Un ex detenido encontró una puerta
idéntica a la de su celda en "El Banco"
Fue
durante la inspección ocular realizada por la Cámara Federal
esta tarde, en el Cuerpo de Infantería de La Matanza. Además,
se dispuso "no innovar" en los terrenos en donde
estuvo el centro clandestino "El Vesubio".
Por Francisco Martínez (Secretaría de Prensa)
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En donde estuvo "El Vesubio" (izq.) hoy sólo quedan
ruina; Rufino Almeida (der.) señala el lugar donde encontró
la puerta idéntica a la de su celda. (Fotos: FM)
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LA PLATA.-
Mientras participaba de una inspección ocular, el ex
detenido-desaparecido Rufino Almeida encontró esta tarde una
puerta idéntica a la de la celda en la que estuvo secuestrado en
el centro clandestino "El Banco".
Almeida realizó un pormenorizado
reconocimiento del lugar en el que permaneció en cautiverio entre
junio y julio de 1978 y que ahora es el Cuerpo de Infantería de
La Matanza de la Policía bonaerense, en autopista Ricchieri y
Camino de Cintura (Gran Buenos Aires).
El testigo, junto a los jueces
Leopoldo Schiffrin y Julio Reboredo, recorría el patio de la
dependencia policial cuando se encontró con cuatro puertas de
chapa arrumbadas en un rincón. Almeida señaló que eran muy
parecidas a la de su celda, pero que la suya en particular tenía
unos agujeros, productos de una mala soldadura.
Fue entonces cuando al mover las
puertas, descubrió que la última tenía las características de
las que había hablado. "Si no es la mía... -expresó, algo
emocionado-. Y lo dije antes de verla, en el testimonio".
Almeida no pudo establecer si se
trataba de la misma puerta. Sin embargo, señaló que así eran
las que tenían las "cuchas" en las que estaban los
secuestrados de "El Banco". Por esta razón, los jueces
dispusieron el secuestro de todas las puertas y de una extraña
mesa con piernas de hierro.
Durante la inspección en lo que
fue "El Banco", Almeida guió con un envidiable sentido
de la orientación a la comitiva que participó del trámite
judicial, y estableció incluso las modificaciones edilicias de
los pasillos y habitaciones del lugar.
El ex detenido reconoció el
pasillo por el que se llevaba a los secuestrados y los baños que
éstos utilizaban. También advirtió las mismas manchas de
humedad en una pared cercana a uno de los baños.
"Veinticinco años después,
en este lugar sigue habiendo las mismas filtraciones que hacían
que se nos llenara de agua la celda", reveló Almeida.
Describió además que el lugar
en el que estuvo secuestrado, compuesto por dos hileras de
"cuchas" en donde se alojaba a dos personas, fue
modificado. Detalló que las divisiones entre las cuchas fueron
derribadas para ampliar el recinto, que ahora es el dormitorio de
los policías que trabajan en la Infantería de La Matanza.
También en el mismo lugar se
abrieron dos ventanas. "En esa época, sobre esa pared, el
"Turco Julián" nos pasaba las películas. Nos sacaban
de las cuchas al pasillo y nos sentábamos ahí", recordó.
En ese pasillo hay un desnivel de
unos cinco centímetros, que Almeida también reconoció,
rememorando un episodio en el que Julio Simón lo llevaba
encapuchado. "Me dijo, cuidado, mirá (el desnivel). Ahí fue
cuando por debajo de la capucha vi al marido de Laura Crespo
(Ricardo Moya), que estaba sentado, desnudo y encadenado
acá".
El testigo también marcó los
lugares en los que funcionaba la "enfermería" del
centro clandestino y el denominado sector de
"internación".
Al recorrer el patio, Almeida
recordó que antes "había más árboles". No obstante,
repitió la anécdota que contó en su testimonio en la Cámara
Federal el 14 de marzo de 2001. "Una vez nos sacaron al patio
y nos pusieron en línea, a hacer ejercicios. Éramos unas
cincuenta personas".
De esta inspección ocular
también participó otra ex detenida, secuestrada en 1976 . La
mujer ubicó uno de los baños en los que estuvo, a pesar de la
gran cantidad de paredes volteadas, edificaciones y enmiendos
posteriores que se le hicieron a la dependencia policial.
Después de ser centro
clandestino durante la dictadura, en ese lugar funcionó en los
'80 una Brigada Femenina, para luego pasar a ser el Cuerpo de
Infantería "José Manuel Soria".
No innovar en los terrenos de
"El Vesubio"
La inspección ocular dispuesta
por la Cámara Federal comenzó esta mañana en una finca en la
que estuvieron las edificaciones de lo que fue el centro
clandestino "El Vesubio".
El Tribunal decretó la medida de
"no innovar" sobre ese terreno, ubicado en Camino de
Cintura 8178, en Aldo Bonzi, partido de La Matanza. El lugar está
a unos cientos de metros de "El Banco", en la misma zona
del cruce conocido como "Puente 12".
Según el libro "Memoria
Debida", las edificaciones de "El Vesubio" se
demolieron en 1980. La Conadep estableció que el centro
clandestino funcionaba en tres casas, de las que hoy sólo quedan
restos de pisos y contrapisos.
En esta inspección el guía fue
el ex detenido Guillermo Lorruso, quien ya había regresado al
lugar varias veces en el marco de causas judiciales tramitadas en
los '80.
De lo que fue la "Casa
3", sólo quedaban dos fosas de reparación de automóviles.
Con varios planos en la mano, Lorruso se dirigió a los restos de
la "Casa 2".
"Acá -dijo, señalando un
contrapiso de cemento- era el living de la casa. Al lado, estaba
la enfermería y de este lado dos salas de tortura. Cuando no
daban abasto con una, se iban a la otra".
Entonces, la ex detenida Ana Di
Salvo se acercó y señaló el plano: "Yo estuve en esta
cucha, luego en esta y después en esta otra. Circulé por varias
cuchas según la antigüedad". Al mismo tiempo que se
advertían pisos de diferentes mosaicos, los peritos establecían
el largo y ancho de los recintos y tomaban fotografías.
Di Salvo contó que a ella la
llevaban a la denominada "Jefatura", o "Casa
1", donde se alojaba el Jefe del centro clandestino, coronel
Pedro Alberto Durán Sáenz.
Ese lugar era un chalet donde
funcionaba un Casino de Oficiales, "demolido en 1978",
precisó la ex detenida. Hoy, sólo quedaba de eso unos restos de
ladrillos.
"Aquí había un enorme
living, un hall y la habitación de Durán Sáenz, donde tenía
todas su ropa", dijo Di Salvo.
La mujer, en su testimonio de
1998, recordó que el represor la había sometido a la servidumbre
como a otras ex detenidas, a quienes tenía para atender a
personas a las que invitaba a cenar.
"A veces almorzábamos allí
y había visitas, personas que concurrían a ese lugar. Recuerdo
el almuerzo del domingo de Resurrección, en esa mesa había una
fuente enorme con un pescado, que era un dorado decorado con
batatas, papas, y cebollas. Delta (Durán Sáenz) me pidió que
leyera, antes de empezar a comer, una frase del Evangelio según
San Juan", declaró.
Otro de los encargos de Durán
Sáenz fue que Di Salvo hiciera un organigrama del funcionamiento
del centro clandestino. La mujer contó hoy que al realizarlo
"lo cargué de adjetivos favorables" para el represor, y
al presentárselo "le dije que él no delegaba tareas.
Entonces me contestó: «Tiene razón, todo lo que sucede acá
pasa por mis manos»".
De esta inspección también
participó el ex detenido Francisco Orellana, quien declaró ante
la Cámara el 23 de abril pasado. El testigo oyó el mismo ruido
del tren que pasa a unos 500 metros del lugar y a partir de lo que
se comentaba confirmó sus sospechas de que estuvo secuestrado en
"El Vesubio".
El centro clandestino parecía
ser una dependencia anexa a la División de Caballería de la
policía bonaerense que aún hoy está en el lugar.
El ex detenido Lorruso recordó a
este cronista que alguna vez se hizo una marcha "con 5 mil
personas desde San Justo" para reclamar Justicia. Y agregó
que se cree que por "El Vesubio" pasaron alrededor de
2.500 detenidos-desaparecidos.
Audiencia
Paralelamente a la inspección
ocular, otros jueces de la Cámara Federal tomaron declaración a
una testigo en la sala de audiencias de los tribunales federales
de La Plata.
De esta forma, declaró por
segunda vez Lorenza Esteria Avalos, hermana de la desaparecida
Jorgelina Aquilina Avalos, secuestrada en 136 entre 50 y 52 (Los
Hornos, La Plata) el 9 de junio de 1977.
El Tribunal le exhibió fotos del
ex policía Carlos Alberto Yacsi, quien había sido reconocido por
el esposo de la desaparecida como uno de los que participó del
secuestro.
No obstante, Avalos no pudo
reconocer a Yacsi. Según declaró Miguel Gómez, marido de
Jorgelina, el represor había sido identificado por la propia
víctima durante el secuestro. Sucedía que el policía era
entonces novio de una allegada a la desaparecida.
Por una foto de una cena de
amigos y por la imagen del legajo policial, Gómez reconoció a
Yacsi. Hoy, la hermana de Jorgelina Avalos, no pudo hacer lo
mismo.
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