"No
nos tomaban las denuncias porque la figura del 'desaparecido'
no existía" Lo
contó la hermana de un joven estudiante de Psicología
que fue secuestrado junto a su esposa en 1977. También
declaró su madre. El matrimonio fue visto en "La Cacha". Por Vanina Wiman
y Francisco Martínez (Secretaría de Prensa)
La
familia de Julio Cagni escucha la declaración
de la hermana del desaparecido. Lo secuestraron junto
a su esposa, Nora Silvestri, en junio de 1977.
Celia
Fernández, madre del desaparecido. "Señora,
¿quiere un Geniol?", le dijo uno de los
represores cuando se llevaban a su hijo. (Fotos:
F. Martínez)
LA
PLATA.- Dos familiares de un matrimonio desaparecido en
1977 declararon hoy en el Juicio por la Verdad y contaron
que en esa época "no nos tomaban las denuncias,
porque la figura del 'desaparecido' no existía".
Se trata de Celia Fernández y Mariana Cagni, quienes
narraron hoy la desaparición de Julio César
Cagni y su esposa, Nora Liliana Silvestri, ambos estudiantes
de Psicología. El matrimonio fue secuestrado el 22
de junio de 1977 en la casa en la que vivían con
su pequeño hijo, en calle 46, entre 4 y 5.
La
familia de Julio supo los detalles del secuestro a través
de la madre y la abuela de Nora, que vivían con
ellos. "A las dos de la mañana suena el timbre
y atiende Julio contó hoy su hermana Mariana.
Era gente armada, uniformada. Había una persona
con boina y bigotes postizos que dirigía".
El
grupo de tareas estaba compuesto por cerca de diez personas
que se presentaron como "personal de seguridad".
Mariana Cagni relató que "uno de ellos le
dijo a la madre (de Nora): 'Señora ¿quiere
un Geniol? Parece que está muy nerviosa'".
Luego le tapó la cabeza con una prenda de vestir
"porque decía que lo estaba mirando mucho".
Los
secuestradores se llevaron al matrimonio y dejaron en
la casa a Camilo, el hijo de la pareja, que por entonces
era un bebé de cuatro meses.
A
partir de ese momento, tanto la familia Cagni como los
padres de Nora Silvestri iniciaron gestiones para dar
con su paradero. Celia Fernández, la madre del
joven desaparecido, indicó hoy que se entrevistó
con monseñor Jorge Novak, en ese entonces obispo
de Quilmes, que les tomó sus datos. Su esposo fue
a buscar datos al Ejército. "Ni le tomaban
las denuncias, era una figura que no existía la
de desaparecido", señaló hoy Mariana
Cagni.
La
madre del desaparecido también hizo la denuncia
ante la Conadep. Un tiempo más tarde, alrededor
de 1984, recibió una citación para presentarse
en Campo de Mayo. Sin saber de qué se trataba,
concurrió acompañada por su hija.
Allí
las recibió un militar de algo rango, cuyo nombre
no pudieron recordar. "Le dijo a mi mamá:
'Usted dice que tiene un hijo desaparecido. ¿No
me diga? A ver, cuénteme'. Ella le empezó
a contar y él le tomó testimonio de lo que
contaba", recordó Mariana, que por entonces
era adolescente. Y agregó que, ante la indiferencia
del militar, Fernández se puso tan nerviosa que
no pudo leer el acta que tuvo que firmar.
"Mi
mamá entonces les pidió si podía
pasar al baño, y la llevaron a un baño que
sólo tenía mingitorios", rememoró
Cagni.
El
juez Leopoldo Schiffrin conjeturó que, por la fecha
y el lugar, podría tratarse de una declaración
ante el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, que en
un principio instruyó las causas sobre los delitos
cometidos en la dictadura. "Nunca me dijeron para
qué era", dijo hoy la madre del desaparecido.
Julio
Cagni y Nora Silvestri fueron vistos en el centro clandestino
conocido como "La Cacha" por María Elvira
Luis. La sobreviviente declaró en el Juicio por
la Verdad en marzo de 1999, y contó que Nora le
pidió que fuera a su casa y "le diga al hijo
que ella lo amaba y que estaba bien".
La
Unidad Fiscal Federal pidió que se hagan copias
de las declaraciones brindadas hoy y que sean remitidas
al Juzgado Federal Nº 1 a cargo de Humberto
Blanco, en el que se instruye una causa penal que
investiga los delitos cometidos en ese centro clandestino
de detención.
Fernández
agregó hacia el final de su testimonio que también
tiene un sobrino desaparecido. Se trata de Carlos Audisco,
un estudiante de Medicina secuestrado en Ituzaingó
junto a su esposa, Virginia Mozani, también desaparecida.