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APDH
La Plata en Ginebra |
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17
de noviembre de 2004 - B
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Culminó
el informe de
Argentina en Ginebra
La
delegación argentina reconoció la existencia de
situaciones que facilitan la tortura. Y que las demandas
sobre seguridad pública influyeron en la reforma a los
códigos procesales, que llevaron al hacinamiento de los
detenidos. La semana próxima se conocerán las
recomendaciones del Comité contra la Tortura de Naciones
Unidas.
Por Marta Vedio (desde SUIZA)
GINEBRA,
Suiza.- La delegación argentina que
informó ante las Naciones Unidas sobre
la vigencia de los Derechos Humanos en el país reconoció
hoy la existencia de situaciones que facilitan la tortura
como sistema, particularmente a las personas privadas de su
libertad, en respuesta a las preguntas formuladas ayer por
los miembros del Comité contra la Tortura.
También destacó el rol de los Juicios por la Verdad en el
aporte de información sobre desaparecidos durante la última
dictadura cívico-militar.
Las
facultades policiales para detener personas, como la famosa
y repudiada detención en averiguación de antecedentes
vigente en la provincia de Buenos Aires, son el caldo de
cultivo para los abusos policiales. Si bien los períodos de
detención se han acortado, las horas que el detenido
permanece a merced de las distintas policías, carente de
protección judicial, constituyen un problema serio que
distancia a la República Argentina de los estándares
vigentes en el ámbito internacional.
Lo
mismo ocurre con la vigencia del principio según el cual
“toda persona es inocente mientras no se demuestre lo
contrario”.
Los
representantes del estado argentino reconocieron hoy ante
las Naciones Unidas que lo que denominaron “nuevas
demandas sobre seguridad” (cuyos máximos referentes son Carlos
Ruckauf, Jorge
Casanovas y Juan Carlos Blumberg)
influyeron sobre las reformas en los sistemas procesales,
incrementando así la cantidad de personas detenidas y el
consiguiente hacinamiento en las cárceles, situación que
coloca al país fuera de las normas internacionales y que,
según observadores independientes, merecerá una observación
expresa del Comité.
Rodolfo
Matarollo,
jefe de Gabinete de la Secretaría de
Derechos Humanos y presidente de la delegación argentina,
hizo referencia a las tensiones que crean las diferencias
entre las legislaciones nacionales y
provinciales, proponiendo un camino de solución mediante el
proyecto de ley que intenta remitir todos los casos de
tortura a la justicia federal. Propuso también
que el hasta hoy imperceptible Consejo Federal de Derechos
Humanos deje su existencia formal y pase a ser un
instrumento de coordinación y de orientación de políticas.
Otros
funcionarios brindaron explicaciones sobre la situación de
refugiados y asilados, así como sobre el rol de los médicos
del servicio penitenciario, cuya dependencia jerárquica
lesiona seriamente su independencia a la hora de elaborar
sus informes luego de examinar a un preso que ha sido
torturado.
El
Secretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos
Aires, Remo Carlotto, aseguró que a partir de las últimas
resoluciones adoptadas por el Ministerio de Seguridad, en
diez días ya no habrá chicos presos en las comisarías.
Respecto
al uso de la fuerza para el control de la protesta social,
Matarollo destacó la actitud tolerante del gobierno e hizo
referencia a las críticas de grandes medios de comunicación,
que acusan al gobierno de excesiva permisividad. Recalcó el
rol de la Secretaría en la mediación de conflictos, en
particular con relación a las fábricas recuperadas.
En
relación con las consecuencias de los crímenes cometidos
por la última dictadura militar, Matarollo destacó la
importancia de los juicios por la verdad, que permitieron
ampliar los registros de la CONADEP que en 1984 constaban de
8960 desaparecidos y hoy llegan a 13.500.
Mayores
fueron las dificultades al tener que responder sobre algunos
casos concretos. La delegación ignoró una pregunta del
experto Claudio Grossman sobre las amenazas a la dirigente
de las mujeres meretrices Sandra Cabrera, quien fue
asesinada en enero de este año en Santa Fe luego de
denunciar el acoso policial. Más satisfactoria fue la
respuesta respecto al penal de Mendoza, donde varios
internos han muerto durante el corriente año. En este punto
se rindió un amplio informe sobre el programa de colaboración
del gobierno nacional con el provincial.
El
informe del gobierno argentino fue muy completo, ya que
contestó a la mayor parte de las cuestiones planteadas por
el Comité. Sin embargo, muchas de las respuestas no han
sido satisfactorias y será el Comité quien evaluará la
semana próxima cuál es la distancia entre la realidad y
los compromisos adoptados por el país.
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