Caso
Favero: el policía vecino de los desaparecidos se negó a declarar
Fue
quien prestó el departamento a los policías que hicieron la
"ratonera" contra la pareja desaparecida. Su ex
esposa negó saber qué pasó.
Por Francisco Martínez,
Vanina Wiman y Lucas Miguel
(Secretaría de Prensa)

Pérez se negó a declarar
como imputado en el caso Favero, pero testimonió sobre
las condecoraciones de su legajo (Foto: FM) |
|
|
LA PLATA.-
El policía que prestó
el departamento desde el que se hizo la "ratonera"
contra Daniel Favero y María Paula Alvarez se negó hoy a declarar
ante la Cámara Federal de esta ciudad, en las audiencias en
las que se investiga el destino de la pareja desaparecida
el 24 de junio de 1977.
Gerardo Eduardo Pérez, un oficial
de policía aún en actividad, había sido citado por el Tribunal
como testigo, pero luego de que negara haber conocido a los
desaparecidos y de haber reconocido que vivía en el 2°G del
edificio de calle 57 N° 880, el fiscal ad hoc Félix Crous
pidió que su declaración pase a ser informativa.
El argumento fue que existirían
elementos para incriminar penalmente a Pérez por el hecho
investigado. Así, la Cámara accedió a la solicitud del Ministerio
Público y Pérez tuvo la oportunidad de negarse a declarar.
Entre los asistentes a la audiencia
se comentaba que si Eduardo Pérez hablaba sobre la desaparición
de Favero y Alvarez, todo lo que dijese podría volverse nulo
en un eventual proceso penal, ya que nadie está obligado a
declarar en su contra.
Pérez, según está acreditado
en la causa, cedió el departamento a los policías para que
realicen la vigilancia de la pareja, que vivía en el 2°E del
edificio. Este hecho podría involucrarlo penalmente como partícipe
necesario de lo que les pasó a los dos desaparecidos.
Según la versión policial,
esa noche se produjo un enfrentamiento en el pasillo con resultado
incierto: ante la Cámara, los policías Julio Argüello, Raúl
Machuca y Mario Sita dijeron no saber si la pareja había resultado
"abatida", mientras que el sumario policial sentenció
que habían muerto.
Pero la semana pasada, una
testigo del operativo reveló que vio cómo esa noche Alvarez
era retirada en andas del edificio. "Clamaba por su mamá",
recordó Alejandra López Comendador. Y agregó que a Favero
"lo sacaban a patadas".
Lo que pasó el 24 de junio
de 1977 fue confirmado en forma parcial por Adriana Palacios,
la ex mujer de Pérez, quien declaró como testigo.
La mujer contó que estaba en
el departamento que alquilaba junto al policía Pérez, su novio
en ese momento, cuando llegaron los policías que hicieron
la "ratonera". "Vinieron y me pidieron el departamento.
No me dejaron llamar a mi esposo y me dijeron que no saliera
del edificio. Tomé un camisón y me fui", contó Palacios.
La testigo señaló que se dirigió
al departamento de una amiga, en el primer piso del edificio.
Desde allí escuchó "gritos y patadas", según sus
expresiones. También oyó que alguien gritaba: "Muéranse,
milicos hijos de puta".
Palacios añadió que escuchó
"varios tiros" y "pasos de gente que iba y
venía" y que horas más tarde volvió a su departamento
y vio manchas de sangre en el pasillo e impactos de bala en
las paredes. También, añadió más tarde, vio una soga o "algo
anudado" que colgaba de la ventana del dormitorio en
donde estaba la pareja desaparecida.
La ex esposa de Pérez dijo
que no conocía a las personas que hicieron la vigilancia a
Favero y Alvarez. Y contó que su hermano Osvaldo fue al departamento
y se encontró con los policías, quienes lo echaron del lugar.
Sobre el final de la audiencia,
el juez Julio Reboredo le dijo a Palacios que le resultaba
extraño que ella y su hermano se hubiesen ido sin preguntarse
quiénes eran las personas que virtualmente invadieron el departamento.
"Su declaración no me convence", le espetó. "Es
lo que sé que sucedió", respondió tímidamente Palacios.
Palacios también negó que su
ex esposo supiese algo. "Estaba totalmente ajeno a todo
lo sucedido", declaró.
En otro tramo de su testimonio,
expresó que su hermano Osvaldo conocía a Luis López Comendador,
el hermano de la testigo que vio cómo se llevaban secuestrados
a Favero y a Alvarez. Este joven también fue al departamento
"2°G" esa noche, a buscar un par de zapatos de tap,
y fue echado por los policías, quienes le parecieron unos
"fascinerosos". Cuatro días después, López Comendador
fue también secuestrado y hoy está desaparecido.
"Con sed de sangre"
No obstante la negativa de Gerardo Pérez a declarar, durante
la audiencia el abogado de la APDH La Plata Jaime Glüzmann
pidió interrogar al policía sobre la información de su legajo,
y fue así que el Tribunal reabrió el acto tomando declaración
testimonial a Pérez exclusivamente sobre ese punto.
De esta forma, Glüzmann le
preguntó a Pérez por qué había recibido la condecoración "Orden
San Miguel Arcángel" en diciembre de 1976, por un "acto
destacado de servicio".
"No recuerdo, fehacientemente,
no recuerdo", fue la respuesta del policía. No obstante,
admitió que "trabajaba en operativos de apoyo a las Brigadas
de Investigaciones", aunque no supo decir con precisión
dónde quedaba la Brigada de La Plata en esa época, en donde
funcionó un centro clandestino de detención.
Cuando el Tribunal pidió datos
sobre una felicitación que constaba en el legajo de Pérez,
realizada el 30 de noviembre de 1976, el policía intentó una
explicación acerca de que esas menciones eran "colectivas".
"Para mí fue seguir trabajando", agregó.
El fiscal Crous dijo que esa
orden "no tiene nada de colectivo" y le preguntó
si protagonizó algún operativo en el que hubiese habido un
enfrentamiento. "Las veces que fuimos fue todo colectivo,
no fue nada personal. Siempre fuimos evitando males mayores",
contestó Pérez.
Así y todo, el policía admitió
haber estado en el ataque a "La Casa de la Resistencia",
el 24 de noviembre de 1976. En ese hecho, desapareció la beba
Clara Anahí Mariani.
El Tribunal le preguntó a Pérez
si alguna vez supo que allí había una pequeña de tres meses
de vida. El policía contestó que no, al igual que su jefe
en el Cuerpo de Infantería, Raúl Ricardo Monzón, que dos semanas
atrás señaló ante la Cámara que le comentaron el hecho pero
negó saber sobre el destino de la beba.
Después de esta pregunta, Pérez
lanzó una frase para la antología: "Lo que siempre decía
Monzón era que salgamos a trabajar y que no salgamos con sed
de sangre, por más que tengamos a un compañero herido".
La semana pasada, Alejandra
López Comendador había dicho que Monzón concurría "asiduamente"
al departamento de Pérez en calle 57. Los dos policías reconocieron
ser "amigos" en sus declaraciones.
Hoy, el policía ratificó esto
y agregó que otros policías amigos también concurrían. Nombró
a Cecilio Gómez, Nestor Busatto y Osvaldo Sconza.
Se trata de los policías que
fueron heridos en el operativo en "La Casa de la Resistencia",
al subirse al techo de la vivienda de 30 entre 55 y 56. Según
Busatto y Gómez en el Juicio por la Verdad, detrás de ellos
iba el comisario general Miguel Osvaldo Etchecolatz.
De Lobería a La Plata
En la jornada de audiencias de hoy también declaró Ofelia
Mónaco, una ex detenida de 74 años que fue secuestrada el
18 de octubre de 1976 junto a su esposo, Hipólito Foresi,
en la localidad bonaerense de Lobería.
Mónaco contó que su marido
fue detenido por la Policía y que, cuando fue a la comisaría
a preguntar por él, también la detuvieron. La mujer identificó
a dos de los policías que la apresaron: un tal Baños y otro
Maldonado.
El matrimonio estuvo detenido
en la seccional durante quince días; Mónaco fue alojada en
una oficina y su esposo en los calabozos.
Al cabo de ese período, fueron
trasladados en un patrullero a la Brigada de Investigaciones
de La Plata. De allí, fueron derivados a la Comisaría 8° de
esta ciudad -sede de un centro clandestino de detención-,
donde estuvieron privados de su libertad durante cinco meses.
"A mí me metieron en una salita y a mi marido en el calabozo",
contó Mónaco.
En la 8° compartió el cautiverio
con dos jóvenes llamadas Rosa y Cecilia, a quienes no pudo
identificar. Sólo dijo que ambas tenían a sus maridos detenidos
y que el de Rosa estaba preso en la Unidad 9.
La testigo también declaró
que una noche los interrogaron en un lugar "medio retirado
de la ciudad", al que según dijo los represores llamaban
"la casa de la tortura". El juez Leopoldo Schiffrin
especuló que podía tratarse de uno de los centros clandestinos
de la localidad de Arana.
Mónaco y su esposo fueron liberados
el 24 de marzo de 1977 en la Capital Federal. Según contó
la testigo, la detención pudo deberse a una denuncia "por
venganza" que habría realizado en la policía un ex jefe
de su marido.
Caso Martinicorena
En tanto, Stella Maris Cavallaro declaró en la causa en la
que se investiga la desaparición del policía Daniel Omar Martinicorena.
Según consta en su legajo, la mujer había prestado servicios
en la comisaría 4º, al igual que el desaparecido; y hace dos
semanas, el ex policía Osvaldo Macceroni la señaló como una
de las presentes en el asado de despedida al comisario Rodolfo
Quartucci, después del cual Martinicorena fue secuestrado,
el 8 de julio de 1977.
Hoy, Cavallaro negó haber participado
de la reunión y afirmó que nunca trabajó en la comisaría 4°,
como dice su legajo. "Me habían dado el traslado pero
nunca estuve efectiva. El comisario de la 1º, en donde yo
estaba, no me dejó ir", sostuvo la testigo.
"No conocí jamás a Daniel
Martinicorena, y Quartucci nunca fue jefe mío, sólo lo sentí
nombrar", aseguró Cavallaro.
|