Caso
Graiver: la secuestraron en el Hospital Italiano cuando
se recuperaba de un accidente Una
mujer que trabajaba en una empresa del grupo Graiver dijo
que la llevaron a la Unidad 8 de Olmos, en donde estuvo
más de un año. Le hicieron un Consejo de Guerra, pero
nunca supo de qué la acusaban. Fue la única testigo de
hoy. Por Vanina Wiman
y Francisco Martínez (Secretaría de Prensa)
"Se
ve que me consideraban una leprosa, porque para ellos
yo era montonera, subversiva", dijo Halpern,
sobre su cautiverio en la Unidad 8. (Foto: F.
Martínez)
LA
PLATA.- Una ex empleada del "grupo Graiver" contó
hoy en el Juicio por la Verdad que fue detenida ilegalmente
mientras estaba internada en el Hospital Italiano de esta
ciudad. Estuvo secuestrada en la Unidad Penal Nº 8
de Olmos y supo que allí funcionó una maternidad
en donde las prisioneras políticas daban a luz.
Celia
Betty Halpern contó que estaba internada en esa
clínica platense desde octubre de 1976, a raíz
de un accidente automovilístico. En marzo de 1977
"me pusieron una custodia de Brigada, sin darme ningún
tipo de explicación". La presencia de esos
hombres, que nunca se identificaron, se prolongó
hasta el 13 de abril de 1977, el día en que Halpern
fue finalmente detenida y trasladada a Olmos.
"Me
dijeron que estaba a disposición del Poder Ejecutivo
Nacional", recordó la sobreviviente. No obstante,
el decreto del PEN que dispuso su arresto está
fechado el 31 de mayo de 1977. El juez Leopoldo Schiffrin
remarcó que, por lo tanto, "hubo un período
de detención clandestina, totalmente ilegal"
en esa cárcel.
En
Olmos, Halpern fue inicialmente alojada en el hospital,
que funcionaba en la planta baja del edificio. "Nunca
me atendieron para nada", señaló la
ex detenida, que acababa de ser operada y no podía
moverse por sus propios medios.
La
testigo indicó que, al lado de la sala en donde
ella estaba, había otro lugar "a donde traían
a las mamás para tener familia, oíamos los
gritos y los llantos". En el penal de Olmos, al menos
desde 1975 y durante la dictadura, funcionó una
maternidad en la que varias detenidas ilegales dieron
a luz a sus hijos. Esto fue denunciado en el Juicio por
la Verdad por varias sobrevivientes, entre ellas Nelfa
Suárez y Perla Diez, que el año pasado declararon
que tuvieron a sus bebés mientras estaban secuestradas
allí.
Halpern
mencionó a dos de los médicos que trabajaban
en el hospital de Olmos, Antonio Giambelluca y Domingo
Dimenna, y a dos celadoras de apellido Mendoza, que eran
hermanas. También recordó a María
Hilda Delgadillo, una partera que trabajaba en el penal
y ayudaba a las prisioneras con sus hijos: "Sé
que está desaparecida. Era amorosa y era ella la
que nos comentaba de las chicas que tenían familia".
Delgadillo
fue secuestrada el 22 de agosto de 1977 junto a su esposo
César San Emeterio, también desaparecido.
El abogado de la Asociación Abuelas de Plaza de
Mayo, Emanuel Lovelli, mencionó en la audiencia
que existe un informe de marzo de 1984 firmado por el
prefecto Abel Dupuy hoy imputado por los delitos
cometidos en la Unidad 9, de la cual era jefe, en
el que el funcionario penitenciario hace constar el "retiro
absoluto" de Delgadillo en una fecha cercana a su
desaparición.
Hoy,
Halpern dijo que, mientras ella estuvo en el hospital
de Olmos, supo que "nacieron mellizos" y que
"Delgadillo vino a decirnos que se habían
llevado a los bebés".
Según
los libros de la Unidad 8, Halpern fue trasladada del
hospital al pabellón de presas políticas
de Olmos el 16 de junio de 1977, aunque ella cree recordar
que eso ocurrió en diciembre de ese año.
En
el penal, la mujer estuvo absolutamente aislada. "Se
ve que me consideraban una leprosa, porque para ellos
yo era montonera, subversiva. No me permitían tener
contacto con nadie, pero como no me podía mover
me pusieron a una presa común para que me atendiera
y limpiara", describió la ex detenida.
En
octubre del '77, Halpern fue llevada a Capital Federal,
vendada y en ambulancia, para comparecer ante un Consejo
de Guerra. Nunca supo qué se le imputaba ni si
tuvo una sentencia. "Estuve 13 meses en prisión,
supuestamente a disposición del PEN. Pero en realidad
no sé si fue por el Consejo de Guerra o, con perdón
de la expresión, por que se les cantó",
comentó la testigo.
Otra
vez, escasez de testigos
La
de hoy fue otra jornada con pocos testigos en el Juicio
por la Verdad: sólo una persona. Lo cierto es que
la Cámara viene enviando notificaciones a entre 5
y 7 testigos por semana, como esta Secretaría de Prensa
informa los días martes, pero eso no se traduce en
la presencia real al día siguiente en la sala de audiencias
de las personas convocadas. Uno de los problemas radica
en la poca anticipación con que se realizan las notificaciones.
Para muestra, basta lo que pasó con el ex policía
Pedro Zeballos, ex chofer del represor Etchecolatz,
citado para hoy. La notificación salió de la secretaría
que se encarga del Juicio ayer martes a las 12 horas,
según informó una fuente judicial. A su vez, la Policía
Federal informó esta mañana a la Cámara que no había
podido ubicar el domicilio. Consecuencia de ello hoy
fue la presencia frustrada del abogado Juan María
Ramos Padilla, junto a su hijo Alejo, ambos representantes
de la familia Mariani, muy interesados en participar
de la audiencia en la que debía declarar el ex policía
Zeballos. Llegaron desde Buenos Aires a las 12.30,
hora fijada por el Tribunal, y se enteraron en ese
momento que la Cámara no había logrado notificar al
testigo.
Sobre
ese episodio, la ex detenida dijo que en la sala a la
que la llevaron "había unos reflectores muy
fuertes y entonces yo no podía ver a los
La
ex detenida describió su paso por ese lugar como
"una tortura psicológica": "Todo
el tiempo había música alta, (los represores)
gritaban, hacían ruidos en la puerta, tiraban sillas,
tiraban tiros. Pero todo sin hablar, nunca me dirigieron
la palabra, así no podía identificarlos".
En ningún momento fue interrogada.
Halpern
estuvo en ese centro clandestino entre una semana y 20
días, y volvió a ser trasladada al penal
de Olmos. El Consejo de Guerra que la "juzgó"
dispuso su libertad el 31 de octubre de 1977, pero la
mujer fue liberada recién en mayo de 1978.
"Cuando
se reabrieron los archivos, vine acá (a La Plata)
para ver mi causa, y para ver de qué se me había
acusado y por qué me habían condenado indicó
la sobreviviente. Pero todo eso del Consejo de Guerra
no está en el expediente, no está en ningún
lado".