La
Cámara enviará a primera instancia la declaración de dos
ex policías reticentes
Es
porque considera que cometieron falso testimonio en sus
declaraciones en el Juicio por la Verdad. Son efectivos
retirados que trabajaron en la comisaría 3° de Lanús.
Además, el ex policía acusado de llevar restos humanos
dijo que lo hizo para "ayudar" a su hermana en un
trabajo universitario.
Por Francisco Martínez (Secretaría de Prensa)
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Pirillo
y Vargas se empeñaron en negar que no había
detenidos políticos en la comisaría 3° de Lanús.
(Fotos: F. Martínez)
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LA
PLATA.- La Cámara Federal decidió hoy el envío a la
justicia de primera instancia de las declaraciones de dos ex
policías de esta tarde en el Juicio por la Verdad, para que
se investigue si cometieron un falso testimonio al ser
reticentes en declarar sobre lo ocurrido en la comisaría
3° de Lanús durante la dictadura.
Los dos ex policías señalados como mentirosos son José
Antonio Pirillo y José Luis Vargas, quienes negaron los
hechos ya probados sobre esa dependencia policial y se
mostraron poco dispuestos a brindar datos al Tribunal.
El primero que declaró fue
José Antonio Pirillo, quien al comenzar su testimonio negó
que hubiese detenidos políticos alojados en ese lugar. La
comisaría 3° de Lanús representó el último eslabón en
la cadena de centros clandestinos de la zona sur del Gran
Buenos Aires y del Gran La Plata. Allí eran
"blanqueadas" las personas que hasta ese momento
se encontraban en condición de desaparecidos.
"No recuerdo que haya
discriminación entre unos y otros detenidos", dijo
Pirillo, que provocó la primer advertencia por parte del
juez Schiffrin: "Tenga memoria", le dijo el
magistrado.
Pirillo se empeñó en
hablar de una comisaría que funcionaba de manera normal.
"Los detenidos recibían visitas, recibían comida.
Puntualmente que sean políticos, no recuerdo. Estaban los
detenidos a disposición de la Justicia", afirmó.
También negó recordar que
los secuestrados llegaran en condiciones deplorables. Se le
recordó una y otra vez la expresión realizada hace dos
semanas por uno de sus compañeros, el ex policía Albino
Vázquez, quien dijo que estaban "terriblemente
deteriorados".
"Lesionados, no
recuerdo. Quizás había hombres mal vestidos, pero no con
la ropa rota", aventuró Pirillo, sin inmutarse.
Los jueces mencionaron los
dichos de Vázquez y de otros ex policías, a los que
Pirillo recordó como colegas en su trabajo. "Vuelvo a
repetir —insistió el testigo—. Teníamos detenidos de
ambos sexos, siempre a disposición de autoridades".
El ex policía dijo que en
la 3° de Lanús trabajaba como oficial de servicio. Cuando
le preguntaron por vehículos o personal del Ejército que
llegaba a la dependencia, Pirillo fue vago: habló de
"vehículos de otros colores", a los que
identificó con la Gendarmería. Después, aflojó un poco
pero sin ganar precisión: "Los traía gente con
vestimenta diferente a la nuestra, pero no puedo decir que
eran autoridades militares".
Esta afirmación chocó
varias veces con una frase de Pirillo: "Estábamos a
disposición del Área Operacional de La Matanza". Los
jueces y los abogados no lograron explicarse cómo el ex
policía sabía este dato sin tener conocimiento de
detenidos políticos o de personal militar en la comisaría.
José Antonio Pirillo fue
condecorado por la Policía en 1976 con la orden "San
Miguel Arcángel". Cuando la abogada de la APDH La
Plata Elizabeth Rivas le preguntó a qué se debía, el ex
policía contestó: "Nos atacaron la comisaría
personas desconocidas. Fue (la condecoración) por defender
la comisaría".
También le preguntaron por
una detenida que llegó al lugar pesando sólo 29 kilos.
"No. Yo me casé con una mujer de 44 kilos. Por ahí
uno, con la vestimenta, a veces no se da cuenta",
acotó Pirillo.
"Usted habla
constantemente de generalidades", le dijo en tono
severo el juez Schiffrin, al dar por concluída la
declaración y anunciarle que se enviaría su testimonio a
un juez federal de primera instancia, para que considere el
falso testimonio, tras un pedido concreto de la abogada de
la Asamblea Marta Vedio.
Lo mismo pasó con el ex
policía José Luis Vargas, quien también se mostró
reticente en su declaración. "He visto presos
comunes", dijo, sin considerar a los políticos.
Vargas dijo que no notó un
cambio en la comisaría con el golpe militar de 1976, si
bien él prestó servicios allí entre 1975 y 1988. También
negó saber que hubiera detenidos "a disposición del
Área Operacional de La Tablada" y dijo que no vio
vehículos militares llegar a la dependencia.
El que llevó una
calavera
En tanto, también estuvo
frente a los jueces el comisario retirado Gerardo Alberto
Moreira, acusado de llevar restos humanos a la comisaría
3° de Lanús. El ex policía declaró sin prestar
juramento, ya que la Cámara decidió hoy cambiar el
carácter de la declaración, que había previsto que sea
testimonial.
Moreira fue acusado hace un
mes por la ex detenida Nilda Eloy, de llevar restos humanos
a los detenidos políticos para que los "terminaran de
limpiar". "Era un personaje nefasto. Traía manos
y cráneos para terminar de limpiarlos, no eran restos de
muchos años. Nos dio el instrumental y (nos dijo que)
tenían que quedar los huesos limpios, sin restos de
músculos", afirmó Eloy el 19 de mayo.
El ex policía señaló que
esas afirmaciones "tenían algo de cierto", pero
que "lo que se cuenta está tergiversado".
"Yo tengo una hermana
menor que estudiaba Medicina en la UBA —comenzó Moreira—.
Le habían pedido un cráneo para el estudio y lo consulté
a Néstor Pradeiro (que estaba detenido con Eloy), porque
sabía. Me dijo que los estudiantes se manejaban con los
cementerios".
El declarante relató que
entonces fue al cementerio de Lomas de Zamora a pedir una
calavera y que se la llevó a Pradeiro. Siempre según la
versión del ex policía, el detenido le dijo que ese
cráneo no servía y que tenía que buscar otra. "Esa
señora que declara (por Eloy) sabía para qué era el
cráneo (...) Pradeiro lo barnizó".
Los jueces le preguntaron
por otra de las afirmaciones de Eloy: la testigo declaró
que también les llevó manos, y que incluso una tenía un
anillo. "Eso es inexacto. (...) Lo que digo se puede
corroborar en la UBA, el hecho de que mi hermana
estudiaba". No obstante, Eloy dijo en el Juicio que
esas limpiezas "la habremos hecho durante dos o tres
meses".
Moreira dijo además que
tenía una "buena relación" con Pradeiro mientras
éste se encontraba secuestrado en la comisaría 3° de
Lanús. "Guardo una poesía de él, por la forma en que
lo traté", abundó. Los jueces le pidieron que
presentara en la causa esa prueba documental.
El comisario retirado dijo
que los dichos de Eloy conformaban una "declaración
maliciosa" y que "esa persona recibió el mismo
trato" que Pradeiro. Vale aclarar que Nilda Eloy llegó
a ese lugar desde el Pozo de Banfield, pesando 29 kilos.
"Hay reticencia en denunciar a la Tercera como campo.
No nos picanearon a nosotros ahí, pero a mí nadie me puede
decir que yo no fuí torturada ahí", había declarado
la ex detenida.
El resto de la declaración
de Moreira fue sobre la situación de la comisaría 3°:
señaló que había detenidos "a disposición del
PEN", que la comida se traía de la Brigada de
Infantería de Avellenada, y que "no todos tenían
visita".
"Los que disponíamos
(de la situación de los detenidos) no eramos
nosotros", declaró Moreira.
—¿Cómo estaban
físicamente? —le preguntaron.
—Aparentemente normal —contestó.
El cuarto y último ex
policía que declaró hoy fue Cirilo Pino, un suboficial
retirado, quien prestó servicios en esa dependencia
policial entre 1969 y 1984.
Pino contó que los
primeros nueve años dce su carrera los dedicó a realizar
"correo" a La Plata. Por esa razón, señaló, no
pasaba mucho tiempo dentro del edificio: sólo iba a las 6
de la mañana, "hacía los recibos" y volvía a
las 12 del mediodía. Luego, hacía horas extras en los
bancos.
El testigo definió
entonces como "poco y nada" su permanencia en la
comisaría. Cuando el juez Schiffrin le preguntó si había
detenidos a disposición del PEN, el testigo abrió grande
los ojos y dijo que no sabía. También dijo que no se
enteró que atentaran contra la comisaría, como contó
Moreira. "Yo siempre andaba sólo", justificó.
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