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La Justicia platense se compromete a investigar el destino de los desaparecidos.

Difundido en mayo de 1998


La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata se presentó ante la Cámara Federal de La Plata el 1º de abril último, peticionando que ese órgano requiera las causas judiciales iniciadas en jurisdicción de La Plata relacionadas con los crímenes cometidos por la última dictadura militar y que investigue la verdad sobre los hechos denunciados.

La Cámara hizo lugar a la petición, solicitando de las Cámaras Federales de Capital y de San Martín que le devuelvan las citadas causas. El tribunal porteño ya contestó afirmativamente y remitirá una cantidad de expedientes que se estima entre los 1.500 y 2.000; se espera la respuesta de la Cámara de San Martín.

LAS INVESTIGACIONES ABANDONADAS

Los delitos cometidos por las fuerzas de seguridad entre los años 1976 y 1983 dieron origen a gran cantidad de presentaciones efectuadas por las víctimas o sus familiares ante los tribunales locales. También se registraron numerosas denuncias realizadas por la CONADEP. Por entonces, el juzgamiento de los responsables estaba en manos de tribunales militares.

Ante la inactividad de los tribunales castrenses, la Cámara Federal de la Capital tomó en sus manos el juzgamiento de los delitos cometidos por los integrantes de las tres primeras juntas de la dictadura y fue entonces que solicitó que se le envíen todas las causas relacionadas con las violaciones a los derechos humanos.

Desde la jurisdicción de La Plata se remitieron muchísimas causas que involucraban no sólo las denuncias individuales por secuestro y desaparición, sino también la existencia de centros clandestinos de detención, de entierros clandestinos en diversos cementerios, de robos, de adulteración de documentos, de apropiación de niños, etc.

La Fiscalía adoptó como método de trabajo el de seleccionar algunos casos paradigmáticos, y fue así como la gran mayoría de las causas no fue analizada ni por la Fiscalía ni por la Cámara y la posterior sanción de las leyes de punto final y obediencia debida sirvió de pretexto para no reabrir las investigaciones.

EL DERECHO A LA VERDAD

Junto con todos los organismos de derechos humanos, la A.P.D.H. La Plata ha sostenido la nulidad de las leyes de punto final y de obediencia debida, a la espera de la decisión del Congreso que consagrase esa nulidad. La derogación de esas normas -ridícula parodia que defraudó las expectativas populares- decidió a la Mesa Directiva a intentar la vía judicial para reabrir las investigaciones detenidas e intentar arrojar más luz en el camino de la verdad y la justicia.

Nueve familiares de desaparecidos adhirieron a la presentación, haciendo suyas las consideraciones del escrito.

La petición a la Cámara Federal se fundó en el derecho humano a la verdad, parte inseparable del derecho a la justicia, tal como había sido reconocido en algunos precedentes, tales como los casos "Mignone" y "Lapacó". Cuando se trata de crímenes de lesa humanidad, los estados tienen obligación de investigar y dar a conocer los hechos que se puedan establecer fehacientemente (verdad), de procesar y castigar a los responsables (justicia), de reparar los daños materiales y morales causados y de extirpar de los cuerpos de seguridad a quienes han cometido, ordenado o tolerado estos hechos.

En Argentina, a pesar de las recomendaciones y exhortaciones de los organismos internacionales, ninguno de los poderes ha dado cumplimiento a la obligación de investigar y ante este incumplimiento, es a la justicia a quien le corresponde tomar en sus manos la satisfacción del derecho al conocimiento de la verdad.

LA SENTENCIA DE LA CÁMARA

Los nueve jueces del Tribunal fueron unánimes en el reconocimiento de la necesidad de esclarecer las violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura y del derecho a la verdad como perteneciente no sólo a los familiares sino a la sociedad toda.

Algunos párrafos del fallo son dignos de ser conocidos por todos aquellos a quienes interesa la causa de los derechos humanos.

Así, por ejemplo, dice el Dr. Durán que corresponde declarar la competencia de la Cámara, puesto que:

"Es el mínimo esfuerzo al que estamos obligados moral y jurídicamente a realizar quienes integramos el poder judicial, dedicando nuestra capacidad total dentro del marco constitucional para que quienes aún padecen el dolor también imprescriptible de contar con un ser querido sin paradero conocido, el tratar más allá del resultado de lograr el descubrimiento de la verdad real, fin primigenio de todo proceso penal, aunque de obtenerse el mismo no se logre cicatrizar la herida del dolor.

El mismo magistrado recoge la cita de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, que establece que este delito "será considerado como continuado o permanente mientras no se establezca el destino o paradero de la víctima", por resultar un delito de "lesa humanidad".

Por su parte el Dr. Leopoldo Schiffrin, en un sólido voto, se refiere a los "juicios seguidos con motivo de los delitos de lesa humanidad cometidos en el cuadro del plan criminal llevado a cabo por la dictadura que usurpó el poder entre los años 1976 y 1983", haciendo una reseña del recorrido de dichas causas, concluyendo de ella que la Cámara platense es competente para llevar adelante las investigaciones y que debe hacerlo en pleno, es decir, con la participación de todos sus miembros. Su voto fue definitorio en este aspecto, ya que la mayoría del tribunal siguió lo propugnado por Schiffrin.

Por otra parte, es importante resaltar que por primera vez se ha reconocido la legitimación de un organismo de derechos humanos para reclamar este tipo de investigaciones. Los casos anteriores que tramitan ante la Cámara Federal de Capital han sido originados en pedidos de un familiar; por esa razón se incluyen en este fallo todas las causas iniciadas en jurisdicción de La Plata.

Es necesario destacar la enorme trascendencia de este fallo y las posibles consecuencias que de él se derivarán, puesto que genera tanto en los familiares de las víctimas del terrorismo de estado como en la sociedad toda una enorme expectativa de conocer la verdad y renueva para todos el insatisfecho anhelo de justicia, cuya realización sigue siendo imprescindible para conseguir una verdadera pacificación.

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