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Juicio
oral a dos genocidas |
En
el inicio, rechazan planteos
de la defensa de Bergés
Comenzó el juicio histórico contra el médico policial
y su superior, Miguel Etchecolatz. La defensora de Bergés
planteó nulidades que fueron rechazadas por el Tribunal.
Etchecolatz, en tanto, suspendió abruptamente su declaración.
Ver
más: Caso Sanz - Por dentro
/
Opinión: Llegamos
(por Lucas Miguel)
Por Francisco Martínez (Secretaría
de Prensa)

Los jueces Carlos
Rozanski, Nelson Jarazo y Ana Aparicio, integrantes
del Tribunal que juzga a los represores. (Foto:
FM)
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Etchecolatz está
siendo juzgado por su responsabilidad como Director de
Investigaciones de la Policía.
(Foto: FM)
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Bergés, en silla
de ruedas. Es quien firmó la falsa constatación de
nacimiento de Carmen Sanz.
(Foto: FM)
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LA
PLATA.- La justicia federal de La Plata comenzó a juzgar
esta mañana a los represores Jorge Antonio Bergés y Miguel
Osvaldo Etchecolatz por el caso de la joven Carmen Sanz,
nacida en cautiverio durante la última dictadura cívico-militar.
Durante la tarde, el
Tribunal Oral Federal N° 1 tomaba declaración indagatoria
a Etchecolatz, en la que el represor se defendió de las
acusaciones y deslindó responsabilidades hacia el
Ejército. La indagatoria terminó abruptamente cuando el ex
Director de Investigaciones de la Policía se cansó de
responder preguntas (se ampliará en el próximo informe).
Ante una gran asistencia de
público y periodistas, la audiencia se abrió a las 10.30,
una hora y media después de lo previsto. En la sala del 1°
piso de los tribunales federales de 8 y 50 estaban por
primera vez en la historia dos de los máximos represores de
esta región: Jorge Antonio Bergés, en silla de ruedas y
vestido con un sweater azul y un pantalón negro; y Miguel
Osvaldo Etchecolatz, con traje gris, camisa blanca y un
provocador pin con la bandera argentina en la solapa.
Los ex policías están
siendo juzgados por la sustitución de identidad de Carmen
Sanz, hija de los desaparecidos uruguayos Aída Sanz y
Eduardo Gallo Castro, nacida en el "Pozo de
Bánfield" a fines de 1977 y entregada a una familia a
la que no pertenecía.
En esta primera jornada —el
juicio continúa el próximo lunes— los jueces Nelson
Jarazo, Carlos Rozansky y Ana Aparicio rechazaron una
solicitud de la defensora de Bergés, Laura Inés Díaz,
quien planteó dos nulidades: que se retire la acusación de
la APDH La Plata y Abuelas por la sustracción, retención y
ocultación de la menor y la "nulidad absoluta"
del estudio de ADN.
Díaz señaló que a su
entender "Bergés fue indagado, procesado y absuelto
por estos hechos en la causa 44", también conocida
como "causa Camps".
A este planteo respondió,
a su turno, el abogado de la APDH La Plata Javier Percow:
"A Bergés sólo se lo absolvió por la sustracción
(el art. 146 del Código habla de "sustracción,
retención y ocultación") pero ni siquiera había
hecho ilícito de qué acusarlo. Porque no estaba probada
entonces la sustracción. Nadie sabía el destino de Carmen
Sanz". El letrado agregó que la constatación de que
Carmen Sanz fue ocultada se realizó recién en 1999, cuando
se descubrió su verdadera identidad.
La defensora Díaz también
planteó la nulidad del análisis de ADN que determinó que
Carmen tenía un "99,999949%" de no exclusión a
la familia Gallo-Sanz. Este planteo ya lo había hecho
Bergés en varias oportunidades durante la instrucción,
solicitando un nuevo análisis que incluso la Cámara
Federal ordenó, pero no se pudo hacer por no encontrarse a
los familiares de la joven en Uruguay y Estados Unidos.
El fiscal Carlos Dulau Dumm
fue uno de los que contestó sobre este punto: "La
pericia de ADN está confirmada. Este pedido (el de Díaz)
se presenta en forma extemporánea".
También Percow se mostró
sorprendido porque "la defensora ahora cambia los
argumentos" y señaló que, en todo caso, la cuestión
debe "debatirse con la presencia de los peritos".
Ramón Torres Molina, de
Abuelas de Plaza de Mayo, también rechazó el planteo
argumentando que en el momento de realizarse el análisis
"no había control de las partes ni de un juez (este
fue uno de los puntos que marcó la defensora) porque hasta
ese momento no había delito". Es decir, fue a partir
del examen que se conoció la existencia del delito.
En tanto, el abogado de
Etchecolatz, Adolfo Casabal Elía, se atrevió a cuestionar
la representatividad de los organismos de Derechos Humanos
para ser querellantes en el juicio. "Estas
organizaciones no están particularmente ofendidas de delito
alguno. Pido que se las separe del rol querellante",
expresó.
Casabal Elía tomó la
defensa del represor hace menos de un mes. La cuestión de
la representatividad de la APDH La Plata fue definida en
mayo de 2001, cuando el juez Corazza entendió que este
organismo podía representar a las víctimas y a la
sociedad.
El fiscal Hugo Cañon fue
uno de los que le contestó. Dijo que los organismos tienen
una "legítima representación". Percow aportó lo
suyo: "Si esta presencia lo angustia, creo que ha
precluido (vencido) el derecho de reclamar".
Por su parte, Torres Molina
argumentó que en otras causas judiciales han sido tomados
como parte otros organismos, como la DAIA, el CELS, ARGRA,
el Centro Simón Wiesenthal y hasta la República de Chile,
en el caso del asesinato de Carlos Prats.
Todos estos planteos de la
defensa de los represores fueron rechazados por el Tribunal,
que resolvió tras un cuarto intermedio. En lo referente al
artículo 146, los jueces dijeron que "la calificación
del delito se resolverá en el momento de la
sentencia". Lo mismo dijeron respecto de la valoración
del estudio de ADN.
En tanto, sobre la
impugnación a los organismos de Derechos Humanos, el
Tribunal entendió que el pedido era
"extemporáneo"
Lectura de la causa
Durante la mañana, el
juicio comenzó con con la lectura de los requerimientos de
elevación a juicio oral, en los que el fiscal y las partes
expusieron al juez que instruyó la causa las cuestiones que
entendían debían ser remitidas y consideradas por el
Tribunal Oral.
En primer lugar se leyó el
requerimiento del fiscal Carlos Dulau Dumm, que expresó que
"inmediatamente después del parto de Aida Sanz, la
niña fue sustraída de su madre y anotada bajo un nombre
falso". El acta de nacimiento que prueba ese delito
está firmada por Bergés, y es uno de los documentos claves
de este juicio.
El representante del
ministerio público consideró probada en la instrucción la
"supresión de identidad agravada" de la joven y
estableció a Bergés como responsable directo y a
Etchecolatz en la autoría mediata, "en relación al
mando y autoridad" que ejercía sobre sus subordinados.
Haciendo alusión a la declaración indagatoria del ex
Director de Investigaciones de la Policía, Dulau Dumm
señaló que "resulta inadmisible la excusa del
desconocimiento del hecho".
Seguidamente se dio lectura
al requerimiento de la Asamblea Permanente por los Derechos
Humanos La Plata. Este organismo, representado por los
abogados Oscar Rodríguez y Javier Percow, repasó los
testimonios vertidos en la instrucción e indicó que
"las conductas de las que fue víctima la menor Carmen
Sanz constituyen una categoría de ilícitos que repugnan a
la conciencia universal".
La APDH La Plata agregó
otros delitos en la acusación, que pueden llevar a los
represores a pugnar una condena más grave: los de
sustracción, ocultación y retención de la menor, previsto
en el artículo 146 del Código Penal. Esta cuestión
provocó que la defensora oficial de Bergés, Laura Inés
Díaz, hiciera un planteo que derivaría en el primer debate
del Juicio (ver más adelante).
El requerimiento de la
Asociación Abuelas de Plaza de Mayo no fue leído por
pedido del defensor de Etchecolatz, Adolfo Casabal Elía. El
abogado Torres Molina, acompañado por la letrada María
Ester Alonso Morales, aceptó la omisión. Pero indicó —y
así lo hizo el Tribunal— que se leyera sólo la parte en
la que Abuelas pide la nulidad de la partida de nacimiento
falsa de Carmen Sanz, quien fuera anotada con el nombre de
María de las Mercedes. "Todo niño tiene derecho a un
nombre, es la primer palabra que aprende", dijo el
organismo, al solicitar que se cambie legalmente la
filiación de la hija de desaparecidos. |