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Mesa
Directiva > Declaración
La hora del Juicio y Castigo
Difundida el 2 de
septiembre de 2003
La APDH La Plata manifiesta su
rechazo a la decisión del gobierno español de no solicitar la
extradición de represores argentinos detenidos por pedido del
juez Baltasar Garzón. No sorprende que esta disposición venga del
presidente José María Aznar, el mismo que acompañó a George W. Bush y
Tony Blair en la invasión a Irak a comienzos de este año. La actitud
de Aznar de no solicitar las extradiciones busca sin duda contribuir
al mantenimiento de la impunidad.
No obstante, Argentina tiene hoy los medios para buscar que los
genocidas sean juzgados en nuestro propio territorio. Un avance
importantísimo en la lucha contra la impunidad de los crímenes de la
última dictadura cívico-militar representa la “nulidad insanable” de
las leyes de Punto Final y Obediencia Debida sancionada por el
Congreso en agosto pasado.
La Argentina vive ahora una nueva situación en lo que hace al
juzgamiento de los genocidas y parece haber llegado el momento en el
que comience un completo Juicio y Castigo a los culpables.
La lucha ahora será más ardua que nunca, porque no será extraño que
los factores de poder hagan todo lo posible para reducir al mínimo el
accionar de la Justicia.
En este sentido, la tarea ahora es de los fiscales y de los jueces de
la Nación, que deben tener el coraje y la voluntad política de hacer
su trabajo. Pero también son los organismos de Derechos Humanos, que
por años han recolectado valiosa información, los que deben ayudar,
propiciar y controlar la tarea de un Poder Judicial que por años ha
hecho poco para demoler el muro de la impunidad.
Es necesario además, pero no excluyente, que la Corte Suprema de
Justicia declare la nulidad del Punto Final y la Obediencia Debida, a
fin de que no haya excusas para no investigar.
Decimos que no es “excluyente”, puesto que los jueces de la Nación
pueden actuar de oficio y acelerar la investigación de los aberrantes
crímenes, mientras la Corte decide la cuestión, pendiente de
resolverse hace más de un año.
Por otro lado, también es imprescindible que la acción de la Justicia
sea rápida y eficaz en todos los puntos del país, aún en aquellos
lugares donde las complicidades del poder no permitieron siquiera
abrir mínimos procesos contra la impunidad.
En La Plata y en otros lugares, los Juicios por la Verdad servirán
como prueba contundente contra los genocidas; y aquellos lugares en
donde ya esté avanzada la investigación serán los primeros en recorrer
el camino del Juicio y Castigo.
El país vive la oportunidad de cerrar con Justicia las heridas del
pasado, no para dar una “vuelta de página” sino para reconstruir la
memoria del horror, pilar infaltable del Nunca Más. Sólo con la
investigación completa de lo que pasó, y con la identificación y
juzgamiento de los responsables, habrá una Justicia completa y
tendremos la posibilidad de construir un país libre del temor y la
miseria.
Mesa Directiva.
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