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Juicio
por la Verdad
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26
de octubre de 2005
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En
la DIPBA había registro sobre el
operativo en el que asesinaron a sus tíos
Un
Hijo relató la historia de su familia, que tiene seis
desaparecidos. Dijo que encontró en el archivo de la central
de inteligencia una ficha en la que constaba el operativo
contra la casa de sus tíos, incendiada en el barrio Malvinas
de La Plata en 1977.
Por Francisco
Martínez (Secretaría de Prensa)
LA
PLATA.- La Cámara Federal trató hoy el caso
de la familia Aiub-Cianelli, que cuenta con seis desaparecidos
durante la última dictadura, y en la que se vivió
un episodio represivo que incluyó el incendio de
una vivienda y el asesinato de sus ocupantes.
Por
este caso declaró Juan Martín Aiub Ronco,
un joven de 27 años cuyos padres Carlos César
Aiub y Beatriz Angélica Ronco, tres tíos
y un primo fueron desaparecidos en diferentes operativos
ilegales ocurridos en 1977.
Uno
de esos hechos apareció registrado en una suerte
de "libro de guardia" de la DIPBA, en la que
constaban los nombres y el lugar en el que fueron asesinados
sus familiares.
"El
9 de junio de 1977 yo tenía dos meses y mi hermano
dos años. Mis padres y mi tío Ricardo (Aiub)
fueron secuestrados en un operativo en Tolosa, en una
casa de la cual no puedo precisar la dirección",
comenzó a relatar el joven.
Agregó
que él y su hermano fueron abandonados en diferentes
lugares, que en el desarrollo de la audiencia de hoy se
estableció que fueron dos domicilios: uno en el
barrio de Gambier, en el oeste de La Plata, y otro en
la casa de un odontólogo, cerca de la Plaza España.
Sobre
el secuestro de sus padres y su tío, Juan Martín
dijo que "no pudimos determinar el paradero ni el
campo de detención por el que pasaron".
El
15 de junio de ese año, la abuela paterna de Juan
Martín fue secuestrada en Coronel Dorrego, en donde
vivía, en el sur de la provincia de Buenos Aires.
Según supo el joven, la mujer fue traída
a La Plata y compartió el cautiverio con su hijo,
Carlos César. "Escuchó su tos durante
la tortura", declaró el testigo.
La
abuela, hoy fallecida, fue liberada seis días después:
le entregaron un pasaje de colectivo a Coronel Dorrego
y volvió a su pueblo.
El
siguiente operativo represivo que sufrió la familia
ocurrió en la madrugada del 19 de junio, en el
barrio Malvinas de La Plata, y fue del que más
se habló durante la jornada de audiencias de hoy.
María
Concepción Aiub, su marido Rafael Caelli y el hijo
de ambos, un bebé de pocos meses llamado Claudio,
vivían en una modesta vivienda de 141 entre 530
y 531. Rafael se dedicaba a reparar electrodomésticos
y lo conocían los pocos vecinos que había
en el barrio.
Esa
noche, un operativo represivo del que se sabe muy poco
atacó la vivienda y la incendió, aparentemente
con algún elemento explosivo de alto poder. De
otra forma no se explica la carbonización de dos
cuerpos, de las que hizo mención el ex bombero
Hugo Aníbal Nievas, que concurrió a apagar
el incendio y declaró el 15 de junio pasado (ver
150605).
"Nos
habíamos afianzado a la posibilidad de que mi primo
estuviera con vida y fuera uno de los 500 chicos apropiados",
relató el joven. Pero enseguida recordó
el testimonio de Nievas, quien dijo haber visto el cuerpo
calcinado de una criatura durante ese procedimiento. "Cambió
nuestra percepción ante la declaración de
este bombero. Existe la posibilidad de que mi primo haya
sido asesinado y no apropiado".
El
testigo dijo que fundamentaba esa apreciación en
el hallazgo de tres certificados de defunción,
que fueron entregados a la Cámara Federal en 1998
por la Madre de Plaza de Mayo Adelina de Alaye.
En
esos documentos, firmados por un médico de apellido
Michelit, consta el hallazgo de dos cadáveres calcinados
un NN masculino y una criatura y de otro cuerpo
de un NN femenino con heridas de bala, en un domicilio
similar al lugar de los hechos.
Pero
la prueba más importante fue hallada en los archivos
de la Dirección de Inteligencia de la Policía
provincial (DIPBA), que están bajo custodia de
la Comisión por la Memoria. Allí, en una
suerte de "libro de guardia" de la central de
espías, "están los nombres de mis tíos
y la dirección precisa" del episodio, reveló
el testigo.
En
la audiencia, el juez Leopoldo Schiffrin mostró
su sorpresa por el hallazgo de este documento, ya que
no es común que en los legajos de la DIPBA figuren
circunstancias tan detalladas del accionar del Terrorismo
de Estado.
Juan
Martín relató que hace poco tiempo se acercó
al barrio y dialogó con varios vecinos, quienes
le refirieron algunas circunstancias de lo sucedido. "Contacté
a una vecina que conocía a mi tía y que
sabemos la ayudó a amamantar a mi primo",
explicó.
"Mi
primo había nacido uno o dos meses antes. No lo
inscribieron en el Registro de las Personas pero sabemos
que tenía el labio leporino", abundó
el joven.
En
la audiencia, el abogado de Abuelas de Plaza de Mayo filial
La Plata, Emanul Lovelli, propuso "no descartar el
caso" de una posible apropiación, y señaló
que existen antecedentes de hijos de desaparecidos dados
por muertos pero cuyos cuerpos nunca aparecieron.
Una
vecina
La
sorpresa de la jornada de hoy fue la presencia en la sala
de audiencias de una mujer, que era vecina en 1977 del
matrimonio cuya casa del barrio Malvinas fue incendiada
en ese operativo.
Se
trata de Dina Julieta Campos, quien relató que
en el barrio "se comentaba que la mujer se escapó
con el nene en brazos" de la casa atacada por las
fuerzas represivas. El dato aportó más confusión
sobre estos hechos, nunca esclarecidos en los tribunales
de Justicia.
"Dos
o tres días antes andaban en helicóptero
por arriba de mi casa. Yo recuerdo que saludaban a mis
chicos mientras ellos jugaban en patines en el patio",
recordó la testigo.
La
mujer dijo que cree que fue la Policía la que participó
del operativo. Dijo que supo que un hombre, hermano de
unas vecinas que viven enfrente suyo, fue "contratado"
por la Policía para brindar información
sobre los ocupantes de la vivienda.
"La
hermana de este hombre, apodado «Milina»,
me dijo que él no sabía para qué
lo contrataron". Añadió que este colaborador
"se jubiló y se fue a vivir a Zárate".
Campos
relató que en esa época ella era enfermera
en el Hospital de Melcho Romero, y como todas las mañanas
esperaba el colectivo 561, entre las 5.30 y las 6 de la
mañana, en la esquina de 137 y 32.
Durante
la madrugada del 19 de junio había escuchado pero
fue en la parada del colectivo cuando oyó "un
estruendo grande", que habría sido la explosión.
Más tarde, por comentarios de vecinos, supo que
"se decía que a la casilla la habían
hecho explotar con el chico adentro".
"Durante
muchísimos años no pasé por el lugar.
Yo viví el horror", dijo la mujer, algo consternada.
Agregó
que durante un tiempo "me enfermé de los nervios.
Por eso admiro a los Hijos y a las Madres". La testigo,
que aportó nombres de vecinos que podrían
saber del operativo ocurrido hace 28 años, se manifestó
"contenta por haber venido (al Juicio) a declarar".
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