
"Yo
no trabajaba en la calle", contestó Ceballos cuando
le preguntaron por el centro clandestino de la Brigada
de San Justo. (Foto: F. M.)
|
|
Secuestran
la agenda
de un represor
La justicia federal
secuestró hoy la agenda del represor Hugo
Guallama, detenido desde la semana pasada por
el asesinato de Diana Teruggi, uno de los habitantes
de la casa de calle 30 atacada por las fuerzas
represivas.
Guallama, ex chofer
del represor Miguel Etchecolatz, fue detenido
e indagado el martes de la semana pasada y se
le imputó la autoría del crimen
de Teruggi, cuyo cuerpo nunca apareció.
En ese operativo también fue secuestrada
la hija de Teruggi, Clara Anahí Mariani,
de tres meses.
|
LA PLATA.- Un ex policía
negó hoy en el Juicio por la Verdad haber sido
el chofer del coronel Ramón Camps, tal como sospechaba
la Justicia, que ahora investigará si la confusión
se debe a un homónimo.
Se trata de Jorge Sixto Ceballos, un suboficial mayor
retirado el año pasado, quien negó haber
trabajado junto al ex jefe de la Policía provincial
durante la dictadura. "No señor, para nada.
Ni lo conozco", dijo el ex policía cuando
se le preguntó sobre ese vínculo.
Los jueces tenían
el dato sobre Ceballos por la declaración de
otro ex policía, Ricardo Evangelista Arias, quien
en junio de 2000 dijo que un efectivo con ese apellido
había sido el chofer de Camps. Pero hoy la Cámara
tampoco pudo corroborar efectivamente esa información,
ya que no contaba con el legajo policial de Jorge Ceballos.
La importancia del dato
radica en que un policía que se haya desempeñado
como chofer del entonces jefe de la Policía podría
aportar detalles sobre operativos represivos y funcionamiento
de centros clandestinos de detención.
Ahora la Cámara
investigará si el chofer fue otro Ceballos, un
oficial que se habría desempeñado en el
Comando de Patrullas de San Miguel, según el
dato que brindó el testigo.
Por otro lado, Jorge
Ceballos negó hoy haber estado en el ataque a
la casa Mariani-Teruggi en La Plata en noviembre de
1976. "Nunca jamás estuve en La Plata",
declaró.
No obstante, admitió
que trabajó desde fines de 1976 y durante 1977
en la Brigada de San Justo, sede de un centro clandestino
de detención. Dijo que se desempeñó
como ayudante del jefe de la dependencia, comisario
inspector Alejandro Menichini, que se desempeñó
allí desde julio de 1976 a agosto de 1977 y fue
beneficiado en los '80 con la Obediencia Debida,
Ceballos agregó
que, tras la asunción de Oscar Antonio Penna
hoy detenido en la causa "Camps II"
pasó a desempeñarse "en un rol menor,
en la cocina".
Cuando el secretario
de la Unidad Fiscal Federal, Hernán Schapiro,
le preguntó si sabía que allí funcionó
un centro clandestino de detención, el testigo
contestó con un enigma: "Yo no trabajaba
en la calle". Y luego agregó: "Puede
que sí (existiera), pero en el caso mío,
yo no participaba".
En el Juicio por la Verdad,
el ex detenido-desaparecido Juan José Martín
dijo que cuando fue secuestrado en abril de 1976 fue
llevado a la Brigada de San Justo.
Otros testigos han declarado
haber estado detenidos en 1977 y 1978 en la Brigada,
en la que fue subjefe el represor Rubén Lavallén,
apropiador de la hija de desaparecidos Paula Logares.
Ceballos también
negó haberse enterado, en su función de
policía, que en San Justo se produjeron nacimientos
de hijos de desaparecidos. "Lo supe por los diarios,
me enteré como cualquier ciudadano", arguyó.
Secuestradas por un
día
En tanto, declararon
las ex detenidas María Laura Caselino y María
Dolores Mira, secuestradas el 21 de octubre de 1976
de su vivienda en calle 6, entre 45 y 46. Ambas estuvieron
cerca de un día en un lugar que podría
ser alguno de los centros clandestinos de detención
que funcionaron en la zona de Arana.
Caselino y Mira eran
estudiantes universitarias y compartían el departamento
con María Ida Insúa, quien también
fue secuestrada ese día, según contó
en el Juicio por la Verdad en abril de 2004.
Esa mañana, un
grupo de hombres armados ingresó al departamento
y comenzó a revisar todo. Trataban de identificar
entre nosotras a María Ida. Y se la llevaron",
recordó Mira.
Añadió
que teníamos mucho miedo y fuimos a buscar
a Alejandro Stantien, el novio de María Inés
(otra estudiante que vivía allí pero que
no estaba en ese momento), para que nos haga compañía".
Cuando los tres estaban de regreso en el departamento,
los secuestradores regresaron y se los llevaron.
Por los detalles que
pudieron dar hoy las dos testigos, todos fueron trasladados
a uno de los centros clandestinos que funcionó
en Arana. Tanto Caselino como Mira recordaron que estaban
en una zona rural, que escuchaban el paso periódico
de un tren y que en el sitio había más
personas secuestradas, alojadas en celdas pequeñas.
Del lugar no vi
absolutamente nada señaló Mira.
Tenía temor de que se me cayera la venda porque
nos habían dicho que si veíamos nos mataban.
No quería ni siquiera ver.
Caselino narró
las torturas que sufrió cuando era interrogada.
Mira no fue torturada. No sé por qué,
pero mis compañeros sí, porque lo escuché,
indicó. Ambas testigos oyeron los gritos de Stantien
y de otras personas que eran sometidas a tormentos.
Las dos ex detenidas
afirmaron que entre los represores del centro clandestino
había un sacerdote que hablaba con los secuestrados.
Nos decía que nos quedáramos tranquilas,
que le contáramos toda la verdad, que él
nos iba a ayudar, remarcó Mira. También
Insúa, cuando declaró en abril, aseguró
haber tenido contacto con un cura, que le dijo que la
iba a confesar.
Caselino, Mira e Insúa
fueron liberadas juntas, después de un día
de cautiverio. Stantien quedó en libertad algunas
horas después que ellas. Yo pensé:
acá nos fusilan por la espalda,
evocó Mira, y agregó que con el pasar
del tiempo no quiso buscar el sitio en donde estuvo
secuestrada. Nunca intenté volver a ese
lugar, expresó.