|
Causa
Sanz
|
|
13
de noviembre de 2004
|
|
Caso
Sanz: la Fiscalía pidió las indagatorias de Bergés y Etchecolatz
en una nueva causa
El
fiscal federal Sergio Franco presentó ayer ante el juez
Blanco el requerimiento de instrucción en el expediente
abierto a raíz del juicio oral que condenó a los represores
en marzo. Es por la retención, ocultamiento y torturas de
Carmen Sanz, nacida en cautiverio.
Ver
además: Informes de Prensa de la Causa Sanz
Por Vanina Wiman (Secretaría
de Prensa)
LA
PLATA.- El fiscal federal Sergio Franco pidió ayer al juez
Humberto Blanco las declaraciones indagatorias de Jorge
Antonio Bergés y Miguel Osvaldo Etchecolatz, por la retención,
ocultamiento y torturas de Carmen Sanz, nacida en cautiverio
durante la última dictadura. Es en el marco de una causa
derivada del juicio oral en el que, en marzo de este año,
ambos represores fueron juzgados y condenados por la supresión
de identidad de la joven.
A partir de un pedido de
las partes querellantes en aquel proceso —la APDH La Plata
y Abuelas de Plaza de Mayo—, el Tribunal Oral Federal Nº
1 ordenó que se investigue la responsabilidad de Bergés
y Etchecolatz en los delitos que no fueron incluidos en
esa causa, pero que quedaron acreditados a partir de la
prueba recolectada: por un lado, la retención y ocultamiento
de Carmen Sanz, y por otro, las torturas que sufrió la joven
estando en el vientre de su madre mientras ésta era sometida
a tormentos.
En el requerimiento de instrucción
presentado ayer ante Blanco, la Unidad Fiscal Federal fundamentó
que "la sentencia (...) dio por probado el dominio
de los hechos que los imputados ejercieron respecto de la
sustracción de Carmen Sanz y, teniendo en cuenta el rol
que ambos cumplieron en el plan sistemático de apropiación
de menores implementado por la dictadura militar, es evidente
que ejercieron señorío respecto de la suerte de Carmen posterior
a la sustracción, que se prolongó hasta que se descubrió
su verdadera identidad".
La joven —hija de Aída Sanz
y Eduardo Gallo Castro, ambos desaparecidos— nació en el
centro clandestino conocido como "Pozo de Banfield"
el 27 de diciembre de 1977 y fue sustraída por Bergés, en
ese momento subordinado directo de Etchecolatz en la Dirección
General de Investigaciones de la Policía de la provincia
de Buenos Aires.
En marzo de 1978 fue inscripta
con un nombre falso, nuevamente con la participación del
médico policial. Su verdadera identidad fue revelada recién
en 1999, mediante un examen hemogenético que confirmó que
era hija del matrimonio Gallo-Sanz.
"Siempre estuvo en manos
de Bergés y Etchecolatz la posibilidad de restituir la menor
a su familia, de lo cual fue privada por acción u omisión
de aquellos", señala el escrito del fiscal Franco.
Y agrega: "Los dos imputados podrían haber optado por
brindar la información que atesoraban a los familiares que
buscaban a la niña, a las organizaciones dedicadas a tales
fines o a las autoridades democráticas (...). Pero eligieron,
con su omisión, que el delito se perpetuara".
Además, el fiscal Franco
pidió que se investigue a los dos represores por su responsabilidad
en las torturas de las que fue víctima Carmen Sanz estando
en el vientre de su madre. Embarazada y detenida ilegalmente
en el "Pozo de Banfield", Aída Sanz fue víctima
de torturas, que de hecho aceleraron su parto.
Este último hecho fue denunciado
por el entonces fiscal Hugo Cañón durante el juicio oral
a los dos represores. A raíz de su petición, el Tribunal
Oral ordenó en la sentencia que se inicie la investigación
correspondiente. En un planteo novedoso, Cañón razonó que
Carmen fue víctima de las mismas torturas a las que fue
sometida su madre: "La persona por nacer era persona,
y bastará un estudio psicológico para comprobar las consecuencias
que le ocasionaron estos hechos", dijo en aquella instancia.
La Fiscalía retomó el argumento
de Cañón para incluir este delito en el pedido de indagatoria
de Bergés y Etchecolatz.
En el escrito, el concepto
de tortura se extiende también a la situación posterior
que vivió la joven. La Fiscalía sostuvo que Bergés y Etchecolatz
"son responsables de la situación psicológicamente
torturante a la que quedó expuesta la menor como consecuencia
de la privación de su identidad, desde el nacimiento y apropiación,
hasta el momento en que recuperó su verdadera identidad".
Un tercer hecho a investigar
que surgió durante el juicio oral de marzo fue lo que denunció
durante su testimonio la ex detenida Beatriz Lilián Bermúdez
Calvar, quien compartió el cautiverio con Aída Sanz en otro
centro clandestino, el "Pozo de Quilmes". La sobreviviente
contó en aquel momento que fue detenida ilegalmente en 1978
y permaneció secuestrada en ese centro clandestino, en donde
fue torturada. Luego de ser liberada, sus captores —a quienes
no pudo identificar con precisión— la obligaron a pagar
mensualmente una suma de dinero, situación que duró hasta
el fin de la dictadura.
Inicialmente, los delitos
de los que fue víctima Bermúdez Calvar se habían incluido
en la causa que investiga la retención, ocultamiento y torturas
de Carmen Sanz. En el requerimiento presentado ayer, el
fiscal Franco pidió que se forme una causa separada para
proseguir esta investigación, ya que en principio no está
conectada con el caso Sanz.
|