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Juicio
oral a dos genocidas - Opinión |
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más: Caso Sanz - Por
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Por Lucas Miguel (Secretaría de
Prensa)
Hoy
comenzó el primer juicio a genocidas en La Plata. Histórico. Es
la primera vez que los ciudadanos platenses pueden tener en sus
tribunales a los criminales que asolaron esta ciudad y la zona
durante la última dictadura. Y, además, es el tercer juicio oral
desde la denominada causa Camps.
Este juicio es una
verdadera satisfacción para el movimiento de Derechos Humanos,
que siempre bregó por la verdad y la justicia y creyó en la
Constitución y en las instituciones de la República. El juicio,
asimismo, refleja un signo de madurez en la justicia platense, que
carga pesadamente con el triste antecedente de no haber hecho
frente por años a las causas de violaciones a los Derechos
Humanos que cometió la dictadura.
Quienes presenciaron
la jornada de hoy tuvieron sus altibajos anímicos. Se pasó de la
emoción de haber logrado que dos canallas tengan que responder
ante un tribunal, a la angustia de los planteos de la defensa. Y,
luego, cuando argumentaron los abogados de la APDH La Plata y de
Abuelas y los fiscales, volvió la tranquilidad de saberse dueños
de la verdad.
De los dos
represores no se puede esperar ninguna verdad y eso, a esta
altura, es de perogrullo. Lo único que pueden hacer, y que en
este caso hizo Miguel Etchecolatz dado que Bergés se negó a
declarar, es enterrarse más, inculparse más en los crímenes que
cometieron.
La indagatoria de Etchecolatz fue patética. Esta vez culpó al
Ejército por los "prisioneros de guerra" y dijo que los
policías no participaban en la represión ilegal dentro de los
centros clandestinos. No lo había dicho nunca. Ese es un
argumento tal vez creíble para un cabo. Pero no para el amo y
señor de la Policía bonaerense.
Etchecolatz no se
hizo responsable ni de un acto. Nunca tuvo dignidad y hoy lo
ratificó. La cobardía de no asumir un solo acto lo pintó de
arriba abajo.
Llegamos. El juicio
y castigo, una consigna tan cara a los sentimientos de quienes
luchamos por la vigencia y promoción de los derechos humanos,
comenzó a ser hoy en La Plata una realidad. |