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La A.P.D.H. LA PLATA denuncia graves violaciones a los derechos de los niños.


La Asamblea General de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata, habiendo debatido ampliamente la situación actual de los derechos humanos de los niños, denuncia que existe una grave situación de desprotección hacia los que pertenecen a los sectores más vulnerables y sus familias.

El abandono del estado se traduce en la pérdida de pautas culturales que hasta ayer parecían esenciales; los niños, junto a los ancianos, integran un sector que en su actual etapa el sistema considera “excedente” y ello se aprecia al contemplar a las personas en situación de calle.

Quienes integran ese excedente desde el punto de vista económico se individualizan como “otros” desde el punto de vista social. “Otros” cuya exclusión y encierro se busca legitimar.

Hace muy poco tiempo entró en vigencia la ley de promoción y protección de los niños y también la que regula el sistema procesal. Pero sólo se habla de penalizar. De promover y proteger ni el estado ni los grandes medios de comunicación quieren hablar.

Se centra así el debate en la baja de la edad de imputabilidad, verdadera falacia que se funda en poner en el centro de la escena un problema numéricamente insignificante (los delitos violentos cometidos por chicos menores de edad) para ocultar el que verdaderamente debería preocuparnos a todos y ocupar a quienes nos gobiernan: el abandono tantos años prolongado de los sectores más débiles y sus consecuencias de miseria, marginalidad y desculturación.

En ese marco, adquiere su verdadera dimensión la abstención presupuestaria del estado cuando se trata de organizar y hacer funcionar los servicios locales y zonales previstos por la ley de promoción y protección.

La sanción de esta ley fue producto de una larga lucha que ganaron los sectores populares. Ahora se impone exigir y controlar su cumplimiento, que requiere de una fuerte decisión política y de la dedicación de un porcentaje importante de los recursos del estado.

La discusión acerca de si encarcelar a los niños a los 14 o a los 16 años, es un debate mentiroso que nos desvía del verdadero problema. Los chicos deben tener derecho a un proceso justo; a no quedar en manos de un sistema de patronato que los encierra y los olvida. Pero sobre todo tienen derecho a ser cuidados y protegidos.

Los gobernantes deben priorizar el cometido de terminar con la miseria y la marginalidad y en este objetivo los organismos de derechos humanos tenemos un gran desafío, porque la actual crisis intentará imponer discursos de ajuste que se traducirán invariablemente en más hambre y más marginalidad.

Estar alertas y hacer escuchar nuestra voz será el imperativo de este tiempo.

La Plata, mayo de 2009.


 


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