"Mi
papá me dijo que participó en La Noche de los Lápices",
declaró la hija de Pretti La
joven que quiere quitarse el apellido de su padre represor
dio nombres y apodos de oficiales de Policía que visitaban
su casa. "Me duele no haber retenido más datos", se lamentó,
cuando le leyeron una lista de desaparecidos.
Por Francisco
Martínez y Vanina Wiman (Secretaría de Prensa)
Ana
Rita tenía cuatro años en 1976, cuando
su padre era un feroz torturador de la Policía
provincial
Al
terminar la audiencia, la joven fue saludada por
familiares de desaparecidos. (Fotos: F. Martínez)
"Mi
fantasía era estar yo, papá y un juez
en el medio"
Luego
de declarar en el Juicio por la Verdad, Ana Rita
Pretti Vagliatti habló con la prensa. Señaló
que durante mucho tiempo "mi fantasía
era mi papá, yo y un juez en el medio. Esta
situación con mi papá enfrente, poder
mirarlo a los ojos. No sé si se hubiese animado
a decirme la verdad pero al menos poder yo exigirle".
Añadió que en las últimas semanas,
cuando anunció su decisión de cambiarse
el apellido, se distanció de su familia.
Cuando se le preguntó por la gente más
grande, que podría tener información,
señaló que "están con
muchísimo miedo. La palabra es pánico,
y eso te paraliza. Es un problema social en la Argentina".
El
documento de Cozzani
Ana
Rita Pretti Vagliatti confirmó que tiene en
su poder "un intento de libro" escrito por
el represor Cozzani, actualmente detenido en Marcos
Paz. Y se comprometió a aportarlo a la Justicia.
"Pepita,
la Pistolera"
La
hija del represor señaló que su padre
tenía una amante, a quien entre sus hermanos
apodaban "Pepita, la Pistolera". El mote
era porque la mujer, según le contó
su padre, lo había "salvado" cuando
alguien intentó matarlo, mientras ambos hacían
el amor en un auto. "Se llama Carmen López.
Mi papá comentaba que era una informante.
Y ella estuvo intentando cobrar una pensión",
manifestó. Agregó que su papá
la conoció "en 1977 o 1978".
La
declaración duró más de una
hora. "Contar que mi papá era capaz
de darme nombres y no poder recordar, eso me desesperó
un poco", dijo a la prensa. (Foto: F. Martínez)
Las
imputaciones
de la Fiscalía contra Pretti
En
un pedido de detención contra Pretti formulado
por la Unidad Fiscal Federal el último 25 de
julio, cuando no se sabía que el represor había
fallecido en abril pasado, se indicó que "tenía
una función itinerante en distintos centros
clandestinos de detención, situación
que no aparece constatada en su legajo, pero que ya
en 1984 había sido advertida por la Conadep".
La
fiscalía consignó que hay 18 testimonios
del Juicio por la Verdad y otras causas penales
radicadas en la justicia federal de La Plata en
la que se menciona a Pretti, por su nombre o por
su apodo "Saracho", como represor.
En
ese pedido de detención, firmado por el fiscal
Sergio Franco, se señaló que "Pretti
tenía dominio sobre lo que ocurría
en el centro clandestino COT1 Martínez varios
testigos lo han sindicado como el responsable
pero cuando estaba presente el procesado (Eros)
Tarela, respondía a sus órdenes".
La
Unidad Fiscal le imputó al represor la privación
ilegal de la libertad, torturas y tentativa de homicidio
calificado de 29 personas secuestradas en COT1 Martínez;
44 personas en "Puesto Vasco", más
un caso de homicidio comprobado en ese centro clandestino;
y un caso de tortura en el Destacamento de Arana.
LA
PLATA.- Ana Rita Pretti Vagliatti, la hija del represor
Valentín "Saracho" Pretti, declaró
hoy en el Juicio por la Verdad que su padre le confirmó
que participó en el operativo represivo conocido
como "La Noche de los Lápices".
"Me confirmó que participó. Me lo dijo
cuando se lo pregunté, después de haber visto
la película", reveló Ana Rita ante los
jueces de la Cámara Federal, en referencia al secuestro
de siete estudiantes secundarios en La Plata el 16 de septiembre
de 1976.
Ante
la prensa, después de la audiencia, la joven reseñó:
"Yo le pregunto por La Noche de los Lápices
porque vi la película cuando era adolescente y
(me dijo) que murieron, que los tuvieron que matar, esa
es la respuesta que me dió".
En
su declaración de esta mañana, que duró
poco más de una hora, la mujer que busca quitarse
el apellido de su padre represor mencionó a algunas
de las personas "que visitaban mi casa".
Los
identificó como Jorge Cotrone, otro de apellido
Sardón, Alvarez, y dos "servicios" de
inteligencia: Miguel y "El Bocha". También
mencionó al chofer de su padre, Roberto Francetti,
y al cabo represor Norberto Cozzani, quien "entraba
y salía de mi casa".
"Mi
papá comentaba que ellos le traían información",
dijo la joven, en referencia a esos oficiales de Policía.
También
señaló tener "la sensación de
haber estado «a upa» de Bergés, Etchecolatz,
Camps", al manifestar que los máximos represores
de la Policía de la Provincia de Buenos Aires también
visitaban su casa.
Cuando
comenzó la dictadura en 1976, la joven tenía
cuatro años. Por eso, la audiencia giró
más en torno a qué supo por comentarios
de su padre, sobre lo que él hizo durante la represión
ilegal.
Ana
Rita se puso a llorar cuando le leyeron una lista de desaparecidos
con el objetivo de saber si su padre fallecido el
pasado abril le había hablado de ellos. No
supo de ninguno. "Me duele no haber retenido más
datos", se lamentó la hija del represor.
Al
único que recordó fue al ex detenido y luego
fallecido periodista Jacobo Timerman. "Él
me habló de Timerman. Se compró el libro",
dijo Ana Rita, en referencia a la autobiografía
"Preso sin nombre, celda sin número".
"Mi
papá vivía muy paranoico porque temía
que lo vinieran a buscar por el secuestro de los chicos
(bebés desaparecidos). Por eso se fue a vivir al
campo, a Spegazzini", relató la hija del represor.
"El sabía que aparecía en los listados
de Abuelas", agregó más tarde.
No
obstante, la testigo señaló que "él
me decía que no había participado en secuestros
de chicos".
En
otro tramo de su declaración, señaló
que padre "estuvo en la Triple A".
Ana
Rita contó la historia del joven Gabriel Goldstein
o Borenstein, quien un día de 1976 llegó
a su casa y vivió allí durante un tiempo.
"Mi papá lo sacó del Pozo de Banfield
y lo llevó a casa. Sé que mamá tuvo
una especie de fascinación o enamoramiento con
este chico. Y cuando papá se enteró, lo
sacó de casa. Ahí fue la primera internación
de mamá en el psiquiátrico", recordó
la testigo.
Más
tarde, añadió: "Mi padre me dijo que
estaba vivo en Israel, que era marino". "A Gabriel
lo tengo presente porque simboliza el comienzo de la locura
de mi mamá", recordó la joven.
Acerca
del sobrenombre de su padre, aseguro que está segura
que se apodaba "Saracho". "Entre ellos
se llamaban «Saracho». Era una forma de insulto,
en referencia a un oficial de policía de quien
decían que era homosexual. Pero además mi
papá es «Saracho»", ratificó
Ana Rita.
En
otra parte de su testimonio, la hija del represor señaló
que su padre participó en un operativo represivo
en Villa España (sur del Gran Buenos Aires) en
el que se asesinó a una militante del ERP. Afirmó
que ocurrió en junio o julio de 1977, y que consistió
en "esperar a esta chica en una casa".
Cuando
la joven llegó, según Valentín Pretti,
se tomó una pastilla de cianuro e intentó
matar a su hijo pequeño. El nene quedó mal
herido y Pretti ordenó a sus subalternos que lo
asesinaran. Pero no le respondieron y entonces el represor
lo ejecutó.
Este
operativo es muy parecido al que describió en el
Juicio por la Verdad el ex detenido Alberto Maly, en julio
de 2004 (ver 070704A).
Este sobreviviente contó que mientras estaba secuestrado
lo llevaron a su casa para hacer la emboscada contra una
joven, esposa de Eduardo Rosen.
Luego
de terminada la audiencia, Ana Rita Pretti Vagliatti dijo
ante la prensa que se sentía "impotente porque
me gustaría tener más datos". "Contar
que mi papá era capaz de darme nombres y no poder
recordar, eso me desesperó un poco. Pero bueno,
quizá pueda averiguar algo más", aseguró.
Sobre
sus hermanos tiene dos mayores y uno menor
la joven señaló que "se les hace muy
difícil recordar los datos, fechas, personas. También
hay que darles tiempo a ellos. Soy la que más recuerdo
pero también para recordar hay que tener coraje".
Poggio:
"Nos costó mucho tener la tenencia provisoria
de los nietos" (Foto: FM)
Vivía
frente a la SIDE y la visitó su nuera desaparecida
Por
otra parte, Beatriz Margarita Poggio quien tiene
a su hijo asesinado, y a su hija y su nuera desaparecidas,
contó que vivía frente a la sede de la SIDE
en La Plata y que vio cómo de ese lugar sacaban
"bolsas con personas muertas" y las cargaban
en camiones del Ejército. También relató
que, estando secuestrada durante la dictadura, su nuera
la visitó dos veces para ver a sus hijos, que sobrevivieron
a la represión.
Poggio,
de 80 años, hizo un relato de todo lo vivido por
su familia durante la dictadura. El 8 de noviembre de
1976, su hijo, Luis Eduardo Bearzi fue asesinado en La
Plata. La testigo contó que la familia pudo recuperar
sus restos, pero no dio más datos, pues no fue
interrogada con detalle al respecto.
Luego
habló de la desaparición de su hija, Alicia
Estela Bearzi, quien fue secuestrada en Rosario, en donde
vivía desde que, a comienzos de 1975, escapó
de la situación represiva que ya se vivía
en La Plata. Hoy, su madre no pudo dar más información
sobre las circunstancias en que Alicia fue detenida: "Después
de que se fue no la pude ver más", contó,
y dijo que supo por conocidos que el secuestro "podría
haber sido cerca de Navidad" en 1976.
De
quien pudo aportar la mayor cantidad de datos fue de Graciela
Quesada de Bearzi, la esposa de Luis, quien fue secuestrada
el 17 de marzo de 1977 y estuvo en cautiverio en "La
Cacha" y en la Brigada de Investigaciones de La Plata.
En
dos oportunidades, Graciela fue llevada por sus captores
a la casa de su suegra, en calle 55 entre 7 y 8, para
que visitara a sus dos hijos, de pocos años de
edad. "Nos costó mucho tener la tenencia provisoria
de los nietos, nos decían que no, porque supuestamente
la madre estaba viva", recordó la testigo.
La
suegra de la desaparecida vivía frente a la SIDE,
y estando en la puerta de su casa "la vi (a Graciela)
bajando de un auto militar en la SIDE. Bajó corriendo
del auto a ver a sus hijitos y a verme a mí. Después
el militar la llamó para que volviera". En
ese momento, Graciela no pudo decirle a su suegra en qué
sitio estaba detenida. Pero contó que luego "mi
nuera se comunicó dos veces conmigo desde ese lugar".
La
segunda visita de Graciela se produjo el 15 de noviembre
de 1977, para el cumpleaños de su hija, de dos
años. La trajeron dos hombres de civil que "se
presentaron como el teniente Aguirre y el teniente Campo".
"Yo presumo que eran del Ejército", puntualizó.
Uno
de ellos, Aguirre, "venía muy agarrado de
la mano de mi nuera, como si fuera una relación
que tenían", contó la testigo, y agregó:
"Mi marido les sirvió una copa a cada uno
(de los represores) y estaban muy alegres y conversadores,
pero mientras, yo me tomaba una pastilla de Lexotanil
porque no podía creer lo que estaba viviendo".
En
esa ocasión, los dos militares le dijeron a la
familia que a la joven "le iban a dar la salida del
país, a Montevideo". La testigo recordó
que en ese momento creyó la versión de los
represores, "tanto que la llamé a la madre
de ella a España y le dije: 'Alegrate, que vas
a tener a tu hija en libertad'".
Durante
aquel segundo encuentro con Graciela, Poggio advirtió
que la joven "tenía señales de embarazo".
"Con mi marido calculábamos que estaría
de cuatro meses", indicó. La familia nunca
supo si Graciela llegó a dar a luz en algún
centro clandestino de detención. "A mis nietos
los mandé para que se hicieran el ADN, por si hubiera
nacido un hermanastro", señaló, y dijo
que calcula que la fecha probable del parto tendría
que haber sido enero de 1978.
Según
el Trabajo de Recopilación de Datos correspondiente
a "La Cacha", confeccionado por la Asociación
de Ex Detenidos Desaparecidos, Graciela fue vista en ese
centro clandestino entre marzo y noviembre de 1977.
Además,
su paso por la Brigada de Investigaciones de La Plata
en septiembre de ese año fue reconocido por el
ex Jefe de la Policía bonaerense durante la dictadura,
Ramón Camps, en una nota que le elevó al
entonces jefe del Primer Cuerpo del Ejército, Carlos
Suárez Mason, y que consta en la "causa Camps".
Casi
hacia el final de la audiencia, Poggio relató un
episodio que sorprendió: "En noviembre o diciembre
de 1976, se apagaron todas las luces de nuestra manzana
y de la de enfrente, en donde estaba la SIDE: vimos cómo
sacaban bolsas que indudablemente tenían personas
muertas".
Cuando
se le pidió que amplíe su relato, agregó
que suponía que aquellas bolsas contenían
cadáveres por la forma y el tamaño que tenían.
"Las cargaban en camiones del Ejército y se
las llevaban describió. Nosotros lo
vimos eso, fueron dos noches del mismo mes".
Militantes
de Mar del Plata, secuestrados en Capital
En
otro orden, Susana Stremis declaró sobre la desaparición
de su marido, Carlos Alberto Moreno, detenido ilegalmente
el 28 de marzo de 1977, y sobre su propio secuestro, ocurrido
seis meses después.
Stremis
contó que tanto ella como su marido militaban en
el Partido Socialista de los Trabajadores en Mar del Plata,
y que durante la dictadura tanto ellos como sus compañeros
empezaron a ser perseguidos. "Los seguimientos se
iniciaron en el '76 en Mar del Plata", recordó,
y enumeró la cantidad de militantes de ese partido
que fueron secuestrados y desaparecidos durante ese mismo
año.
Stremis
y su marido terminaron mudándose a la ciudad de
Buenos Aires. Allí fue que, el 28 de marzo de 1977,
Moreno fue secuestrado en la casa de un primo suyo. "Ahí
recibíamos la correspondencia. Carlos llamó,
le dijeron que había correspondencia, y cuando
fue lo estaban esperando", indicó la esposa
del desaparecido.
"Yo,
en mi calidad de militante del PST, también estaba
siendo buscada, así que no podía hacer ningún
trámite para buscarlo", narró Stremis.
La única noticia que tuvo de él en ese momento
fue un artículo publicado en el diario Clarín
el 10 de mayo de 1977, en el que Moreno figuraba como
"muerto en un enfrentamiento". La nota periodística
citaba un comunicado del Comando de Zona I del Ejército.
Los
padres de Moreno fueron al Ministerio del Interior a pedir
información sobre el supuesto destino del cadáver.
"De ahí lo mandaron a Palermo (sede del Primer
Cuerpo del Ejército), y de Palermo los mandaron
a la morgue judicial. Allí les dijeron que no tenían
a nadie de esas características". La familia
nunca pudo recuperar sus restos.
Tanto
en los registros de la Conadep como en trabajos confeccionados
por la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos,
figura detenido ilegal llamado Carlos Alberto Moreno que
fue visto en "La Cacha" el 6 de mayo de 1977.
Pasaron
seis meses entre la desaparición de Moreno y el
secuestro de su esposa. Hoy, Stremis contó que
fue detenida ilegalmente el 3 de octubre de 1977 junto
a su amigo Osvaldo Manuel Alonso, en la habitación
que alquilaban en la calle Artigas, en Capital Federal.
"Suponemos que fue por una denuncia de la persona
que nos alquilaba la habitación", señaló
la testigo.
Esa
misma noche, Stremis y Alonso fueron trasladados al centro
clandestino conocido como "El Atlético",
y estuvieron allí hasta el 8 de octubre, cuando
fueron liberados. "Reconozco el lugar por los planos
que he visto", remarcó.
"Esos
días fuimos torturados con picana, con golpes,
con vejaciones recordó la sobreviviente.
La identificación era por números, yo era
E-58". Stremis indicó que todos los prisioneros
en ese lugar estaban vendados y engrillados, y que calculaba
que allí había alojadas más de cien
personas.
También
recordó la presencia de un médico entre
los captores: "En un momento yo me desmayé
y vino un médico a asistirme", afirmó.
También recordó a una chica apodada "La
Turca": "Ella tomaban interrogatorios y también
estaba engrillada. Decían que había sido
del ERP", recordó la ex detenida, y agregó
que "La Turca" estuvo presente en uno de sus
interrogatorios, y que era la persona encargada de limpiar
las celdas de los detenidos ilegales.
Antes
de liberar a Stremis y Alonso, los represores les tomaron
una última declaración y les sacaron una
fotografía.
Policía
con una hermana desaparecida
También
declaró en el Juicio el suboficial mayor de Policía
Norberto Andrés Gutiérrez, quien tiene a
su hermana Rosa Esther desaparecida y a varios primos
más en la misma situación. Todos ellos fueron
víctimas del operativo represivo en City Bell que
fue tratado en las audiencias del miércoles pasado
(ver 310805).
Guttiérrez
afirmó que las investigaciones sobre el destino
de sus familiares las hizo Pablo Rodríguez, un
tío suyo, también policía de la comisaría
10° de City Bell, que está fallecido.
Igualmente,
señaló: "Nunca tuvimos un resultado
positivo de dónde estaba Rosa".
Además,
manifestó que cree que el operativo se produjo
por un trabajo barrial incipiente que se estaba dando
en una Unidad Básica de 480 entre 10 y 12. "Secuestraron
los cuadernos con los nombres y pienso que en base a ello
secuestraron a todos los chicos", evaluó Gutiérrez.