte, puede visitarnos en nuestra sede los lunes, martes, jueves y viernes de
8.00 a 15.00 horas o los miércoles de 8.00 a 14.00. También puede escribirnos
por correo electrónico para cualquier gestión: asamblea@lpsat.com
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