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Derivaciones
penales del Juicio por la Verdad
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El
fiscal pide la detención e
indagatoria del cura Von Wernich
Es por su participación en los centros clandestinos Comisaría
5°, la Brigada de Investigaciones de La Plata y "Puesto
Vasco". Crous lo acusa de privaciones ilegales de la
libertad, torturas agravadas y homicidios. También pide para
este caso la invalidez de las leyes de impunidad.
Por Lucas Miguel y Francisco Martínez (Secretaría
de Prensa)
LA
PLATA.- El fiscal federal en lo Criminal y Correccional, Félix
Crous, pidió hoy la detención y el llamado a declaración indagatoria
del capellán de la Policía bonaerense Christian Von Wernich,
acusado de privaciones ilegales de la libertad, torturas agravadas,
falsedad ideológica de documentos públicos y homicidios durante
la última dictadura cívico-militar.
"El imputado desplegó una actividad física voluntaria
y consciente, dirigida directamente a procurar quebrar la
voluntad de las víctimas, obtener información, procurar el
silencio de las víctimas y sus familiares, desalentarlos de
que buscaran ayuda, y con ello asegurar los fines perseguidos
por la Dictadura y la impunidad de él y sus cómplices",
sostiene Crous.
El dictamen, de 169 páginas, recoge las denuncias realizadas
contra el cura en el marco de la investigación del Juicio
por la Verdad por 22 testigos, entre víctimas, familiares
y ex policías. También recoge la denuncia en la CONADEP del
policía Julio Alberto Emmed, quien aseguró haber participado
del asesinato de tres prisioneros junto a Von Wernich y al
médico policial Jorge Bergés; los datos del informe "Nunca
Más"; y de los libros "Campo Santo", "La
voz de la Iglesia cómplice. Las dos iglesias", e "Iglesia
y Dictadura".
El fiscal, además, sumó al pedido de detención e indagatoria
de Von Wernich la declaración de invalidez e inconstitucionalidad
de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Ocurre que
el sacerdote, al ser capellán, tenía al momento de los hechos
rango de oficial de la policía provincial.
La denuncia fue realizada esta mañana y recayó en el Juzgado
Federal N°3, a cargo de Arnaldo Corazza.
Crous señala en su escrito que está establecida la participación
de Von Wernich en los centros clandestinos que funcionaron
en la comisaría 5°, la Brigada de Investigaciones de La Plata
y "Puesto Vasco" (Don Bosco, Quilmes).
"En todos los casos se trata de actitudes asumidas por
parte de Von Wernich que, por acción u omisión, importaron
una contribución esencial a la privación ilegítima de la libertad
agravada y a la mortificación que entrañaban las torturantes
condiciones de detención, ello cuando directamente no utilizaba
su calidad de sacerdote para intentar obtener de los detenidos
la información que se procuraba sonsacar con la detención
y la tortura física, intentando doblegar la resistencia moral
de aquellos", señala el dictamen.
Von Wernich tenía contacto asiduo con los detenidos en los
centros clandestinos, a cara descubierta y utilizando su nombre.
Los sobrevivientes de "Puesto Vasco" Héctor Ballent,
Ramón Miralles, Juan Ramón Nazar y Alberto Liberman contaron
ante la Cámara Federal que el cura les hacía preguntas. Luis
Velasco aseguró que en la Brigada el cura tenía "largas
charlas" con los prisioneros. Dijo que una vez Von Wernich
afirmó que "nosotros debíamos pagar por lo que habíamos
hecho" y señaló: "El sacerdote volvió varias veces,
en una oportunidad me ordenó que me sacara la venda de los
ojos, me negué a hacerlo, me la retiró él mismo, me dijo que
tenía la parroquia en 9 de Julio, en la Provincia de Buenos
Aires. Una vez escuché cuando le contestaba a un detenido
que pedía no morir que 'la vida de los hombres depende de
Dios y de tu colaboración'. Y en una oportunidad se dirigió
a mí. Me tocaba el pecho y riéndose me decía 'te quemaron
todos los pelitos con la picana, no te quedan pelitos'. También
lo escuché defender y justificar las torturas, reconociendo
que a veces las había presenciado".
Por ello, el fiscal sostiene en el dictamen que "no es
difícil imaginar cual habrá sido el desasosiego, la sensación
de absoluta vulnerabilidad y desesperanza, la certeza de imposibilidad
de ayuda que habrá embargado a los secuestrados, amen de la
indignación, cuando se les presentó un sacerdote en los infernales
campos de reclusión y tortura donde yacían ocultos, no para
traer auxilio y recuperación de la dignidad humana, sino actuando
como agente de la represión, en convergencia de intereses
y actitudes con los verdugos, bajo la cínica y apenas mal
simulada apariencia del auxilio espiritual. A las condiciones
de aislamiento y degradación que estaban sometidos los cautivos
en los CCD, torturas en sí mismas, debe sumarse este aspecto
sustancial del martirio ejecutado por Von Wernich".
Y luego Crous agrega: "Para comprender cabalmente las
múltiples aristas de la participación de Von Wernich en la
represión ilegal, no puede pasarse por alto que el involucramiento
de un Pastor de la Iglesia Católica en el terrorismo de Estado
constituye un objetivo y decisivo apoyo moral a las acciones
criminales desatadas, idóneo para neutralizar dudas y contradicciones
de los verdugos, y consolidar así su deplorable tarea".
Von Wernich, conocido en el noroeste bonaerense por su actividad
en las iglesias de 9 de Julio y Bragado y por sus apariciones
en Pehuajó, también está implicado en la desaparición de Rodolfo
Pettiná, Héctor Manazzi y Ricardo Sanglá, secuestrados en
el Centro de Estudiantes de Trenque Lauquen, en La Plata,
en junio de 1977.
Cuando en 1979 vino al país la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos para investigar hechos relacionados con la
represión ilegal, Elena Taybo de Pettiná -madre de Rodolfo-
presentó el caso de su hijo. Un tiempo después, apareció en
la centro de estudiantes el cura Cristian Von Wernich. "Se
presentó como un sacerdote de Pehuajó, y preguntó qué gestiones
estábamos haciendo por mi hijo", afirmó Taybo en el Juicio
por la Verdad. Von Wernich le preguntó cuántos hijos tenía,
además de Rodolfo: "Le conviene no hacer más nada, vuélvase
a Trenque Lauquen, porque ellos pueden desaparecer y a usted
le puede pasar algo", la amenazó el cura. Y le ordenó
que no contara que él había estado allí.
"Este proceder -dice Crous en el dictamen-, que en una
lectura superficial podría interpretarse como el encubrimiento
de los delitos precedentes, es, a juicio del Ministerio Público
Fiscal mucho más que eso, puesto que el rol que le cupo a
Von Wernich en el terrorismo de Estado, claramente graficado
en la descripción de su actividad en los Centros Clandestinos
de Detención, tanto dentro de los edificios como en el contacto
con los familiares de las víctimas enviando mensajes o acordando
circunstancias con ellos, permite inferir que cualquier actividad
que desplegaba vinculada con la represión ilegal no puede
sino obedecer al acuerdo previo por distribución de roles
con los demás represores lo cual significa, cuanto menos,
la complicidad primaria o, en una remota hipótesis extremadamente
benigna, la complicidad secundaria".
A todo ello se suma la participación de Von Wernich en la
ejecución y el quemado de los cadáveres de los desaparecidos
María del Carmen Morettini, Cecilia Luján Idiart y Domingo
Héctor Moncalvillo. El policía Julio Alberto Emmed declaró
ante la CONADEP que "a fines del '77 o principios del
'78 se me llama al despacho del Comisario General, en presencia
del padre Christian Von Wernich... y se me pregunta si con
un golpe de yudo era yo capaz de dormir a una persona en el
pequeño espacio de la parte trasera de un vehículo".
| Las víctimas del
sacerdote
El siguiente cuadro desarrolla
los delitos que el fiscal Crous le imputa al sacerdote
Christian Von Wernich, y las víctimas en cada caso.
Víctimas:
Héctor Baratti y Elena De la Cuadra
Delito imputado: Complicidad primaria en la privación
ilegal de la libertad agravada y tortura. Falsedad ideológica
de los documentos públicos destinados a acreditar la
identidad de su hija nacida en cautiverio.
Víctimas:
Luis Velasco; Néstor Bozzi, Ricardo San Martín; Jorge
Andreani; Analía Maffeo; Liliana Galarza y su hija;
Osvaldo Lovazzano; XX "Beto" Canciani; XX
Fanjul; una joven llamada XX Cristina; Cecilia Luján
Iriart; Domingo Héctor Moncalvillo; María del Carmen
Morettini; María Magdalena Mainer; Pablo Joaquín Mainer;
Nilda Susana Salomone; Carlos Alberto Zaidman; José
María Llantada; Eduardo Kirilovsky; Jorge Gilbert; Héctor
Mariano Ballent; Ramón Miralles; Juan Ramón Nazar; Alberto
Liberman, Luis Larralde, un Comisario de la policía
de la provincia de Buenos Aires que había sido trasladado
desde Tandil; una joven que estaba en la Brigada de
Investigaciones de La Plata de la cual se desconoce
su identidad.
Delito imputado: complicidad primaria en la privación
ilegal de la libertad agravada y tortura
Víctimas:
Ricardo Antonio Sanglá; Rodolfo Emilio Pettiná y Héctor
Oscar Manazi
Delito imputado: complicidad primaria en la privación
ilegal de la libertad agravada y tortura.
Víctimas:
María del Carmen Morettini, Cecilia Luján Idiart y Domingo
Héctor Moncalvillo.
Delito imputado: participe primario o secundario
de homicidio calificado.
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Esa
era la preparación del plan para ejecutar a los tres detenidos
y la víctima del golpe sería Domingo Moncalvillo. Una comisión
de policías, entre los que estaba Emmed, Von Wernich y el
médico policial Jorge Bergés trasladarían a los tres prisioneros,
bajo el engaño de que los llevaban a tomar un barco que los
llevara al Uruguay, donde quedarían libres.
Antes de salir de la Brigada platense, donde estaban secuestrados
los tres jóvenes, el cura "había hablado y bendecido
a los ex subversivos y les había hecho una despedida".
Emmed relató a la CONADEP que luego subieron a los autos y
comenzaron el viaje, a la espera de una orden de actuar que
llegaría a través de un handy: "Pego el golpe cerca de
la mandíbula pero no logro desvanecer al joven, Giménez (otro
policía) saca la pistola reglamentaria. Cuando el N.N. (Moncalvillo)
ve el arma se precipita contra ella y se entabla una lucha,
que me obliga a tomarlo del cuello y le descargo varios golpes
en la cabeza con la culata de mi arma. Se le producen varias
heridas y sangra abundantemente, tanto que el cura, el chofer
y los dos que íbamos al lado quedamos manchados".
El auto se dirigió a un descampado, donde aguardaba el médico
Bergés: "Los tiran a los tres sobre el pasto, el médico
les aplica dos inyecciones a cada uno, directamente en el
corazón, con un líquido rojizo que era veneno. Dos mueren
pero el médico da a los tres como muertos. Se los carga en
una camioneta de la Brigada y los lleva a Avellaneda. Fuimos
a asearnos y cambiarnos de ropa porque estábamos manchados
de sangre. El padre Von Wernich se retiró en otro vehículo.
Inmediatamente nos trasladamos a la Jefatura de Policía donde
nos esperaba el Comisario General (Miguel) Etchecolatz, el
padre Christian Von Wernich y todos los integrantes de los
grupos que habían participado en el operativo. Allí el cura
Von Wernich me habla de una forma especial por la impresión
que me había causado lo ocurrido; me dice que lo que habíamos
hecho era necesario, que era un acto patriótico y que Dios
sabía que era para bien del país. Estas fueron sus palabras
textuales", relató Emmed, quien cuando tuvo que declarar
en el Juicio a las Juntas negó los hechos. Días antes había
denunciado amenazas de muerte.
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