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Comisaría
5°
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14
de abril de 2005
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Piden la detención e indagatoria
de dos ex titulares de la DIPBA
Lo
solicitó la Unidad Fiscal Federal, en la causa de la comisaría
5º. Se trata de los ex comisarios Osvaldo De Baldrich
y Alfredo Fernández, directores de Inteligencia de la
Policía provincial durante la dictadura. Se les imputan
más de 100 casos de privación ilegal de libertad y torturas.
Por Vanina Wiman (Secretaría
de Prensa)

De
Baldrich fue jefe de la Dirección de Inteligencia
de la Policía desde 1976. |
LA
PLATA.- La Unidad Fiscal Federal pidió ayer la detención
e indagatoria de los ex titulares de la Dirección de Inteligencia
de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPBA)
Osvaldo Juan De Baldrich y Alfredo Fernández, en el marco
de la causa que investiga el centro clandestino de detención
que funcionó en la comisaría 5º. Es por 115 casos de privación
ilegal de la libertad y torturas ocurridos en esa dependencia
durante la última dictadura.
"Los
datos archivados en la DIPBA y la accesibilidad a ellos
por parte de las fuerzas represivas constituyeron uno
de los ejes del aparato terrorista puesto en funcionamiento
desde la estructura estatal", dice la presentación,
firmada por el fiscal federal Sergio Franco y entregada
al juez Arnaldo Corazza.
Basándose
en la sentencia del Juicio a las Juntas, en 1985, la Fiscalía
consideró probado que las detenciones y secuestros ocurridos
durante la dictadura "eran precedidos necesariamente
por una labor de inteligencia que individualizaba a las
futuras víctimas". Y añadió que "esas tareas
de inteligencia eran realizadas, al menos en parte, por
la Dirección General de Inteligencia de la Policía de
la Provincia de Buenos Aires, como lo demuestra su voluminoso
archivo".
El
material reunido por la DIPBA durante la dictadura fue
secuestrado por la Cámara Federal de La Plata en los comienzos
del Juicio por la Verdad, y de allí surge el seguimiento
al que eran sometidas —tanto antes del golpe del '76 como
durante la dictadura— las personas que luego eran detenidas
ilegalmente por los grupos de tareas.
La
Unidad Fiscal sostuvo que De Baldrich y Fernández "no
sólo estaban al tanto del plan de represión ilegal que
se cernía sobre esta región y el resto del país, sino
que el área que dirigían era un eje fundamental en la
estructura criminal organizada". Por eso los dos
ex comisarios generales fueron imputados como "coautores
mediatos" de los delitos cometidos en la comisaría
5º, desde el momento en que tuvieron "dominio de
los hechos a través de la parte que les tocó cumplir en
el plan criminal".
"Al
poner la información a disposición de grupos conocidamente
dedicados al secuestro, torturas y asesinato de personas,
los directores de Inteligencia asumían la posibilidad
de que tales ilícitos se produjeran, independientemente
de que pudieran llegar a ignorar el modo como cada hecho
particular se concretaría", fundamentó la Fiscalía.
Osvaldo
Juan De Baldrich fue director de Inteligencia de la Policía
provincial entre el 1 de enero de 1976 y el 31 de diciembre
de 1977, y Alfredo Fernández lo sucedió en el cargo desde
el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 1978.
En
este punto, la Unidad Fiscal hizo un planteo novedoso,
al considerar a los ex comisarios responsables no sólo
de los casos ocurridos durante el período en que cada
uno comandó la Dirección de Inteligencia, sino también
de todos los delitos que se cometieron después de que
dejaron el cargo.
"Deben
responder no sólo como autores mediatos o partícipes necesarios
de aquellos hechos cometidos durante el tiempo que duró
su comandancia, sino también como cooperadores necesarios
de los posteriores —sostiene el escrito—, puesto que al
permanecer la información almacenada en la DIPBA a disposición
de las fuerzas militares y policiales, de manera permanente,
debieron representarse el destino de dicha información
y las consecuencias que su utilización tenía".
Para
respaldar este argumento, la Fiscalía estableció un paralelo
entre el caso puntual de la dirección de Inteligencia
y lo sostenido sobre los comandantes de las sucesivas
juntas militares.
El
escrito cita al jurista Marcelo Sancinetti, quien afirma
que "al tiempo de la instauración de la primera junta
de gobierno, el plan ya incluía la ulterior entrega del
mando a las juntas sucesoras, de manera que todo lo cometido
por éstas era abarcado por la voluntad de realización
de la primera junta, que ponía en marcha el plan".
Así,
"el acto de poner en manos de la junta siguiente
las riendas de la acción, con conocimiento de que el plan
continuaría, implicaba al menos, evidentemente, cooperación
necesaria en todos los hechos que fueron cometidos con
posterioridad".
Siguiendo
esta línea de razonamiento, la Fiscalía pidió que De Baldrich
sea indagado por 115 casos de personas secuestradas y
torturadas en la comisaría 5º, y además por la privación
ilegal de la libertad, torturas, sustracción, retención
y ocultamiento de Clara Anahí Mariani, y por los homicidios
de Diana Teruggi, Roberto Porfidio, Eduardo Mendiburu
y Juan Carlos Peiris, asesinados el 24 de noviembre de
1976 en el operativo en el que las fuerzas conjuntas bombardearon
la casa de calle 30, entre 55 y 56. Fernández, a su vez,
deberá responder por cinco casos de personas secuestradas
en la 5º.
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