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Juicio por la Verdad

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15 de junio de 2005


Un policía aportó datos sobre un operativo represivo en el que desapareció un bebé
Hugo Aníbal Nievas trabajó en el Cuerpo de Bomberos de la Policía provincial durante la dictadura, y actuó en un procedimiento en junio de 1977 en el que dijo que encontró dos cadáveres "de un hombre y una criatura" en una vivienda incendiada. Podría tratarse del caso del matrimonio Aiub-Caielli y su pequeño hijo, desaparecidos en circunstancias similares.

Por Vanina Wiman y Francisco Martínez (Secretaría de Prensa)



Nievas indicó que en el operativo hubo "un gran despliegue de fuerzas de seguridad", y que había impactos de bala en las paredes. (Foto: F. Martínez)

Críticas

"Quiero una sanción para la secretaria", espetó el abogado José María Ramos Padilla, tras desglosar un rosario de críticas contra María Antonieta Pérez Galimberti, la funcionaria a cargo de las causas del Juicio por la Verdad. Ramos Padilla se quejó de lo que entiende como un "sufrimiento" para su cliente, la Abuela María Isabel Chorobik de Mariani, por el trato que viene recibiendo tanto ella como su abogado y el hijo de éste, el también letrado Alejo Ramos Padilla.

El abogado se quejó de que "en seis meses, solamente nos fotocopiaron un cuerpo del expediente, que tiene más de 20", y protestó porque Chorobik "tuvo que ir a buscar el domicilio de un policía", en referencia al represor Pedro Zeballos, que hoy nuevamente no se presentó a declarar a pesar de que había sido notificado.

Ramos Padilla desplegó estas críticas en medio de la audiencia del Juicio por la Verdad, que hoy fue filmada por la Televisión Española. "No tenemos acceso a la causa tal como deberíamos tenerlo. La secretaria no me responde las preguntas".

"Después de 29 años de búsqueda, la señora de Mariani ha sufrido demasiado como para ser maltratada", agregó el abogado, que por momentos discutió con el juez Schiffrin sobre la cuestión, aunque luego elogió la participación del magistrado y de su colega Julio Reboredo en el Juicio por la Verdad. "Aquí no están todos los camaristas que deberían estar", expresó.

LA PLATA.- Hugo Aníbal Nievas, un policía que trabajó en el Cuerpo de Bomberos de la Policía provincial, reveló que en 1977 participó de un operativo de las fuerzas de seguridad en una vivienda del Barrio Malvinas de La Plata: afirmó que entre los restos incendiados de la casa encontró "el cadáver de una persona boca abajo en una cama, y al moverla vimos que tenía una criatura entre sus brazos". Según el efectivo, ambos cuerpos estaban carbonizados.

El Tribunal indicó que el episodio relatado por Nievas podría ser el procedimiento en el que desaparecieron María Concepción Aiub, su esposo Rafael Caielli, y el hijo de ambos, Claudio Néstor, de sólo un mes de edad. Según la base documental "Memoria Debida", el matrimonio y su bebé desaparecieron el 17 de julio de 1977, y las fuerzas de seguridad que participaron de ese procedimiento incendiaron la vivienda.

Existe una causa abierta en el Juicio sobre la desaparición de la familia Caielli-Aiub, pero fue abierta recientemente, de modo que aún no constan allí más datos sobre lo ocurrido.

Hoy, Nievas dijo no recordar con precisión la fecha del episodio del que participó, pero sostuvo que creía que ocurrió en calle 140 o 141, entre 530 y 531. Cuando se lo interrogó para que brinde más precisiones, el policía indicó que hubo "un gran despliegue de fuerzas de seguridad" y que en las paredes se veían claramente impactos de bala, pero se apresuró a aclarar que él llegó cuando el operativo había terminado: "Se trabajó, se retiraron los cuerpos y nos fuimos de ahí", aseguró.

El efectivo añadió que "el trámite nuestro terminaba ahí: sacábamos el cadáver en una camilla y quedaba ahí, hasta que se lo llevaba la morguera de la Policía".

Originalmente, Nievas había sido citado para responder sobre su presunta participación en otro operativo de características muy similares: el ataque a la casa del matrimonio Mariani-Teruggi, ocurrido en calle 30 entre 55 y 56, el 24 de noviembre de 1976. En ese episodio, las fuerzas conjuntas asesinaron a cuatro personas y desaparecieron a Clara Anahí Mariani, de tres meses.

"No tengo presente haber estado o haber concurrido allí. En realidad, no recuerdo, no tengo imagen del lugar", se atajó hoy el efectivo, cuya supuesta participación había surgido del testimonio reservado de otro policía, Daniel Del Arco, quien estuvo en el operativo y ha sido señalado como la persona que se llevó a Clara Anahí del lugar. Después de declarar en el Juicio en noviembre del año pasado, Del Arco se entrevistó con varios de sus ex compañeros de la fuerza que habrían participado junto a él, y aportó esos nombres a la Cámara. Nievas estaba en esa lista.

Hoy, el policía negó toda vinculación con el episodio de calle 30. No obstante, el juez Leopoldo Schiffrin le llamó la atención sobre un detalle: en su legajo, consta que el 24 de noviembre de 1976 "sale en comisión como chofer" por orden del Jefe del Cuerpo de Bomberos. "Es raro que no haya sido para ir ahí, teniendo en cuenta que los Bomberos estuvieron en el lugar", consideró el camarista.

"No recuerdo a dónde fui, las comisiones eran permanentes en ese tiempo", manifestó el policía, quien hoy presta servicios en la comisaría 14º de Melchor Romero. Y agregó: "No puedo brindar ni el más mínimo detalle, no me acuerdo ni cómo se dividen las jurisdicciones".

Secuestrado en Formosa y trasladado a La Plata

Un sobreviviente de la represión ilegal contó hoy que fue secuestrado en Formosa junto a dos amigas y traído a La Plata, de donde era oriundo, e ingresado al sistema de centros clandestinos de detención.

Daniel Talerico contó que a fines de febrero de 1977 se encontraba en Formosa, provincia a la que había viajado para asistir al velorio de un amigo, compañero de trabajo en el diario El Día. Fue en esa oportunidad que lo detuvieron, a la edad de 19 años, junto a su novia Berta Iscovich y una amiga, Silvia Cavecchia, que declaró por este caso en septiembre de 1999 (ver 290999).

El ex detenido ilegal estuvo secuestrado durante una semana en la alcaidía de esa localidad, en donde un preso le aclaró su situación: "Estás sospechoso de subversivo", le adviritió. Después, los tres prisioneros fueron llevados al Regimiento 29 de Infantería de Monte en Formosa. Y diez días más tarde, los cargaron en un avión y los llevaron a La Plata.

"Cuando aterriza el avión, nos meten a los tres dentro del baúl de un auto y nos llevan a La Cacha", recordó Talerico. "Ahí estuve tirado en un colchón, esposado a la pared y con una capucha negra en la cabeza", agregó.

Recordó a sus torturadores de ese centro clandestino, apodados "el Gordo" y "el Francés" y dijo que permaneció en ese lugar hasta mayo de 1977.

Después, fue trasladado a la comisaría 8°, donde también funcionó un centro clandestino de detención, aunque Talerico estuvo en las celdas con detenidos comunes. Pocas semanas después, fue liberado: "Me hicieron firmar un papel que decía que no se responsabilizaban de lo que me pasaba después y me vino a buscar mi papá", declaró. Agregó que mientras estuvo secuestrado su mamá falleció, y que un policía de la 8°, que sabía de esa situación, lo trató preferencialmente, aunque no pudo recordar su nombre.

La hermana del sobreviviente, Mónica Amalia Talarico, fue asesinada junto a su esposo, Juan José Ramos, en un operativo represivo que ocurrió en La Plata el 28 de diciembre de 1976. Según una ficha de inteligencia en poder de la Cámar Federal, el operativo se produjo en la vivienda que el matrimonio alquilaba hacía 15 días, en calle 526 entre 12 y 13. El informe fue preparado por un comisario inspector de apellido Saucedo, de una dependencia denominada "DGS Operaciones Policiales".

"Fue enterrado como NN"

La última testigo de hoy fue María Elena Mirich, hermana de Jorge Daniel Mirich, un joven secuestrado el 7 de julio de 1977 de su casa de Esquel 1252, de la localidad de Ezpeleta, al sur del Gran Buenos Aires.

"Golpearon la puerta, entraron y lo tiraron al suelo. También ataron a mis padres, robaron cosas, revolvieron todo y se pusieron a tomar whisky", relató la mujer, que no fue testigo del secuestro.

Mirich fue asesinado la misma noche, ya que pocas horas después, a la mañana de ese mismo día, apareció su cadáver en la esquina de las calles Franklin y Trelles, de Capital Federal.

"En agosto recién nos enteramos que esa misma mañana había aparecido muerto. Un vecino salió de su casa y encontró el cuerpo ahí tirado", dijo la hermana del asesinado.

La testigo relató que otro hermano suyo y su cuñado fueron los que recorrieron comisarías, juzgados y dependencias oficiales buscando datos del joven que para la familia estaba desaparecido. "Ellos lo encontraron en una foto en la morgue (de Buenos AIres). Ahí supimos que fue enterrado como NN en el cementerio de Chacarita", expresó.

La familia recuperó el cuerpo del joven y, y además supo los detalles de la actuación de la policía en el hallazgo del cadáver. En el informe de la comisaría 50° de la Policía Federal, se indicó que junto al cuerpo había un cartel que decía: "Yo fui montonero. Yo traicioné a Dios y la Patria. El comando General Cardozo hizo justicia".

Murió testigo clave: un ex agente de la DIPBA

Por F.M.

LA PLATA (14jun05).- El ex policía Carlos Alberto Galella, quien durante la dictadura trabajó en la Dirección de Inteligencia de la Policía provincial, murió el último 4 de junio, sin declarar en el Juicio por la Verdad.

El dato surge de un aviso fúnebre publicado en el diario El Día de La Plata, que da cuenta dos días después del fallecimiento de Galella, quien trabajó en la sección "Búsqueda" de la DIPBA, el área más represiva de la Dirección de Inteligencia.

Galella, de 79 años, había sido citado a declarar por la Cámara Federal el 4 de mayo pero no concurrió. El testimonio de este ex policía había sido solicitado por la fiscalía y por la familia Mariani en diciembre pasado.

Carlos Galella era el padre de Gustavo Galella, actual subcomisario que declaró en cuatro oportunidades el año pasado en el Juicio por la Verdad.

En aquellas audiencias, los jueces de la Cámara Federal le preguntaron reiteradas veces al policía qué significaba la expresión "consultar a Galella", que aparecía en muchos de los legajos de la DIPBA. Gustavo Galella no respondía con precisiones, hasta que una pista se abrió cuando el juez Julio Reboredo le preguntó quién era Carlos Galella: "Es mi padre", dijo el policía. La aparición de otro oficial con el mismo apellido, y el hecho de que se trate de un familiar, podría haber explicado el silencio que rodeó las testimoniales de Gustavo Galella. Ahora su padre se llevó el secreto a la tumba.

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