Una
testigo vio que Favero y
su mujer salieron vivos de su casa En
una inspección ocular, los jueces recorrieron el lugar del secuestro de la
pareja desaparecida. Se desmorona la versión policial del
"enfrentamiento".
Por Francisco Martínez
y Vanina Wiman
(Secretaría de Prensa)
De este
edificio de 57 entre 12 y 13 se llevaron
a Daniel Favero y María Paula Alvarez (izq.); en la inspección ocular,
el juez Reboredo y López Comendador buscan con la mirada el punto desde
donde la testigo vio el secuestro (Fotos: FM)
LA PLATA.- Una testigo
del secuestro de Daniel Favero y María Paula Alvarez ratificó hoy ante la
Cámara Federal que la pareja salió con vida de su departamento, luego del
operativo policial que los hizo desaparecer el 24 de junio de 1977.
Alejandra López Comendador confirmó así sus dichos de octubre de 1999, que
contradicen la versión policial del "enfrentamiento" y del
"abatimiento" de los dos desaparecidos. Esta tarde, en una inspección
ocular, los jueces y la testigo fueron hasta el departamento en el que vivían
Favero y Alvarez, y del que fueron vigilados por una comisión policial cuyos
integrantes declararon en el Juicio por la Verdad.
La mujer dijo que, desde su departamento, ubicado en la vereda de enfrente y a
unos 20 metros, vio que "a Paula la sacaban viva, la llevaban alzada. Ella
clamaba por su madre. Después, lo sacaron a Daniel a patadas". Los
represores bajaron una pequeña escalera de acceso al edificio, en la calle 57
número 880 de esta ciudad.
"Como era invierno y los árboles no tenían hojas, yo pude ver desde mi
ventana", graficó López Comendador, en una frase que repitió durante la
recorrida. Y agregó, señalando la vivienda en la que ella estaba: "Mi
hermano me pedía que no me asomara porque me iban a volar la cabeza".
Esa noche, López Comendador vio que dos autos habían llegado a la cuadra. Su
hermano, Luis López Comendador, desaparecido cuatro días después, fue al 2°G
del edificio donde vivía Favero.
Allí vivía un hombre al que la familia conocía desde 1974. Se llamaba Eduardo
Pérez, cuya esposa y el hermano de ésta estaban armando junto a López
Comendador una compañía de animación de fiestas infantiles. Esa noche fue a
pedirles unos zapatos de tap, pero se encontró que había otros personajes en
el departamento.
"No hay nadie y rajá de acá", le dijeron tres personas que en ese
momento le parecieron unos "facinerosos". "Mi hermano ahí me
dijo que algo malo iba a pasar", dijo hoy la testigo.
Después, desde su departamento los hermanos López escucharon un disparo.
"Estoy segura que no hubo un tiroteo. Porque una cosa es ¡pum, pam!, y
otra cosa muy diferente es un disparo", declaró Alejandra.
A los pocos minutos, vieron cómo retiraban a la pareja del edificio. López
Comendador dijo que eran "bastantes" los represores que participaron.
A los cuatro días, Luis López Comendador fue secuestrado del mismo
departamento desde el que vio todo. Hoy está desaparecido.
Los policías que declararon en el caso dijeron que estuvieron haciendo
"una ratonera" y que la orden que recibieron de sus jefes de la
Brigada de Investigaciones era vigilar que Favero y Alvarez no se escaparan. Esa
vigilancia se realizó en el 2°G, departamento que está contiguo al 2°E de la
pareja.
En la inspección ocular, se comprobó que la distancia entre dos ventanas
enfrentadas de los departamentos es de 3 metros. Y entre la puerta del
"G" y del "E" hay 7 metros, teniendo cada una de ellas una
mirilla de amplia visión.
Según la versión policial, el "enfrentamiento" comenzó cuando
Favero y Alvarez salieron al pasillo con intenciones de retirarse del edificio.
Hasta hoy se creía que para hacer eso tendrían que haber pasado por delante
del departamento en el que estaban los policías, pero con la inspección ocular
se comprobó lo contrario.
En efecto, el departamento "G" está al fondo del pasillo, desde donde
los policías tenían toda la visión de lo que sucedía y un excelente punto de
disparo. Uno de los policías, Julio Argüello, resultó herido, razón por la
cual se formó un sumario policial que es de donde salieron los nombres de los
oficiales que participaron.
Uno de las personas que participó de la inspección, charlando sobre lo
sucedido, dijo que la versión de los policías resultaba ser "un cuento de
pe a pa".
Tanto Julio Argüello, Raúl Machuca como Mario Sita dijeron que no sabían si
después del "enfrentamiento" Favero y su mujer habían resultado
muertos.
Argüello brindó tan pocas precisiones que los jueces decidieron denunciarlo
por falso testimonio. Machuca, dijo los cuerpos de Favero y Alvarez "no se
movían" . Y Sita contó que después del "tiroteo" se fue
corriendo para la Brigada a pedir refuerzos.
El departamento "G" pertenecía en esa época a Eduardo Pérez a quien
la testigo López Comendador calificó hoy de "loco". "Tengo
miedo de lo que pueda hacerle a mis hijos", agregó.
La mujer mencionó además que Raúl Víctor Monzón, el policía que la semana
pasada declaró no saber nada del hecho, concurría "asiduamente" al
departamento de Pérez. Y lo reconoció en una fotografía que le exhibió el
Tribunal.
Monzón era el jefe de Pérez en el Cuerpo de Infantería de la policía, pero
negó saber que el policía haya puesto su departamento a disposición de un
operativo represivo. "A mí me da la sensación de que eran amigos, iba
siempre", dijo hoy López Comendador.
El fiscal Crous pidió durante la audiencia que la Cámara cite a declaración
informativa a Pérez y a su esposa, Adriana Palacios.
En la inspección también estuvo la madre de Daniel Favero, Amneris Perusini.
"Para mí es mucha emoción porque nunca había dado con un testigo",
expresó. No había vuelto allí desde 1986, cuando un bioquímico la había
dejado entrar para ver la vivienda desde la que fue secuestrado su hijo, que
tenía entonces 19 años.
Matrimonio secuestrado
En otro orden, la ex detenida Nélida Baldi contó hoy las circunstancias del
secuestro que sufrió junto a su esposo, Gino Farina, el 2 de abril de 1976. Ese
día llegó a su casa a la madrugada con un amigo de apellido Caratoli, para
encontrarse con su esposo. "Cuando entramos, la casa estaba tomada.
Enseguida empezaron a pegarnos y nos encapucharon. Caratoli se asustó y trató
de escapar, pero le tiraron y quedó herido", recordó la testigo.
"A mí me subieron a un auto y a mi marido lo pusieron en el baúl",
agregó Baldi, y dijo que pasaron la noche en un lugar que no pudo identificar.
"Caratoli estaba allí porque podía escuchar cómo gritaba",
señaló.
Después, el matrimonio fue trasladado a la Brigada de Infantería de la
Policía Bonaerense, en 1 y 60. "A mi me pusieron sola en una caballeriza.
Al tiempo trajeron a otras mujeres", indicó Baldi, y añadió que los
detenidos alojados en este centro clandestino eran llevados a Arana para ser
torturados.
"Nos llevaban 'de paseo', como decían ellos, y nos preparaban desde la
tarde. Nos metían en un camión que tenía arriba unos fierros, y nos ataban de
allí. Íbamos a un lugar donde escuchábamos ruidos de campo, y que mi marido
me dijo que era Arana", rememoró la testigo, y agregó: "Entonces nos
tiraban en el asiento de un auto o de una camioneta y nos torturaban ahí
adentro".
Baldi señaló que "la tortura psicológica era la peor" y contó que
en una oportunidad fue obligada a escuchar cómo torturaban a su marido.
También manifestó que eran corrientes los simulacros de fusilamiento: "A
nosotros nos hicieron tres, y siempre había un hombre que decía ser cura que
nos hacía todo el teatro de la despedida".
"Siempre estábamos en manos de la Policía Bonaerense, que estaban
borrachos todo el tiempo y tenían 'permiso' para hacer de todo", recordó
la ex detenida.
Después de 15 días, Baldi fue trasladada al penal de Olmos. En esa ocasión
"pude verle la cara a un militar que era el que siempre estaba dirigiendo
todo. Lo reconocí por la voz, porque cuando nos llevaban 'de paseo' él siempre
me decía 'Negrita'. Era el responsable de las salidas".
"Estuve allí desde fines de abril hasta octubre o noviembre, cuando me
trasladaron a Devoto. Al lado de este lugar, Olmos era un colegio de
señoritas", expresó. "Había requisas muy violentas permanentemente,
eran gente muy enferma. Varias chicas perdieron la cordura", aseguró
Baldi, quien en total estuvo detenida cerca de cuatro años.
También declaró Roberto Sañer hermano de Leonardo, un joven de 26 años
desaparecido el 21 de agosto de 1976. El testigo dijo que el secuestro se
produjo a las 7 de la mañana. "Rompieron la puerta de la calle, que
todavía tengo guardada", señaló.
El testigo dijo que su hermano fue secuestrado el mismo día que Gladys Mabel
Amuchástegui, quien habría estado ilegalmente detenida en un centro
clandestino de Arana.
Sañer dijo que fue a la comisaría 4° de La Plata a averiguar qué había
pasado con su hermano. "Me dijeron que estaban bajo jurisdicción
militar", afirmó. Con eso, se fue a una dependencia militar donde le
explicaron que allí no había nadie detenido.
Con algunos problemas para recordar, Sañer igualmente aportó algunos datos
sobre los secuestrados. Aseguró que lo secuestró "gente de las Fuerzas
Armadas que tenía ropa de fajina". También señaló que sospechó que lo
podría haber entregado un marino que concurría a un club de 22 entre 34 y 35,
al que también concurría su hermano.
"Lo único que pido es que si alguno (de los represores) anda suelto... no
se lo permita, señor juez", expresó Sañer, quebrado por el llanto.