El diputado Gutiérrez responsabilizó a
Saiar del secuestro de los operarios
Apuntó
contra el entonces gerente general, de apellido Martínez
Riviere. Dijo que tras el golpe en la fábrica hubo “una
política de secuestros”. Estuvo más de siete años detenido
ilegalmente. También declaró un ex comisario que estuvo apunto
de ser denunciado por reticencia.
Por Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)

Diputado Francisco
Gutiérrez: "A todos nosotros la empresa nos notificó los
despidos en la cárcel". (Foto: FM) |
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LA PLATA.-
El diputado nacional Francisco Virgilio Gutiérrez responsabilizó
a la fábrica Saiar de los secuestros de obreros durante la
última dictadura cívico militar.
“A partir del Golpe, en la
fábrica hubo una política de secuestros. Yo responsabilizo a
Saiar y a su gerente general, Martínez Riviere, quien comandaba
las requisas diarias a los obreros y que decía que había que
terminar con las políticas de equidad social”, aseguró
Gutiérrez.
El también secretario general de
la seccional Quilmes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), ex
operario de Saiar, estuvo secuestrado durante siete años y cuatro
meses, desde el 9 de agosto de 1975 al 16 de diciembre de 1982.
La dictadura secuestró al menos
a doce operarios de Saiar, de los cuales dos están desaparecidos.
Gutiérrez afirmó que “a todos nosotros (los que estuvieron a
disposición del PEN) nos fueron notificados en la cárcel, por la
empresa, nuestros despidos”.
El 24 de marzo de 1976 los
obreros hicieron un paro general en repudio a los militares.
Gutiérrez afirmó que “Martínez Riviere llamó al Ejército,
fueron efectivos del Cuartel Viejo Bueno y dijeron que estaba
prohibida la actividad gremial”.
Tras el Golpe —dijo Gutiérrez—
“la empresa obligó a los obreros a trabajar doce horas
continuas. Además, querían que sábado y domingo se trabajara y
se pagaran como días hábiles, para tener una producción
continua. Y el que no aceptaba era considerado subversivo”.
Afirmó también que el gerente
—no recordó su nombre de pila— “llamó al Ejército cuando
varios de los operarios se negaron a trabajar en esas condiciones
y obligó a los trabajadores a firmar un papel delante de los
militares” en el que expresaban su oposición.
Luego, contó el caso del obrero
Luis Jaramillo, cuyo cuerpo fue hallado años después en una fosa
del cementerio de Avellaneda. “Como no podía hacer horas
extras, lo obligaron a retirarse. Él no quería. Martínez
Riviere le dijo que se fuera porque lo iban a desaparecer”,
contó.
Y siguió: “Martínez Riviere
lo llamó (a Jaramillo) a un horario, lo hizo firmar la renuncia,
le dio el dinero de la indemnización y, cuando salió de la
fábrica, lo secuestraron”. Jaramillo fue visto junto a otro
desaparecido de Saiar, de apellido Pérez, en el “Pozo de
Banfield”.
Gutiérrez contó también que el
gerente general prometió una remuneración mayor cuando la
producción superara cierto límite. “Todos comenzaron a
trabajar a full y lograron superar la medida. Entonces, Martínez
Riviere negó el premio porque decía que eso demostraba que los
obreros mentían, que no trabajaban siempre todo lo que podían. Y
de ahí en más hubo que trabajar a full, sin premios”.
El cautiverio de Gutiérrez fue
clandestino durante las primeras dos semanas
hasta el 26 de agosto de 1975. Permaneció prisionero en la
Brigada de Investigaciones de Quilmes, donde le vendaron los ojos
y fue torturado. Gutiérrez aseguró que había más detenidos en
esa condición y recordó que algunos militaban en el Sindicato de
Sanidad.
La existencia de detenidos
ilegales en la Brigada de Quilmes antes del golpe de Estado del 24
de marzo de 1976 es un dato nuevo en la investigación del Juicio
por la Verdad. Quiere decir que el denominado “Pozo de Quilmes”,
uno de los centros de tortura más grandes del circuito Camps, fue
puesto en funcionamiento con anterioridad al asalto de los
militares al Gobierno.
Tras su paso por la Brigada de
Quilmes, Gutiérrez fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo
Nacional y pasó por la Unidad Penal N°9 de La Plata y las
cárceles de Sierra Chica y Caseros. El 16 de diciembre de 1982
fue liberado luego de que la Corte Suprema le concediera un
recurso de habeas corpus. El hoy diputado había sido capturado
fuera de la fábrica por violación a la ley 20.840, denominada
“antisubversiva”.
En la Unidad 9
El legislador nacional, asimismo,
describió el funcionamiento criminal de laUnidad Penal N°9 de La
Plata durante la última dictadura. “A partir delgolpe, el
régimen fue militarizado. Hubo mucha tortura, con golpes
ysanciones. Había torturas con baldes de agua helada a las dos de
la mañana y después nos dejaban desnudos, por ejemplo”,
relató.
Dijo también que tras la puesta
en funciones en 1977 del general Juan Bautista Sasiaiñ al frente
de la 10° Brigada se implementó un plan de estratificación de
los detenidos: “Se clasificó a los presos por ideología
política y por grado de compromiso en las organizaciones en las
que militaban: ‘de base’, ‘intermedio’ y ‘detenido
terrorista irrecuperable’, para los dirigentes”.
Gutiérrez señaló que “la
estratificación se llevó a cabo durante una entrevista con los
militares, que visitaron el penal”. En esa oportunidad, como
tantas otras, estuvo presente el coronel Carlos Oscar Sánchez
Toranzo, quien entregó a los detenidos una planilla para llenar
en la que podían declarar su grado de compromiso en las
organizaciones políticas y sociales en las que militaban. “Los
que no firmamos el papel fuimos considerados detenidos terroristas
irrecuperables”, dijo.
Luego de ello, Gutiérrez fue
alojado en el Pabellón N°1, denominado “de la muerte”, por
las condiciones de detención y porque varios de los que
estuvieron allí luego fueron asesinados. El diputado recordó los
casos de Dardo Cabo, Rufino Pirles, Ángel Georgiadis y Horacio
Rapaport.
En una de las periódicas visitas
que realizaban los militares, los detenidos fueron advertidos: “El
Ejército nos dijo que por cada militar muerto iban a matar a un
detenido”.
Reticente
Hoy también declaró el ex
comisario Everardo Mónico Santana en la causa por la
desaparición del policía Daniel Omar Martinicorena.
Osvaldo Masseroni, ex policía y
uno de los principales testigos de la causa, había dicho que
Santana estuvo en un asado al que asistieron efectivos de la
comisaría 4° y tras el cual desapareció Martinicorena. La
reunión se llevó a cabo en la casa de un oficial de apellido
Madueña el 8 de julio de 1977. Interrogado, Santana negó conocer
a Martinicorena y a Masseroni y haber asistido a aquella fiesta,
pero sí recordó a Madueña y al comisario Rodolfo Quartucci,
titular de la 4°.
Según se señala en el
expediente, Martinicorena habría desaparecido tras una discusión
con Quartucci.
Santana dijo que en esa fecha era
titular de la comisaría 1° de La Plata y que en enero de 1977
fue nombrado jefe de la Secretaria Privada del Subjefe de
Policía. Por ese entonces el subjefe era el coronel Reynado
Tabernero (fallecido). En ese cargo permaneció hasta diciembre de
1978, según se señala en su legajo.
Cuando fue interrogado sobre los
movimientos en la morgue de la jefatura, Santana respondió: “Yo
estaba ajeno a lo que sucedía allí. La jefatura es una cuadra y
yo trabajaba en la otra punta del edificio”.
A esa altura de su relato, el
juez Leopoldo Schiffrin le dijo: “Me resulta muy difícil
concebir eso”. Y luego le advirtió: “El silencio corporativo
es muy lamentable”.
Luego, el ex comisario aseguró
que Tabernero no tenía injerencia en el funcionamiento del Área
Operacional 113. “Era sólo función de (el coronel y jefe de
Policía, Ramón) Camps”, dijo.
También lo interrogaron sobre
los nombres de sus subordinados en la Secretaría Privada, que
según dijo eran alrededor de treinta. “Sinceramente, no los
recuerdo. No peco de no tener memoria. No recuerdo”.
Santana todo el tiempo quiso
despegarse de la represión ilegal, al afirmar que desconocía las
órdenes que Tabernero les daba a los directores generales de la
fuerza, entre ellos, Miguel Etchecolatz. “Todos los directores
generales, el estado mayor policial, dependían de la subjefatura.
Las órdenes pasaban a través de la secretaría. Lo confidencial
no pasaba por mis manos. Sólo pasaba por mí la cuestión
administrativa”, afirmó.
- ¿Tenía información sobre
enfrentamientos?- le preguntó el fiscal Félix
Crous.
- Eso lo trataban directamente
los directores con el subjefe y el jefe.
- ¿Y usted cómo sabe eso?
- Por comentarios. No era mi
función conocerlo- se deslindó Santana.
Luego, Crous pidió que a la
Cámara Federal que evalúe si el ex comisario había cometido el
delito de falso testimonio por reticencia.
El juez Schiffrin, tras
consultarlo con su par Julio Reboredo, contestó que “primero
vamos a hacer un careo con Masseroni y luego evaluaremos la
conducta jurídica de Santana”, y le advirtió al ex policía:
“Usted tenga en cuenta que está en una situación complicada”.
Santana le respondió que entre
el 20 y el 27 de mayo tiene previsto viajar a Córdoba, en un
viaje que le paga la mutual de la fuerza, y le pidió al tribunal
que lo cite para el careo antes o después de esa fecha. “Usted
vendrá cuando lo requiera la Justicia”, le dijo Schiffrin.
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