LA
PLATA.- Los organismos nucleados en "Justicia Ya
en La Plata" pidieron a la Justicia la detención
e indagatoria de 13 militares y policías, por su
responsabilidad en las privaciones ilegales de la libertad
y torturas ocurridas entre 1977 y 1978 en el centro clandestino
de detención conocido como "Puesto Vasco".
Siete
represores están imputados por la ejecución
directa de los crímenes cometidos en ese lugar.
El resto de los represores son funcionarios de alta
jerarquía en la cadena de mandos de la Policía
provincial durante la dictadura.
En
un primer escrito, presentado hace pocos días
ante el juez Arnaldo Corazza, "Justicia Ya"
acusó a los ex policías Jorge Bergés,
Norberto Cozzani, Eros Tarela, Eduardo Maire, Valentín
Pretti, Darío Rojas y Alberto Rousse, como autores
directos de los delitos de los que fueron víctimas
más de 60 personas que estuvieron detenidas clandestinamente
en "Puesto Vasco", en la localidad de Don
Bosco, partido de Quilmes (sur del Gran Buenos Aires).
La
inclusión de Pretti se debe a que en el momento
de presentarse el escrito no se sabía públicamente
que estaba fallecido. De hecho, ayer el juzgado de Corazza
envió un oficio al Registro de las Personas para
certificar el fallecimiento del represor.
Hoy,
los organismos querellantes presentaron un segundo pedido
de detención, esta vez para los militares y policías
que, por su rango jerárquico dentro de la cadena
de mandos de la Policía, también son considerados
responsables de los delitos cometidos en el período
en que cada represor ocupó su cargo al frente
del aparato represivo policial.
Así,
se imputó a los ex subjefes de la fuerza, los
coroneles Reinaldo Tabernero y Rodolfo Aníbal
Campos, y a los ex titulares de las tres direcciones
generales de la Policía: Miguel Etchecolatz (ex
director de Investigaciones), Rodolfo González
Conti (ex director de Seguridad), Osvaldo De Baldrich
y Alfredo Fernández (ex directores de Inteligencia).
En
el escrito presentado hoy, los organismos indicaron
que "Puesto Vasco formó parte del sistema
de campos de concentración dependientes de la
Jefatura de la Policía de la provincia de Buenos
Aires, centros éstos que funcionaron, en algunos
casos, bajo la Dirección General de Investigaciones,
y en otros casos, bajo la Dirección General de
Seguridad". Y a su vez, señalaron que las
víctimas que pasaron por ese centro clandestino
tenían legajos de espionaje en la Dirección
de Inteligencia (DIPBA).
El
espacio "Justicia Ya en La Plata" que
reúne a organismos de derechos humanos y organizaciones
sociales querellantes en las causas sobre terrorismo
de Estado seguidas en nuestra ciudad pidió
las detenciones e indagatorias en el marco de la llamada
causa Camps II, el expediente que continuó la
investigación iniciada en la causa Camps en 1984,
y que abarcó todas las violaciones a los derechos
humanos cometidas bajo la órbita de la Jefatura
de Policía de la provincia de Buenos Aires en
la dictadura.
Entre
los dos escritos presentados, los organismos aportaron
a la Justicia más de 90 páginas de pruebas
y argumentos sobre lo ocurrido en ese centro clandestino
de detención.
Durante
la investigación en esos dos expedientes en los
'80, habían surgido numerosas imputaciones contra
estos 13 represores, pero ambas causas quedaron paralizadas
en 1987 por la sanción de las leyes de Obediencia
Debida y Punto Final, y todos los procesados y condenados
quedaron libres. En 2004, luego de la nulidad legislativa
de las leyes de impunidad, el juez Corazza ordenó
la reapertura de estas causas y los represores tuvieron
que volver a rendir cuentas ante la Justicia.
Los
policías Miguel Etchecolatz, Norberto Cozzani
y Jorge Bergés que en 1986 ya habían
sido condenados en la causa Camps por otros casos de
violaciones a los derechos humanos volvieron a
la cárcel para cumplir esas condenas y responder
por más delitos. Eros Tarela está procesado
con prisión preventiva por su responsabilidad
en casos de privación ilegal de la libertad y
torturas. Y Etchecolatz, Reinaldo Tabernero, Rodolfo
Campos y Rodolfo González Conti están
procesados con prisión preventiva por los crímenes
cometidos en otro centro clandestino de detención,
la comisaría 5º de La Plata.
A
los delitos por los que ya están siendo investigados,
se agregan ahora los cometidos en "Puesto Vasco",
un centro clandestino que funcionó en una división
de Cuatrerismo en Don Bosco y que hasta ahora había
sido poco investigado.
Para
esto, los organismos nucleados en "Justicia Ya
en La Plata" tuvieron que reconstruir, en base
al cruce de decenas de testimonios, el paso de las más
de 60 personas que sufrieron su cautiverio en esa dependencia
policial. Entre ellas, estuvieron el periodista Jacobo
Timerman, los empresarios Juan e Isidoro Graiver, el
ex juez Ramón Miralles y su hijo Julio Miralles,
y el periodista Osvaldo Papaleo.
"Todos
ellos fueron sometidos a condiciones inhumanas de vida
e interrogados mediante trato degradante", señalaron
los organismos en el primero de los escritos presentados.
Uno
de esas víctimas murió en una sesión
de tortura: se trata del abogado Jorge Rubinstein, uno
de los detenidos por el llamado "caso Graiver".
Está acreditado que falleció en ese lugar
el 4 de abril de 1977.
El
comisario Darío Rojas ha sido señalado
por los sobrevivientes como el jefe de "Puesto
Vasco", y bajo sus órdenes actuaron los
torturadores Valentín Pretti, Eros Tarela, Jorge
Bergés, Eduardo Maire y Alberto Rousse. Este
centro clandestino fue, además, parte de un circuito
de campos de concentración integrado por el "Pozo
de Quilmes", el "Pozo de Banfield", el
COT1 de Martínez, el destacamento policial de
Arana y la comisaría 60º de Monte Grande.