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Juicio
oral a dos genocidas
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Pedroncini
y Carlotto describieron
la apropiación sistemática de menores
El
jurista y la presidenta de Abuelas contaron sus conocimientos
sobre las circunstancias en las que la dictadura entregó
a los hijos de los desaparecidos a otras familias. En la
jornada de testigos, también declaró la titular del Banco
Nacional de Datos Genéticos, Ana Di Lonardo.
Ver
más: Caso Sanz - Por dentro
Por Francisco Martínez (Secretaría
de Prensa)

Pedroncini: "La
esencia (de la represión) era el ocultamiento"
(Foto: F. Martínez)
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Carlotto:
"Son muchas las partidas de nacimiento que tenemos
en Abuelas firmadas por Bergés" (Foto: F. Martínez)
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LA PLATA.- El jurista Alberto
Pedronicini y la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela
Barnes de Carlotto, testimoniaron hoy sobre la apropiación
sistemática de menores implementada por la dictadura, en la
segunda jornada del juicio oral contra los represores Jorge
Bergés y Miguel Etchecolatz.
A las 5 de la tarde se esperaba
todavía la declaración de Carmen Sanz (anotada bajo el nombre
de "María de las Mercedes") y de varios ex detenidos-desaparecidos
que compartieron el cautiverio con su madre.
Pedroncini —que es uno de
los patrocinantes en la causa judicial que en 1998 llevó
a prisión a Videla y a Massera, entre otros—, brindó detalles
sobre la destrucción de documentación de la dictadura en
la que se indicaba cómo obrar con los menores nacidos durante
el cautiverio de sus madres o secuestrados por las Fuerzas
de Seguridad.
"En nuestra causa se
estableció la existencia de un documento en el que figuraba
la incineración de las «Instrucciones a seguir con los hijos
de dirigentes gremiales y políticos detenidos», redactado
por el Comando en Jefe del Ejército", explicó el abogado.
Y añadió que ese acta de incineración, realizada por un
ex jefe de Policía de Córdoba, sirvió como prueba para la
prisión preventiva de los máximos jerarcas del gobierno
de facto.
"La existencia de esa
documentación hacía verosímil la práctica sistemática de
apropación de menores", indicó Pedroncini.
También reseñó que otra prueba
clave fue un Manual de Instrucciones sobre Operaciones de
Seguridad, redactado en 1976, en el que se daban órdenes
de "cómo proceder (en los secuestros) a una inmediata
evacuación de los habitantes de la casa, previa separación
de los hijos de sus padres".
Pedroncini remarcó, como
ya lo ha hecho en numerosas conferencias, que él llama "práctica
sistemática" y no "plan" a lo ocurrido con
los hijos de los desaparecidos. "Esta práctica consistía
en que las mujeres embarazadas, al ser secuestradas, eran
llevadas sin excepción a centros clandestinos y eso era
sellar desde el comienzo la suerte de la madre y el niño",
explicó.
El abogado añadió: "La
esencia era el ocultamiento, es impensable imaginar que
se quisiera inscribir al menor en un Registro Civil".
Según su teoría, se realizaba
la desaparición forzada o asesinato de la madre del chico
apropiado porque "su sólo ser físico era la prueba
de la existencia del niño".
El testigo dijo que el número
de estos casos en la Argentina se estima "cercano a
los 450" y que hay pruebas concretas sobre 280. Sobre
el caso Sanz, Pedronicini dijo que tomó conocimiento cuando
declaró, en la causa que él impulsa, la hija de desaparecidos
Clara Petrakos.
Cuestionamientos a Carlotto
En tanto, Estela de Carlotto
tuvo que sufrir durante su testimonio los embates del defensor
de Etchecolatz, Adolfo Casaba Elía, quien cuestionó los
dichos de la presidenta de Abuelas sobre la responsabilidad
de su defendido en el genocidio.
Carlotto comenzó a declarar
pasadas las 15. Una de las frases que irritó al abogado
del represor fue la que dijo al comienzo de su testimonio:
"Está probado que hubo un plan sistemático de apropiación
de niños ya nacidos o nacidos en el cautiverio de sus madres".
Casabal Elía pidió precisiones
a la testigo sobre este punto y también sobre la responsabilidad
de su defendido —probada en la causa de instrucción y que
motiva el desarrollo de este juicio oral— en el caso Sanz.
"Los sobrevivientes
involucran al señor Etchecolatz", recordó Carlotto.
A lo que Casabal Elía inquirió: "¿Quiénes le dijeron
eso?". El Tribunal resolvió no hacer lugar al pedido
del letrado.
Otro pregunta que incluso
molestó al público fue acerca de lo que le contaron las
Abuelas a Carmen Sanz sobre la historia de sus padres, una
vez que recuperó la identidad. "Quisiera saber, si
en esa verdad absoluta a la que refirió la testigo, estaba
la actividad que llevaban sus padres", provocó Casabal
Elía.
El público hizo comentarios
que motivaron al presidente del Tribunal Oral, Nelson Jarazo,
a pedir silencio. Instantes después y sin consultar a sus
pares, Jarazo le espetó un "improcedente" al abogado
del represor.
Carlotto declaró durante
una hora y media, con un cuarto intermedio en que se resolvió
la incorporación de un documento de Abuelas que reseñaba
los casos en los que aparece involucrado el médico Bergés.
La presidenta de Abuelas
apenas llegó a decir que el represor aparecía en 15 casos
detectados por su organización. Cuando quiso consultar un
documento, que ofreció como prueba, los jueces comenzaron
a debatir si podía ser incorporada.
Allí fue cuando Casaba Elía
indicó que se oponía a la incorporación. Tras el cuarto
intermedio, Jarazo señaló que se negaba la prueba —sin haber
visto el documento, que Carlotto le entregó al reiniciarse
el acto— , a pesar del pedido en contrario formulado por
el abogado de la APDH La Plata Oscar Rodríguez.
"Son muchas las partidas
de nacimiento que tenemos en Abuelas firmadas por Bergés",
había dicho Carlotto. "Estas dos personas —por el médico
policial y Etchecolatz— son las que tienen que ser condenadas
con todo el peso de la ley".
Respecto del caso de Carmen
Sanz, la titular de Abuelas señaló que la primer denuncia
llegó a su organismo por parte de un familiar en 1981, y
que la víctima es uno de los 77 chicos que ya recuperaron
su identidad.
"Está probado que esta
joven nació en un centro clandestino y que fue entregada
a un matrimonio por el doctor Bergés", indicó Carlotto.
Relató que Carmen Sanz fue
a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI),
ya que este ente oficial tiene facultades para pedir análisis
sin iniciar una acción legal. Esto ocurrió en 1999, cuando
la joven averiguó por sus propios medios su historia, sin
que se active esta causa judicial.
Agregó que tanto Bergés como
Etchecolatz "han tenido incidencia directa en los horrores
que ocurrían en los campos de concentración".
Carlotto señaló que las Abuelas
"no queremos dejar este mundo sin abrazar a nuestros
nietos". Dijo que, con el correr del tiempo, esta lucha
se ha convertido en una doble vía porque también "hoy
los jóvenes buscan su verdad".

Di Lonardo:
"Siempre hablamos de probabilidades. Pero con estos
resultados, hoy es certeza" (Foto: F. Martínez) |
"Probabilidad alta"
También declararon quienes
participaron de la pericia de ADN que en 1999 determinó
que Carmen Sanz es hija de desaparecidos.
La presidenta del Banco Nacional
de Datos Genéticos (BNDG), Ana María Di Lonardo, señaló
que el 99,99949% de no exclusión de Carmen Sanz a su familia
biológica es una "probabilidad alta".
"La certeza en la prueba
biológica es difícil de admitir. Siempre hablamos de probabilidades.
Pero con estos resultados, hoy es certeza", declaró
Di Lonardo. "Quizás haya que hacer una reunión internacional
de científicos para ponerse de acuerdo en cuántos 9 debe
haber después de la coma para poder decir 100", manifestó.
Agregó que ella se había
tomado el trabajo de realizar nuevamente la pericia hace
unos días, probando un nuevo procesamiento de las muestras
de ADN del Banco. Hasta el año 2000, explicó Di Lonardo,
el procesamiento era manual y ahora el sistema está automatizado.
"Con la máquina vimos que dio el mismo resultado que
con la prueba manual", explicó. Respondió con un "exactamente"
ante una pregunta puntual sobre si era el resultado idéntico
al del '99.
Di Lonardo tenía el informe
allí. "Si quiere se lo firmo ya", le dijo a Jarazo,
quien, tras una solicitud del abogado Rodríguez, incorporó
la prueba al juicio.
La testigo explicó además
que en 1999 una persona del BNDG concurrió a Montevideo
para tomarle muestras a los familiares de Carmen Sanz. La
abogada de Bergés, Laura Díaz, quiso saber si el procedimiento
había sido correcto y si había intervenido el consulado
argentino. "Hicimos lo que indica la ley. La ley dice
que el consulado debe intervenir cuando la extracción de
muestras la hace otro centro médico, no cuando la hacemos
nosotros", replicó.
En tanto, Laura Sotelo, perito
del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia,
también dio su opinión científica sobre el estudio de ADN.
El secretario del Tribunal
Oral leyó la parte del informe en que se indica que la víctima
"no puede ser excluida del vínculo tío-sobrina en relación
con Carlos Sanz, quien tiene 740 mil veces más probabilidades
de ser su tío que un individuo común".
"Este índice es un índice
alto, muy significativo —remarcó Sotelo—, para el parentesco
tío-sobrina. No estoy hablando de una paternidad".
Agregó que en este caso no se necesitó traer a un abuelo
o abuela para llegar a las mismas conclusiones.
La testigo explicó que en
el estudio "se analizaron fragmentos de ADN que permiten
evaluar el componente paterno y materno que todos tenemos".
Otro de los testigos fue
Oscar Borzi, un abogado que en 1977 se desempeñaba como
Jefe de la Sección IV (Quilmes) del Registro Provincial
de las Personas. Él fue quien certificó, sin saberlo, la
falsa identidad de Carmen Sanz.
Borzi indicó que conocía
a Bergés "de nombre", como un médico más de Policía.
"Todo mi personal (del registro civil que él manejaba)
estaba capacitado para reconocer su firma".
El testigo indicó que por
entonces "no era normal" que la constatación de
nacimiento de una criatura, realizada por un médico obstetra,
no trajera inscripto el nombre de la madre.
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