Menú rápido
Ver informes de
 
Anterior

16 de junio de 2004 - B

Siguiente

La Cámara enviará a primera instancia la declaración de dos ex policías reticentes
Es porque considera que cometieron falso testimonio en sus declaraciones en el Juicio por la Verdad. Son efectivos retirados que trabajaron en la comisaría 3° de Lanús. Además, el ex policía acusado de llevar restos humanos dijo que lo hizo para "ayudar" a su hermana en un trabajo universitario.

Por Francisco Martínez (Secretaría de Prensa)


Pirillo y Vargas se empeñaron en negar que no había detenidos políticos en la comisaría 3° de Lanús. (Fotos: F. Martínez)

LA PLATA.- La Cámara Federal decidió hoy el envío a la justicia de primera instancia de las declaraciones de dos ex policías de esta tarde en el Juicio por la Verdad, para que se investigue si cometieron un falso testimonio al ser reticentes en declarar sobre lo ocurrido en la comisaría 3° de Lanús durante la dictadura.

Los dos ex policías señalados como mentirosos son José Antonio Pirillo y José Luis Vargas, quienes negaron los hechos ya probados sobre esa dependencia policial y se mostraron poco dispuestos a brindar datos al Tribunal.

El primero que declaró fue José Antonio Pirillo, quien al comenzar su testimonio negó que hubiese detenidos políticos alojados en ese lugar. La comisaría 3° de Lanús representó el último eslabón en la cadena de centros clandestinos de la zona sur del Gran Buenos Aires y del Gran La Plata. Allí eran "blanqueadas" las personas que hasta ese momento se encontraban en condición de desaparecidos.

"No recuerdo que haya discriminación entre unos y otros detenidos", dijo Pirillo, que provocó la primer advertencia por parte del juez Schiffrin: "Tenga memoria", le dijo el magistrado.

Pirillo se empeñó en hablar de una comisaría que funcionaba de manera normal. "Los detenidos recibían visitas, recibían comida. Puntualmente que sean políticos, no recuerdo. Estaban los detenidos a disposición de la Justicia", afirmó.

También negó recordar que los secuestrados llegaran en condiciones deplorables. Se le recordó una y otra vez la expresión realizada hace dos semanas por uno de sus compañeros, el ex policía Albino Vázquez, quien dijo que estaban "terriblemente deteriorados".

"Lesionados, no recuerdo. Quizás había hombres mal vestidos, pero no con la ropa rota", aventuró Pirillo, sin inmutarse.

Los jueces mencionaron los dichos de Vázquez y de otros ex policías, a los que Pirillo recordó como colegas en su trabajo. "Vuelvo a repetir —insistió el testigo—. Teníamos detenidos de ambos sexos, siempre a disposición de autoridades".

El ex policía dijo que en la 3° de Lanús trabajaba como oficial de servicio. Cuando le preguntaron por vehículos o personal del Ejército que llegaba a la dependencia, Pirillo fue vago: habló de "vehículos de otros colores", a los que identificó con la Gendarmería. Después, aflojó un poco pero sin ganar precisión: "Los traía gente con vestimenta diferente a la nuestra, pero no puedo decir que eran autoridades militares".

Esta afirmación chocó varias veces con una frase de Pirillo: "Estábamos a disposición del Área Operacional de La Matanza". Los jueces y los abogados no lograron explicarse cómo el ex policía sabía este dato sin tener conocimiento de detenidos políticos o de personal militar en la comisaría.

José Antonio Pirillo fue condecorado por la Policía en 1976 con la orden "San Miguel Arcángel". Cuando la abogada de la APDH La Plata Elizabeth Rivas le preguntó a qué se debía, el ex policía contestó: "Nos atacaron la comisaría personas desconocidas. Fue (la condecoración) por defender la comisaría".

También le preguntaron por una detenida que llegó al lugar pesando sólo 29 kilos. "No. Yo me casé con una mujer de 44 kilos. Por ahí uno, con la vestimenta, a veces no se da cuenta", acotó Pirillo.

"Usted habla constantemente de generalidades", le dijo en tono severo el juez Schiffrin, al dar por concluída la declaración y anunciarle que se enviaría su testimonio a un juez federal de primera instancia, para que considere el falso testimonio, tras un pedido concreto de la abogada de la Asamblea Marta Vedio.

Lo mismo pasó con el ex policía José Luis Vargas, quien también se mostró reticente en su declaración. "He visto presos comunes", dijo, sin considerar a los políticos.

Vargas dijo que no notó un cambio en la comisaría con el golpe militar de 1976, si bien él prestó servicios allí entre 1975 y 1988. También negó saber que hubiera detenidos "a disposición del Área Operacional de La Tablada" y dijo que no vio vehículos militares llegar a la dependencia.

El que llevó una calavera

En tanto, también estuvo frente a los jueces el comisario retirado Gerardo Alberto Moreira, acusado de llevar restos humanos a la comisaría 3° de Lanús. El ex policía declaró sin prestar juramento, ya que la Cámara decidió hoy cambiar el carácter de la declaración, que había previsto que sea testimonial.

Moreira fue acusado hace un mes por la ex detenida Nilda Eloy, de llevar restos humanos a los detenidos políticos para que los "terminaran de limpiar". "Era un personaje nefasto. Traía manos y cráneos para terminar de limpiarlos, no eran restos de muchos años. Nos dio el instrumental y (nos dijo que) tenían que quedar los huesos limpios, sin restos de músculos", afirmó Eloy el 19 de mayo.

El ex policía señaló que esas afirmaciones "tenían algo de cierto", pero que "lo que se cuenta está tergiversado".

"Yo tengo una hermana menor que estudiaba Medicina en la UBA —comenzó Moreira—. Le habían pedido un cráneo para el estudio y lo consulté a Néstor Pradeiro (que estaba detenido con Eloy), porque sabía. Me dijo que los estudiantes se manejaban con los cementerios".

El declarante relató que entonces fue al cementerio de Lomas de Zamora a pedir una calavera y que se la llevó a Pradeiro. Siempre según la versión del ex policía, el detenido le dijo que ese cráneo no servía y que tenía que buscar otra. "Esa señora que declara (por Eloy) sabía para qué era el cráneo (...) Pradeiro lo barnizó".

Los jueces le preguntaron por otra de las afirmaciones de Eloy: la testigo declaró que también les llevó manos, y que incluso una tenía un anillo. "Eso es inexacto. (...) Lo que digo se puede corroborar en la UBA, el hecho de que mi hermana estudiaba". No obstante, Eloy dijo en el Juicio que esas limpiezas "la habremos hecho durante dos o tres meses".

Moreira dijo además que tenía una "buena relación" con Pradeiro mientras éste se encontraba secuestrado en la comisaría 3° de Lanús. "Guardo una poesía de él, por la forma en que lo traté", abundó. Los jueces le pidieron que presentara en la causa esa prueba documental.

El comisario retirado dijo que los dichos de Eloy conformaban una "declaración maliciosa" y que "esa persona recibió el mismo trato" que Pradeiro. Vale aclarar que Nilda Eloy llegó a ese lugar desde el Pozo de Banfield, pesando 29 kilos. "Hay reticencia en denunciar a la Tercera como campo. No nos picanearon a nosotros ahí, pero a mí nadie me puede decir que yo no fuí torturada ahí", había declarado la ex detenida.

El resto de la declaración de Moreira fue sobre la situación de la comisaría 3°: señaló que había detenidos "a disposición del PEN", que la comida se traía de la Brigada de Infantería de Avellenada, y que "no todos tenían visita".

"Los que disponíamos (de la situación de los detenidos) no eramos nosotros", declaró Moreira.

—¿Cómo estaban físicamente? —le preguntaron.
—Aparentemente normal —contestó.

El cuarto y último ex policía que declaró hoy fue Cirilo Pino, un suboficial retirado, quien prestó servicios en esa dependencia policial entre 1969 y 1984.

Pino contó que los primeros nueve años dce su carrera los dedicó a realizar "correo" a La Plata. Por esa razón, señaló, no pasaba mucho tiempo dentro del edificio: sólo iba a las 6 de la mañana, "hacía los recibos" y volvía a las 12 del mediodía. Luego, hacía horas extras en los bancos.

El testigo definió entonces como "poco y nada" su permanencia en la comisaría. Cuando el juez Schiffrin le preguntó si había detenidos a disposición del PEN, el testigo abrió grande los ojos y dijo que no sabía. También dijo que no se enteró que atentaran contra la comisaría, como contó Moreira. "Yo siempre andaba sólo", justificó.

Ir arriba