El
ex juez Russo dice que
no supo de los desaparecidos
Según la madre de un desaparecido, poco después del secuestro
el magistrado le dijo que no "tenía noticias" de que
el joven estuviera "muerto". Russo negó rotundamente
esa afirmación y el fiscal pidió un careo entre ambos.
Por Lucas Miguel y Vanina Wiman (Secretaría
de Prensa)
LA PLATA.-
El ex juez federal Leopoldo José Russo negó hoy en el Juicio por
la Verdad conocer el destino de los desaparecidos durante la
última dictadura y afirmó que "nunca" realizó
gestiones para averiguar el paradero del novio de su hija, Daniel
Carlos Ponti.
Russo, titular del Juzgado
Federal N°2 durante el gobierno militar, fue citado a declarar
como testigo, tras la declaración de Gladys María Harvey, madre
de Daniel, quien hace dos semanas aseguró que el magistrado le
había dicho: "Mirá Gladys, con respecto a mi sobrino (el
juez tenía también un familiar desaparecido), sé que está
muerto. De tu hijo, no tengo noticias de que esté muerto".
Hoy Russo negó haber tenido un
encuentro con la mujer y haber realizado aquella afirmación:
"Nunca jamás le manifesté a nadie eso", dijo. Y cuando
el camarista Leopoldo Schiffrin le recordó que Harvey había
hablado de la amistad del ex juez con el coronel Ramón Camps, se
echó a reír a carcajadas y rechazó cualquier vínculo con el
entonces jefe de la Policía bonaerense.
El fiscal Félix Crous, entonces,
solicitó que en el corto plazo se realice un careo entre Harvey y
el ex juez, que fue aceptado por el tribunal
"Jamás me reuní con los padres de Ponti por el caso ni me
pidieron que hiciera gestiones. Jamás hice gestiones por
él", aseguró Russo.
—Perdón, pero en su juzgado se
radicó el hábeas corpus de Ponti y usted tenía la obligación
de realizar gestiones oficiales ¿Usted se refiere a gestiones no
oficiales? —le advirtió Schiffrin.
—Sí, sí, sí. Pero igual no
recuerdo el hábeas corpus de Ponti —respondió el
ex juez, tratando de recuperarse del lapsus.
La hija del juez Russo, Cintia,
era novia de Carlos Daniel Ponti, quien fue secuestrado el 25 de
noviembre de 1976. El ex magistrado, además, cursó la escuela
secundaria en el Colegio Nacional de la Universidad de La Plata
con el padre del desaparecido.
No obstante eso, Russo sostuvo
que, como "tenía una actividad intensísima" en el
juzgado, "estaba más comprometido con todo eso más que en
lo que hacían los chicos". Y agregó: "el domingo,
hablando con mi hija, me enteré que habían mantenido (con Ponti)
una relación sentimental y que ella también militaba. La tienen
que citar a ella, que sabe más que yo".
Russo, asimismo, remarcó que
"jamás me preocupé por mi hija. Jamás hablé con nadie
para que interviniera por ella", si es que era secuestrada.
Otra de las hijas de Russo era
amiga de Diana Teruggi, esposa de Daniel Mariani y madre de la
beba desaparecida Clara Anahí. Teruggi fue asesinada junto a tres
compañeros de militancia el 24 de noviembre de 1976, en el mismo
episodio en el que las fuerzas represivas secuestraron a su hija
de cinco meses.
—¿Usted hizo algo en este
caso? — lo interrogó la abogada de la APDH La Plata, Marta
Vedio.
—No, si no se lo diría —contestó
Russo, molesto.
El fiscal, por su parte, lo
interrogó por su labor en el juzgado. Crous le preguntó si
constataba la información de los radiogramas que recibía de las
fuerzas armadas y de seguridad, cuando él, a raíz de los hábeas
corpus, les enviaba oficios para saber si las personas por las que
se averiguaba paradero estaban detenidas o eran buscadas. Esos
radiogramas eran contestados en forma negativa, pese a que los
desaparecidos estaban secuestrados en dependencias de esas
fuerzas. Russo respondió: "No, los comunicados me llegaban
rápido", con lo que dejó en claro que se conformaba con lo
que le respondían oficialmente las fuerzas del Estado.
Sin embargo, las personas
seguían desaparecidas y no se instruyeron investigaciones por su
desaparición. Russo recibió en su juzgado más de 200 hábeas
corpus en dos años y rechazó 78, algunos de ellos con la
obligación del pago de costas para los familiares de las
víctimas.
—¿Cómo llegó usted a la
magistratura? —preguntó Crous.
—El Ministerio de Justicia
quería un socialista. Yo había militado en el socialismo desde
chico. En el Juzgado (Federal de La Plata) N°1 ponen a (Héctor)
De la Serna, un militar abogado. Él se encarga de la cuestión
electoral, por estar en el 1. A mí me preguntan si quería el
(juzgado) 2 o el 3. "Denme el 2", les dije- contestó
con naturalidad Russo.
Poco después, el fiscal estaba
realizando una pregunta sobre las vinculaciones con el
"gobierno usurpador del poder" cuando el ex juez lo
interrumpió: "Eso (lo de gobierno usurpador) es
discutible".
Luego remarcó: "Yo no tengo
nada que esconder". Y relató que integraba un "grupo de
amigos" que accedieron a cargos públicos tras Golpe de
Estado. Mencionó al padre del camarista Alberto Durán, "que
fue nombrado presidente del Tribunal de Cuentas" de la
Provincia de Buenos Aires, sostuvo.
Durante la declaración Russo
contó, sin que le preguntaran, que en una oportunidad indagó a
un militar en la Brigada de Investigaciones de San Justo por su
participación en un delito menor. Esta dependencia de la Policía
bonaerense fue un centro clandestino por donde pasaron víctimas
del Plan Cóndor. Por eso, el fiscal le preguntó "qué vio
en la Brigada". "Nada fuera de lo normal", dijo
Russo.
—¿No vio torturados o escuchó
gritos?
—No.
Después, cuando Schiffrin le
preguntó sus antecedentes antes de ingresar como juez federal,
Russo dijo que había sido magistrado en lo laboral en el fuero
provincial: "Fui designado juez del Tribunal Laboral N°1 de
provincia con la 'Revolución Libertadora'", aseguró, en
referencia al gobierno militar que usurpó el poder tras el golpe
de Estado de 1955.
Otro juez
Por otro lado declaró Raúl
Mingo por la desaparición de su hermano Eduardo Esteban. Ambos
fueron secuestrados en la mañana del 24 de junio de 1977 e
inmediatamente llevados a lo que Raúl supone que era la
Comisaría 5° de esta ciudad, sede de un centro clandestino de
detención.
Raúl recuperó la libertad esa
misma noche, pero su hermano nunca apareció. Aquel día su
hermana María Marta se reunió con el presidente de la Suprem a
Corte de Justicia bonaerense, Raúl Alberto Granoni. Según
relató la mujer el 17 de mayo de 2000 ante la Cámara, Granoni
llamó al Regimiento de Infantería N°7 y preguntó por los
Mingo. "Los tienen por averiguación de antecedentes. Uno va
a salir, el otro no", le habría dicho el entonces magistrado
a la mujer.
El testigo relató que del
operativo participaron hombres de civil que se movían en dos
automóviles y que el secuestro se produjo delante de toda la
familia, en su domicilio de 58 entre 3 y 4 de esta ciudad.
"El allanamiento a nuestra casa fue con total conocimiento.
Sabían que no iban a encontrar armas, nada. Se movieron con mucha
soltura", afirmó.
Mingo contó que conocía al
policía Carlos Gervasio, que era agente y prestaba funciones en
la comisaría 5°. "Lo fui a ver por si podía averiguar
algo, pero me dijo que no supo nada", sostuvo el testigo
Careo entre policías de la
4º
En el marco de la causa que
investiga la desaparición del policía Daniel Omar Martinicorena,
se realizó un careo entre dos ex efectivos que prestaron
servicios con él en la comisaría 4º de esta ciudad.
José Antonio Cabanas y Osvaldo
Argentino Maseroni debieron enfrentarse en la sala de audiencias a
raíz de una serie de contradicciones entre sus respectivos
testimonios en el Juicio por la Verdad.
Martinicorena fue secuestrado el
8 de julio de 1977, después de una cena organizada por personal
de la 4º para despedir al comisario Rodolfo Quartucci, que pasaba
a retiro. Según Maseroni, quien declaró el 12 de junio pasado,
"los compañeros fueron los que se lo llevaron (a Daniel),
eso no me lo saca nadie de la cabeza. Lo hizo desaparecer el
comisario Quartucci".
Un rato después, señaló a
José Cabanas como uno de los policías que tenían "mayor
vinculación" con el comisario, y dijo que el efectivo había
estado presente en la cena de despedida.
Cabanas fue citado a declarar el
25 de septiembre y se lo interrogó por estas dos cuestiones.
El ex policía dijo no saber por
qué se lo vinculaba a Quartucci y sostuvo que no recordaba si
había concurrido a la reunión del 8 de julio. Cuando se le
preguntó qué sabía sobre la desaparición de su compañero de
trabajo, respondió: "Ahí sí que no sé. Hay cosas que no
recuerdo".
También tuvo mala memoria a la
hora de decir quiénes conformaban el círculo de policías que
rodeaba al comisario -según Maseroni, estos efectivos formaban
parte de un grupo de tareas que, bajo el comando de Quartucci,
participaron de la represión ilegal. "Ahí sí que de eso no
me voy a acordar" , contestó Cabanas en ese momento.
Hoy, este policía fue careado
con Maseroni con la intención de resolver estas contradicciones.
Maseroni ratificó lo que dijo en su primer declaración: "La
gente que más lo conocía (a Quartucci) era la gente que yo
nombré. Inclusive Cabanas", insistió. Y agregó: "(El
comisario) necesitaba a alguien para hacer algo, mandados
personales, y llamaba a esas personas".
En cambio, el otro careado se
mostró tan reticente como en septiembre. Sólo atinó a reconocer
que era una "persona de confianza" de Quartucci, pero
que "(el comisario) tenía un valet que le hacía las cosas,
los mandados. Yo sólo le iba a comprar cigarrillos". No se
lo interrogó sobre su presencia en la reunión de despedida del
comisario.
Hijo de un desaparecido
Por último, Santiago Andrés
Sobral prestó testimonio por la desaparición de su padre,
Guillermo Ramón Sobral, ocurrida el 1 de diciembre de 1976 en su
estudio de arquitectura, ubicado en 17 y 55.
Sobral fue secuestrado al
mediodía, junto a sus dos socios, Pacífico Francisco Díaz y
José Miguel Lanzilotta (este último fue el único sobreviviente
y declaró en el Juicio hace dos semanas). Horas después, fue
secuestrada la esposa de Sobral, Elsa Lilia Cicero, que estaba
embarazada de cuatro meses.
El hijo del desaparecido contó
que llegó al estudio a las once de la noche, después de
verificar que no había nadie en el domicilio de la familia.
"Justo en el momento en que llegué se la estaban llevando a
Elsa", recordó Santiago, que en ese momento tenía catorce
años.
En el piso superior del estudio
se encontraban la otra hija de Sobral y la madre de Díaz. El
testigo contó que los tres pasaron la noche allí, paralizados
por el miedo. "Yo pensaba que en algún momento mi padre iba
a
volver a aparecer. Esa noche, no habló nadie", expresó.
El joven reconstruyó el
secuestro de su padre gracias a los relatos de los vecinos.
"Lo vinieron a buscar en un Peugeot 404 claro. Eran todos
hombres de civil", señaló, y añadió: "Después de
eso, nos fuimos a Chivilcoy, donde estaba la familia de Elsa, y no
volvimos a La Plata por dos o tres meses".
Santiago contó que, cuando
regresaron al domicilio familiar, lo encontraron destrozado.
"Habían entrado rompiendo la puerta y habían saqueado todo.
Los vecinos nos dijeron que vinieron con un camión a llevarse
todo", indicó.
"Varios años después, un
estudiante de apodo «Pulgar» me dijo que lo vio a mi padre en
una comisaría", dijo hoy Santiago Sobral.
El ex detenido Carlos Alberto De
Francesco indicó que en diciembre de 1976 estuvo detenido junto
al matrimonio Sobral en uno de los centros clandestinos de
detención de Arana. La abogada de la Asociación de Ex Detenidos
Desaparecidos, Mónica González Vivero, agregó que la pareja fue
luego trasladada a la comisaría 5º de La Plata, en donde estuvo
"hasta el 21 de diciembre de 1976. Después, se les pierde el
rastro". |