Represión
ilegal: más datos sobre
el circuito de centros clandestinos Dos
ex detenidos describieron su paso por cuatro campos de
concentración deLa
Plata y el Gran Buenos Aires: el Pozo de Quilmes, el
Destacamento deArana,
y la Brigada de Investigaciones y la comisaría 8º de La Plata.También
declaró la madre de un desaparecido.
Por Vanina Wiman y Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)
LA PLATA.- La Cámara recibió hoy el testimonio de dos ex
detenidos que estuvieron en los centros clandestinos de detención
que funcionaron en la Brigada de Investigaciones de Quilmes, el
Destacamento de Arana, la Brigada de Investigaciones de La Plata y
la comisaría 8º de esta ciudad. Víctor Jorge Illodo e Hipólito
Ismael Forese contaron las circunstancias de sus detenciones
ilegales y aportaron datos sobre el funcionamiento de estos
centros.
Illodo fue secuestrado el 7 de diciembre de 1977 cuando ingresaba
a su domicilio, en la localidad de Monte Chingolo. "Estaba
atravesando el portón y escuché que me gritaban: 'Alto, policía'.
Era un grupo de gente de civil que me estaba apuntando. Me
dijeron: 'Quedate tranquilo, que perdiste'". Además, los
secuestradores le robaron el reloj y el sueldo que acababa de
cobrar.
"Me metieron en la casa, me esposaron y me golpearon. Después
me llevaron afuera. Había un coche con una persona en el asiento
trasero. Me pusieron la cara contra el vidrio y me preguntaron si
lo conocía". El testigo contó que esa persona era el
detenido Roberto Yantorno, quien actualmente está desaparecido:
"Parece que había sido torturado y me nombró a mí como
conocido de él. Los rumores del chupadero fueron que (más
adelante) se quedó en la máquina".
El 7 de diciembre Illodo fue detenido y llevado a la Brigada de
Investigaciones de Quilmes -el Pozo-, junto a Helda Viviani, con
quien compartía la casa de la que fue secuestrado. Ella nunca fue
liberada.
"En la Brigada de Quilmes torturaban a más no poder",
aseguró el sobreviviente, y agregó: "No lo vi, pero lo oía.
Llegué a escuchar el ruido de la picana eléctrica". El
testigo supone que estuvo cerca de un día detenido allí, vendado
y esposado.
Illodo fue luego trasladado al Destacamento de Arana, en donde
estuvo cerca de dos meses. "En el calabozo de los varones había
un detenido que no venía de Quilmes, que probablemente levantaron
en la comisaría 8º. Era Raúl Bonafini. Yo lo abanicaba con un
pañuelo cuando volvía de la tortura".
El testigo contó que en una oportunidad visitó el centro
clandestino un grupo de personas que identificó como
pertenecientes al Ejército. Recordó que el personal de Arana
hablaba con ellos usando el término "coronel". Más
adelante, reconoció por la voz a algunos de ellos en las
dependencias del 1º Cuerpo del Ejército, en Palermo (Capital
Federal).
Durante esta visita en Arana, el grupo de militares interrogó a
varios detenidos. "Creo que al primero que llevaron fue
Bonafini. Después le dijeron que estaba mintiendo y que esa noche
lo iban a 'acostar'. Efectivamente, se lo llevaron. A nosotros nos
pusieron la radio para que no escucháramos los gritos", contó
Illodo.
Y agregó: "Se sufría tanto en la máquina como fuera de la
máquina. Escuchar cómo torturaban era también una
tortura". Según el testigo, Bonafini fue trasladado el 5 o
el 6 de enero de 1978. "(Los represores) Nos decían: 'Quédense
tranquilos, ustedes son perejiles. Este sí era uno pesado'",
recordó Illodo. Bonafini aún permanece desaparecido.
Por otra parte, el ex detenido mencionó al jefe de guardia en
Arana y dijo que podría tratarse del policía Mario Jaime:
"El nos hizo sacar las vendas. Nos decía: 'Yo no tengo
problema en que me vean. Si los encuentro afuera, los volteo. Pero
acá adentro están detenidos y para mí son seres humanos'".
Jaime, hoy comisario en Florencio Varela, fue citado a prestar
declaración informativa en el Juicio por la Verdad el 25 de abril
de 2001, pero se negó a declarar. (ver 250401B
y 150300B)
Víctor Illodo contó hoy que, cerca de dos meses después de
estar secuestrado en Arana, fue trasladado a la comisaría 8º de
La Plata. "Nos dijeron que íbamos a ir a un lugar en el que
íbamos a estar mejor", rememoró.
"En la 8º nos sacaron las vendas y las esposas. Tuvimos
visitas y hasta una televisión para el Mundial", indicó el
ex detenido, y agregó: "Mi familia me encontró ahí después
de presentar un habeas corpus". En esta dependencia, Illodo
estuvo alojado cerca de siete meses.
El testigo aseguró que "la 8º también funcionaba como
'chupadero'. Había movimiento de detenidos, de noche entraban y
salían prisioneros tabicados". Y añadió que los reconocían
al oírlos porque "el que viene con los ojos vendados
arrastra los pies, para no tropezarse o caerse".
"Una noche en que había movimiento de traslados, se asoma
una cara por el recuadrito de la puerta del calabozo grande. Después
vi esos ojos de laucha en una foto de (Carlos) Suárez Mason. Esa
era la cara que se asomó", aseveró el testigo.
Illodo identificó a dos de los policías que estaban a cargo de
la custodia de los detenidos: "Los que atendían los
calabozos eran dos cabos, de apellidos Gigena y Lucero".
En esta comisaría, según el ex detenido, también había presos
comunes, con los que solían estar en contacto. "Uno de ellos
nos contó que hacía poco habían ahorcado a un detenido. Estaban
las marcas de las suelas de sus zapatos muy alto en la
pared".
"La 8º estaba a cargo del comisario Sabic. En una
oportunidad él se fue por unos días. Vinieron unos hombres y me
hicieron firmar una declaración 'para que mejore la situación'.
Y uno, buscando salvar la vida, firma, firma y firma", contó
el sobreviviente. Y agregó: "Cuando volvió Sabic, me dijo:
'La gente que le hizo firmar eso no es de esta dependencia. No sé
lo qué ha firmado'".
Illodo fue luego trasladado al penal de Devoto, ya a disposición
del Poder Ejecutivo Nacional. "No sé cuando me legalizaron,
pero a disposición del PEN estuve un mes o dos", recordó.
En Devoto fue alojado en un pabellón de presos comunes: "Me
pusieron en un entrepiso, con cinco médicos, un abogado y un fotógrafo".
Todos habían pasado antes por centros clandestinos de detención.
Después de estar un mes detenido en Devoto, fue finalmente
trasladado a la Unidad Penal Nº 9 de La Plata, de la cual salió
en libertad recién once meses después.
"Estando ahí, en una oportunidad me llevaron al 1º Cuerpo
del Ejército y me hicieron un 'consejo de guerra'. Lo único que
me preguntó mi abogado defensor fue dónde hice la colimba",
contó Illodo. Fue en esta ocasión en que reconoció a los
militares que habían estado interrogando detenidos en el centro
clandestino de Arana. "Me di cuenta por la voz. Es más: si
los escucho ahora, los vuelvo a reconocer".
A Illodo también se le inició una causa penal y fue llevado
varias veces a declarar en un juzgado, ante un juez de apellido
Amado. "Él me dijo: 'Esto fue una guerra. Era mejor abarcar
grande y que caigan inocentes, que abarcar chiquito y que se
escape algún culpable'", señaló el ex detenido, quien
finalmente fue sobreseído.
"En una de esas idas al juzgado, cuando estaba esperando para
declarar, entran un policía y un detenido. Reconocí al policía
y él me reconoció a mí. Estaba en Arana y sus compañeros le
decían «Panza de burro»", afirmó el testigo.
Illodo fue puesto en libertad el 29 de septiembre de 1979, casi
dos años después de su secuestro.
Seis meses en la 8°
Hoy también declaró el ex detenido Ismael Hipólito Forese,
quien fuera secuestrado en la localidad bonaerense de Lobería y
traído a esta capital para pasar por tres centros clandestinos de
detención.
Forese fue secuestrado en su domicilio el 8 de octubre de 1976 por
un grupo de policías provinciales al mando del comisario de
aquella ciudad, de apellido Bacuz, según declaró. "Me
detuvo, metió a la policía en mi casa y robó todo lo que
pudo", declaró el ex detenido. "Me sacaron a la calle
y, amenazado por 5 o 6 policías que me apuntaban con
ametralladores, me llevaron caminando a la comisaría", agregó.
El hombre fue alojado en un calabozo y, al rato, su esposa Ofelia
Mónaco fue a buscarlo y también quedó detenida. La mujer fue
ilegalmente privada de su libertad en una oficina. Ambos
estuvieron allí alrededor de quince días, al cabo de los cuales
una camioneta los trasladó a La Plata, a la Brigada de
Investigaciones, que funcionó como centro de admisión y
distribución de detenidos. Aquí estuvo una hora: "No, a
estos no lo busca nadie. Envialo a la 8°", escuchó que decían
los policías mientras hacían consultas telefónicas.
En la comisaría 8°, Forese fue alojado en un calabozo y su
esposa en una habitación. Allí estuvo casi seis meses, hasta el
24 de marzo de 1977. Mientras estuvo en la 8° fue llevado junto a
su esposa dos noches seguidas al centro clandestino que funcionó
en la Delegación Cuatrerismo de la Policía, en Arana, donde fue
torturado. "Tanto me apretaron la garganta que pensé que me
la iban a sacar", aseguró. "Era un terror estar
ahí. Los policías gritaban: 'Esta noche los vamos a matar a
todos'", narró el sobreviviente.
Y agregó: "En Arana se escuchaban gritos. Un policía le
dijo a una embarazada que le iba a patear el vientre". En uno
de los dos traslados, un represor del centro se le acercó y le
dijo al oído: "Isma". Ismael Forese dijo hoy que dos
comisarios que conocía pudieron haberlo llamado así: un tal
Bringals y un tal Muñoz.
En la 8° Forese estuvo con el médico oncólogo Carlos Gerés, al
que definió como "un preso privilegiado que se alojaba en la
planta alta de la comisaría", que "decía que su padre
había sido colaborador de Hitler" y que "contaba
historias de extraterrestres". También vio a un anciano de
72 años, a un médico de apellido Fernández, a un pampeano de
apellido Mayor y a su esposa María Sanz, a una mujer de nombre
Rosa, a 7 u 8 jóvenes de entre 18 y 20 años, detenidos por haber
exhibido una bandera "contra la dictadura" en el estadio
de Estudiantes de La Plata, y al sobreviviente Jorge Julio López.
Forese declaró hoy en la causa que se instruye por la detención
ilegal de este último.
El ex detenido también mencionó a un tal Gigena, a quien
identificó como el agente de la guardia de la comisaría que le
llevaba la comida todos los días.
Cuando los jueces le preguntaron por qué creía que lo habían
detenido, Forese aseguró tener la certeza de que fue por una
denuncia "por venganza" realizada por Domingo Girao, dueño
de un negocio de electrodomésticos en Junín, ciudad ubicada en
el noroeste de la provincia de Buenos Aires, donde Forese había
trabajado hasta su mudanza a Lobería.
La pareja fue liberada el 24 de marzo de 1977 en las inmediaciones
de la estación de trenes de Constitución, en la Capital Federal.
Por último, declaró hoy ante la Cámara Federal Juana Zalazar,
de 82 años, madre del desaparecido Héctor Hugo Malnati,
secuestrado entre el 23 y 24 de noviembre de 1976 en esta capital.
La mujer, ex policía que revistó durante la dictadura en la
Brigada Femenina, dijo no recordar cuándo desapareció su hijo,
ni cómo, ni quién le dio la noticia. "Decían que estaba
(detenido) en 'La Cacha' pero yo no sé nada. Decían también que
estaba en la 8°".
—¿Quiénes decían?, señora— le preguntó el juez Antonio
Pacilio.
—No sé, decían.
—¿Y usted fue a ver si su hijo estaba detenido en esos lugares?
—No, no fui.
"Hay cosas que ni me acuerdo", justificó más tarde.