Era
director de la Escuela de Inteligencia policial pero sólo
"supervisaba el curso" César
Miguel San Sebastián dijo que él no confeccionaba los
planes de estudio del curso de inteligencia policial durante
la dictadura, y que "para enseñar, estaban los profesores".
No obstante, en una extensa declaración, brindó algunos
detalles del funcionamiento de la DIPBA. Por Francisco
Martínez y Vanina Wiman (Secretaría de Prensa)
San
Sebastián fue director de la Escuela de Inteligencia
desde diciembre de 1977. "Había profesores
que eran militares", contó. (Foto:
F. Martínez)
LA
PLATA.- El ex director de la Escuela de Inteligencia de
la Policía provincial, César Miguel San Sebastián,
señaló en el Juicio por la Verdad que durante
su desempeño en ese establecimiento no participó
de la confección de los planes de estudio ya que
su tarea era puramente administrativa: "Para enseñar,
estaban los profesores", graficó.
San
Sebastián, un policía retirado de 69 años
que fue director de esa escuela desde diciembre de 1977,
dijo que allí él sólo realizaba "la
supervisión de los cursos y el cumplimiento de
los programas de estudio, la disciplina y el orden".
En su declaración, que duró más de
dos horas y media, el ex policía señaló
que en esa Escuela "había profesores que eran
militares y tenían cargos civiles en el Ejército".
Entre ellos, tras sucesivas preguntas de los jueces y
abogados que participaron de la audiencia, San Sebastián
nombró al coronel Enrique Rospide asesor
de Ramón Camps en la Jefatura de Policía,
al represor Oscar Antonio Penna actualmente con
arresto domiciliario en la causa "Camps II",
a un comisario general de apellido Salinas y a un capitán
del ejército cuyo nombre dijo no recordar.
El
testigo explicó que el curso de inteligencia policial
se dictaba entonces entre los meses de febrero y marzo,
y que contenía siete u ocho materias, "aunque
cuando yo era director cambiaron varias veces" las
asignaturas.
"Usted
parecía un encargado", le espetó el
juez Leopoldo Schiffrin, cuando las preguntas al testigo
pedían precisiones sobre lo que enseñaba
en la Escuela de Inteligencia durante la dictadura.
¿Sabe
qué méritos tenía usted para ser
director? le preguntó, a su turno, el abogado
Juan María Ramos Padilla.
No fue la curiosa respuesta de San Sebastián.
No
obstante, el testigo brindó algunos detalles del
funcionamiento de la Dirección de Inteligencia
de la Policía (DIPBA), cuando prestó servicios
allí en 1976.
San Sebastián declaró que la DIPBA se dividía
por mesas, identificadas con las letras "A",
"B" y "C". La "A" refería
a la investigación "político estudiantil",
la "B" a lo "gremial", y la "C",
con coherencia sintáctica, a "comunismo".
Otras dependencias eran "Archivo y Fichero",
y "Búsqueda", la sección que se
encargaba de hacer los seguimientos de personas e infiltraciones
en asambleas y que era la más operativa, aunque
el testigo se resistió muchas veces a usar esa
palabra.
Espía
cerca de la casa Mariani-Teruggi
El ex policía San Sebastián
mencionó en su testimonio que un amigo suyo,
al que identificó sólo con el apellido
Delgado y con el alias "Mono Relojero",
vivía en la esquina de 30 y 56, a metros de
la casa Mariani-Teruggi, atacada por las fuerzas represivas
en noviembre de 1976. Para sorpresa de muchos, el
testigo deslizó que Delgado trabajó
en la sede de la DIPBA, en donde cumplía funciones
de ordenanza.
El
ex policía olvidó mencionar la mesa "DS",
que refería a los "delincuentes subversivos",
algo que el juez Schiffrin le hizo notar. Con los legajos
en la mano, le replicó: "Usted no se acordaba
pero acá está bien clarito: delincuentes
subversivos".
San
Sebastián agregó que su trabajo allí
fue ser "secretario, encargado del personal, de la
logística y de finanzas", también con
funciones administrativas. Y afirmó que, por ese
motivo, no sabía del contenido de los legajos de
inteligencia.
El
testigo contradijo el testimonio del subcomisario Gustavo
Federico Galella, quien declaró el año pasado
que en la DIPBA trabajaban estudiantes de periodismo.
"Yo nunca vi nada de eso", manifestó
San Sebastián. Y ante otra pregunta, señaló
que no se hacían escuchas telefónicas.
También
indicó que Carlos Alberto Galella (el padre de
Gustavo, que fue citado hoy pero no concurrió)
se desempeñaba en la sección de "Búsqueda",
la más operativa, y cuyo jefe era el comisario
Rubén Joaquín Sánchez. Agregó
que otro hijo de este policía también trabajaba
en la DIPBA, en los teletipos, junto a un oficial llamado
Hugo Becerra.
Además
identificó a José Ignacio Salvador como
el Jefe de la Delegación de la DIPBA en Capital
Federal, oficina que hacía el enlace con la "comunidad
informativa" de servicios de inteligencia de las
Fuerzas Armadas .
Delegado
desaparecido
Por
otra parte, Fernando Ramón Musso declaró
sobre la desaparición de su hermano Pablo, ocurrida
el 25 de octubre de 1976, y sobre su propio secuestro,
más de dos años después.
Musso
narró que aquel día de 1976, a la madrugada,
un grupo numeroso de hombres de civil y uniformados "armados
hasta los dientes" se presentó en el domicilio
de la familia, en Temperley. "Dijeron que eran de
Gendarmería. Empezaron a revolver todo. Se tomaron
una botella de Gancia y se llevaron plata", indicó
el testigo, y señaló que ese día
habían estado recibiendo repetidas llamadas telefónicas
que se cortaban. Los secuestradores hicieron vestir a
Pablo, que entonces tenía 25 años, y se
lo llevaron.
El
hermano del desaparecido contó que Pablo trabajaba
en la fábrica FIFA (subsidiaria de AGFA), ubicada
en el centro de Florencio Varela. "Participaba de
las asambleas y hablaba muy bien, era una persona que
convocaba", remarcó Musso. Recordó
que en una oportunidad su hermano lo llevó a una
de esas asambleas: "Yo lo que palpé en esa
reunión es que (a los dirigentes de la empresa)
los molestaba, porque arrastraba a la gente. Se la jugaba.
Él me dijo 'yo me la veo venir'".
Musso
añadió que, poco tiempo antes de ser secuestrado,
Pablo se había peleado con el jefe de seguridad
de la empresa, que pertenecía a Gendarmería,
y que ya había habido otros trabajadores de la
fábrica que habían desaparecido, entre ellos
una joven de nombre Roxana.
La
representante de la APDH La Plata, Alicia Peralta, destacó
que en el expediente correspondiente a la desaparición
de Pablo Musso consta un informe confeccionado por la
Dirección de Inteligencia de la Policía
de la Provincia de Buenos Aires (DIPBA), en el que menciona
a Pablo Musso y a Roxana Victoria D'Onofrio como integrantes
de una comisión interna de delegados de FIFA y
como "milicianos de la OPM Montoneros".
El
hermano del desaparecido detalló las gestiones
que la familia llevó a cabo para averiguar el paradero
de Pablo. Recabaron distintas versiones, según
las cuales podría haber estado detenido en la Brigada
de Investigaciones de San Martín, en la Brigada
de Investigaciones de Lanús (con asiento en Avellaneda)
y en una comisaría de Lomas de Zamora, pero nunca
pudieron corroborar esas hipótesis.
Recién
hacia el final de su declaración, Musso contó
que él mismo sufrió también una detención
ilegal, en febrero de 1979. Nunca supo cuál fue
su lugar de cautiverio, pero relató que estuvo
todo el tiempo vendado en una celda, desde la que escuchaba
gritos de hombres y mujeres. "Me pegaban y me descomponía.
Lo único que me dieron fue agua, bajé unos
cuántos kilos", describió. Musso fue
liberado una semana después, cerca de Luján:
"Me dijeron que me quede quieto y no me dé
vuelta hasta que se fueran. Lo único que pensé
es que me iban a matar", recordó.