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29 de marzo de 2004


Juicio oral a dos genocidas

Siete años de condena 
para Bergés y Etchecolatz
En un fallo histórico, la Justicia le restituyó la identidad a Carmen Sanz. El Tribunal no tuvo en cuenta los delitos de ocultamiento y retención de la menor, que podrían haber dado una condena más contundente, pero señaló que deben investigarse por separado.

Ver más: Caso Sanz - Por dentro


Opinión: El triunfo de la lucha
(Por Lucas Miguel)

Ver además: Texto completo de la sentencia


Por Francisco Martínez y Vanina Wiman (Secretaría de Prensa)



El presidente del Tribunal Oral, Nelson Jarazo, lee el fallo histórico. (Foto: F. Martínez).
 

Etchecolatz ingresa custodiado a la sala de audiencias. (Foto: F. Martínez).
 

Una madre, emocionada, se retira del recinto. (Foto: F. Martínez).
 
 
Las últimas palabras


Durante la mañana, Bergés pidió su absolución. (Foto: F. Martínez).

Durante la mañana, los jueces abrieron hoy la audiencia por unos breves minutos, para permitir a Bergés y Etchecolatz que digan sus "últimas palabras". El presidente del Tribunal, Nelson Jarazo, tuvo que interrumpir varias veces a ambos represores para indicarles que no podían aprovechar la oportunidad para hacer una defensa técnica.

Bergés fue el primero que habló. Desde su silla de ruedas, dijo: "A mí ya se me juzgó por esto en la causa 44 (Camps) y solicito que se me absuelva".  También señaló que "en 1986 se nos ha juzgado por 313 casos" y que "Eduardo Gallo Castro (el padre de Carmen Sanz) no existió", ya que según él se llamaba "Ataliva Castillo de Castro (a) "El Gallo", haciendo referencia al nombre que se usó en la sentencia de la causa Camps en el caso 101.

Etchecolatz, por su parte, atacó a los camaristas que llevan adelante el Juicio por la Verdad. Jarazo lo interrumpió varias veces —Etchecolatz llegó a decir: "Me censura"—, pero no pudo impedir que el represor realizara una solicitud: "Pido que queden sin efecto las anomalías, que se convierten en delitos, del Dr. (Leopoldo) Schiffrin, el Dr. (Julio) Reboredo, el Dr. (Humberto) Blanco", exhortó el represor, sin dar precisiones.

"Se investigan las muertes después del '76 y no las de antes del '76, y pido al fiscal que las investigue", dijo Etchecolatz, sin aclarar si se refería a los asesinatos de los parapoliciales de la Triple A. 

Jarazo le contestó: "Presente un escrito por Secretaría y nosotros lo vamos a derivar al Ministerio Público".   

En sus últimas palabras, el represor pidió su absolución: "Dios quiera que los ilumine a ustedes. Hasta ahora, todos los paseos que tuve en Tribunales fueron de persecución y venganza".

LA PLATA.- La justicia federal de La Plata condenó a los represores Jorge Bergés y Miguel Etchecolatz a siete años de prisión, por la sustitución de identidad y la falsificación de la partida de nacimiento de la hija de desaparecidos Carmen Sanz. Se trata de un primer fallo histórico contra represores de la última dictadura cívico-militar en esta ciudad. 

El Tribunal Oral Federal N°1 restituyó además la identidad de la joven Carmen Sanz, que hasta hoy se llamaba María de las Mercedes Fernández, nombre que le había puesto Bergés en 1978 al entregarla a una familia a la que no pertenecía.

La condena fue considerada "escasa" por la secretaria Jurídica de la APDH La Plata, Marta Vedio, aunque la abogada señaló que se trata de un primer paso importante: "Este es un precedente, es la primera condena después de las leyes de impunidad en la Argentina, la primera condena a represores, y particularmente la primer condena a un autor mediato como es el caso de Etchecolatz". 

Los jueces Nelson Jarazo, Ana Aparicio y Carlos Rozanski no tuvieron en cuenta el pedido de la querella (APDH La Plata y Abuelas) que sostenían que Bergés y Etchecolatz debían ser condenados también por la ocultación y la retención de Carmen Sanz y habían pedido por tanto 15 años de prisión, el máximo previsto por el artículo 146 del Código Penal. En el punto 6 del fallo, señalaron que este delito debe ser investigado por separado, remitiéndosele al juez federal en turno los elementos recolectados en este Juicio.

En tribunales trascendió que Rozanski estuvo de acuerdo con una pena de 10 años de reclusión, mientras que Aparicio y Jarazo formaron la mayoría por los 7 años. El Tribunal no dio a conocer los fundamentos de la sentencia, de los que informará el próximo 6 de abril, a las 9.30.

Los magistrados entendieron que Bergés fue "autor penalmente responsable del delito de supresión de identidad y suposición de estado civil e identidad, agravado por tratarse de una menor de edad y por la condición de funcionario público y médico, en concurso ideal con falsificación de documento público destinado a acreditar la identidad de las personas".

A Etchecolatz, también por mayoría, lo encontraron responsable de los mismos delitos. 

El cumplimiento de la pena

Bergés y Etchecolatz cumplen prisión preventiva desde abril de 2001. La denominada "ley del 2x1", vigente al momento de su detención, les computa doble el tiempo en el que estuvieron sin condena, pasados dos años de encierro. Por lo que en total, ya tienen 4 años computados de la condena. 

Pero la situación de los represores es diferente en cada caso, a la hora de analizar su futura libertad.

Etchecolatz está procesado con prisión preventiva por el juez porteño Rodolfo Canicoba Corral, que investiga los delitos cometidos durante de la dictadura en la zona del Primer Cuerpo del Ejército. Por este motivo, se estima que el represor seguirá con su arresto domiciliario en su casa del Parque Peralta Ramos del sur de Mar del Plata.

Bergés, en tanto, podría salir en libertad al cumplir los dos tercios de su condena. Esto ocurriría en diciembre de este año, si es que en ese tiempo otro tribunal no lo procesa por las abundantes denuncias en su contra sobre su accionar en los centros clandestinos durante la dictadura.

La audiencia comenzó pasadas las 15.30, ante una enorme expectativa periodística y del público presente. El aire acondicionado de la sala de audiencias no daba abasto por el calor y la cantidad de personas que llegó hasta el edificio de Tribunales.

Hubo aplausos cuando el juez Jarazo, que leyó integramente el fallo de diez páginas, comunicó que se le restituía la identidad a Carmen Sanz. Antes de que terminara la lectura, la madre de Plaza de Mayo Adelina Dematti de Alaye se levantó de la primer fila, se puso el pañuelo blanco y se retiró emocionada. 

En ese momento, otras Madres se pusieron el pañuelo blanco. Y al finalizar la lectura, algunos familiares de desaparecidos gritaron "¡Cadena perpetua!", y todo el público se sumó al cántico "Como a los nazis, les va pasar, adonde vayan los iremos a buscar", mientras Etchecolatz y Bergés se retiraban del lugar. 

Afuera, los manifestantes de la Mesa de Escrache Popular esperaban la salida de los represores del edificio. Cuando salieron las Madres, las cámaras y los cánticos de dirigieron a ellas: "Madres de la Plaza, el pueblo las abraza". 

Opiniones

Marta Vedio, secretaria Jurídica de la APDH La Plata: "Esto va a sentar un criterio que yo creo que va a ser seguido por muchos otros tribunales de la República Argentina, y lo que sí nos disconforma es el monto de la pena, que entendemos es muy escaso, pero bueno, esto tiene que ver con el hecho de que no se condenó por la figura de retención y ocultamiento de menores, con lo cual esperamos seguir insistiendo en otras instancias."

Edna Copparoni de Ricetti, Madre de Plaza de Mayo: "Y, una desilusión bárbara y me sentí muy mal. Pero después reaccioné y dije: no, es un principio. Esto va a continuar. Y sé que la primera parte era de los cargos no tan importantes, que ahora vienen los bravos. Y eso me conformó. (...) Ahora estoy más contenta. Ilusionada y que las cosas se van a hacer."

María Laura Bretal, Familiares: "Con mucha indignación, porque todos estábamos esperando por lo menos que le dieran los 15 años, y bueno, parece que los jueces les han otorgado 7 años de años de prisión a dos de los asesinos más grandes, de los genocidas más grandes de nuestra historia. Así que lamentable el juicio, a pesar de que van a seguir en la cárcel, pero nosotros lo que queremos es que todos los genocidas vayan a la cárcel común, y además prisión perpetua". 

María Ester Alonso Morales, abogada de Abuelas de Plaza de Mayo: "Es una condena que también está mandando un mensaje a la sociedad muy claro, que acá se robaron niños nacidos en cautiverio estando sus mamás detenidas desaparecidas en los campos de tortura y exterminio en este país. También es verdad que las condenas no son lo que esperábamos, parece escaso por lo aberrantes que son estos crímenes, pero es cierto que la lucha de los organismos va a hacer que sigamos con este trabajo de hormiga. También es importante esta anulación de la falsa documentación, la restitución de su nombre a Carmen Sanz, de que figure como hija biológica de quienes fueron sus padres. Ella el día de hoy está renaciendo. Hoy la Justicia está asumiendo esto."

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