Un
ex secretario del SMATA dice que "erradicación"
es una palabra "fea y mala" La
Cámara Federal lo interrogó sobre el convenio de trabajo
firmado entre el sindicato y la Mercedes Benz que refiere
"la erradicación de los factores negativos perturbadores"
de la fábrica. "Me duele haber puesto esa palabra",
dijo. Declaró también un ex gerente de la empresa y la esposa
de uno de los desaparecidos.
Por Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)
Armentano se lamentó
de haber firmado la "erradicación de los factores
negativos perturbadores" de la fábrica. (Foto:
FM)
LA PLATA.-
Orlando Armentano, ex secretario de Turismo del SMATA y firmante
del convenio de trabajo con Mercedes Benz que refería "la
erradicación de los factores negativos perturbadores"
de la fábrica, aseguró hoy en el Juicio por la Verdad que
cuando suscribió el contrato no lo leyó "con profundidad"
y que la palabra "erradicación" es "fea y mala".
Armentano fue convocado por la Cámara Federal de esta ciudad
para aclarar los pormenores del artículo 29 de la convención
colectiva de trabajo firmada entre Mercedes Benz y el sindicato
de los mecánicos en el Ministerio de Trabajo en junio de 1975.
El mentado artículo sostenía que los firmantes se comprometían
a "la erradicación de todos los factores negativos que
puedan perturbar el normal desenvolvimiento de la actividad
laboral y empresarial" y obligaba a la automotriz a pagar
el 1 por ciento del total de sus ventas al sindicato, que
financiaría con ello "obras de asistencia y acción social
a favor de los trabajadores representados por el mismo".
—Esta cláusula es extraña. La palabra "erradicación"
hace acordar a los decretos (de aniquilamiento de la subversión)
de la época— le dijo el juez Leopoldo Schiffrin al testigo.
—Hoy la comprendo. En ese momento no la leía con profundidad.
Ahora me doy cuenta que esa palabra nos dio muchos dolores
de cabeza a los argentinos. Me duele haber puesto esa palabra.
Es tan fea y tan mala...— respondió Armentano.
Tal como lo advirtió el juez Schiffrin, los términos del convenio
remiten a los decretos de aniquilamiento de la subversión
firmados por el entonces ministro de Trabajo, Carlos Ruckauf,
y el resto del gabinete de María Estela Martínez de Perón.
Y también se asemejan al documento interno que Mercedes Benz
Argentina preparó sobre el conflicto laboral de octubre de
1975, que señala "los esfuerzos" de Ruckauf y el
SMATA "para eliminar a los elementos subversivos de las
fábricas", y que está incorporado en la causa.
El ex sindicalista fue interrogado también sobre el destino
de aquel 1 por ciento, que la periodista alemana Gabriela
Weber calculó en 30 millones de dólares anuales: "Adónde
fueron a parar los fondos, no sabemos. No estoy capacitado
para decirlo, porque yo no tenía una función administrativa",
eludió Armentano, que renunció al SMATA el 29 de diciembre
de 1975, tras una discusión con su titular, José Rodríguez.
Según comentaron fuentes confiables a esta Secretaría, el
portazo se habría producido porque Armentano reclamaba una
parte de aquel dinero para comprarse una casa y Rodríguez
se la negó.
"Mi desacuerdo (con SMATA) no era por problemas económicos
—aclaró el ex sindicalista cuando le preguntaron por la causa
de su renuncia—. Igual, yo no tenía posibilidad de control
sobre ese dinero".
Armentano además aseguró que, "recién ahora, por los
medios, me entero de los (14) desaparecidos de Mercedes Benz"
y defendió a su viejo jefe: "No creo que José Rodríguez
haya querido hacer desaparecer a algún compañero", afirmó.
Preguntado por los conflictos gremiales de octubre de 1975,
que llevaron a la constitución de una nueva comisión interna
disidente con el sindicato —algunos de sus miembros desaparecieron
tras el golpe de Estado de marzo de 1976—, respondió que "era
vox populi que los trabajadores de Mercedes no eran adictos
al SMATA".
A comienzos del '76, Armentano se presentó a pedir trabajo
en la empresa Ford, donde se había desempeñado entre 1968
y 1974. "La planta (de General Pacheco) estaba llena
de milicos", graficó. "Estoy convencido de que la
Ford pasó (a los represores) los nombres de los compañeros
desaparecidos" de esa fábrica, dijo. Y añadió que sólo
concurrió a trabajar tres días porque luego comenzaron a perseguirlo.
La "inteligencia" de Ceriani
Hoy también declaró el ex gerente de personal de la planta
de Cañuelas (Gran Buenos Aires) de la Mercedes Benz, Arnaldo
Ceriani. Este fue su segundo testimonio en el Juicio por la
Verdad.
La citación se debió a que el ex encargado de los asuntos
jurídicos de Mercedes, Rubén Cueva, afirmó que había conseguido
una "lista negra" de nombres de obreros por medio
de información proveniente de la Gerencia de Personal.
Esa lista apareció en una denuncia ante la Policía Federal
que Cueva hizo en octubre de 1975 por el secuestro del gerente
Heinrich Metz, reinvindicado por Montoneros. "Presumo
que (las informaciones) me fueron dadas por la Dirección de
Personal que en ese momento ejercía el doctor D'Elías o el
Sector de Personal de la Fábrica que ejercía el señor Ceriani",
declaró Cueva, quien además señaló que la lista podría haber
sido conseguida a través de "tareas de espionaje en las
asambleas" de trabajadores.
Hoy Ceriani explicó que "las asambleas se hacían en la
puerta de la fábrica, sobre la ruta 3. Ahí había un puesto
de vigilancia. Entonces era fácil enterarse. Además, eran
asambleas públicas. Uno, por curiosidad, preguntaba".
—¿Cómo era el recorrido de la información hasta que llegaba
a los gerentes?— preguntó la abogada de la APDH La Plata Marta
Vedio.
—La empresa no tenía designada a una persona para ir a escuchar.
Si iba un representante de la empresa a las asambleas, seguro
lo echaban. Los que andaban entre los delegados y los trabajadores
eran del personal de seguridad. Cuando hablo de informante,
no hablo de alguien que se arrastra para conseguir la información,
sino de alguien de buena fe que venía a contar: "se viene
un paro, se viene esto, se viene lo otro"— explicó el
ex gerente.
"Me indemnizaron como si lo hubieran despedido"
Beatriz Yanklewicz, esposa del desaparecido obrero de la Mercedez
Benz Diego Núñez, aseguró a los jueces que tras el secuestro
de su marido la empresa alemana le pagó "en forma inmediata"
una indemnización. "Me la dieron como si lo hubieran
despedido", aseguró.
Diego Núñez fue secuestrado en dos oportunidades. El 7 de
agosto de 1977 un grupo de hombres de civil, fuertemente armado,
se lo llevó encapuchado de la casa de sus padres. "Volvió
el 9. Entró llorando, abrazó a las tres nenas y mis suegros",
contó Yanklewicz. "Estaba muy deprimido y no quería hacer
comentarios", agregó.
Ese mismo día Núñez concurrió a la empresa para que lo revisara
un médico, que le recomendó sacar licencia.
El segundo secuestro se produjo cuatro días después. En la
madrugada del 13 de agosto Yanklewicz vio por última vez a
su marido. Otro grupo de entre 10 y 15 hombres armados irrumpió
en su casa de Ciudad Evita, partido de La Matanza, y se lo
llevó. "Dijeron ser 'fuerzas de seguridad' o algo así",
recordó la mujer.
El sobreviviente Héctor Ratto, detenido ese mismo día en la
fábrica, escuchó la voz de Núñez en el centro clandestino
de detención que funcionó en el regimiento militar de Campo
de Mayo.
En su declaración en el Juicio por la Verdad el año pasado,
Ratto dijo que escuchó cuando el gerente Juan Tasselkraut
le entregó a los militares la dirección de Núñez.
Un abogado alemán solicitó la semana pasada la captura internacional
de Tasselkraut ante la Fiscalía de Nuremberg, que investiga
los vínculos de la empresa con la represión ilegal en la Argentina.
La periodista Gabriela Weber había denunciado en el Juicio
por la Verdad que Mercedes Benz siguió pagando los sueldos
a los familiares de los desaparecidos "para que se callaran
la boca". Hoy Yanklewicz dijo que la empresa "nunca"
le pagó un sueldo y que tampoco le enviaron telegramas reclamando
la presencia de su marido en la empresa, como ocurrió en otros
casos. "Durante tres o cuatro meses, sus compañeros me
llevaron una especie de subsidio. Y luego yo hice gestiones
en la empresa por la indemnización, que me pagaron en forma
inmediata. Lo hice porque me quedé sola con las tres nenas",
relató la mujer.
Sin noticias
Hoy también declaró Sonia Lucía Simo en la causa abierta por
la desaparición de su ex esposo Armando José Bautista, de
quien se había separado dos años antes de su secuestro, que
ocurrió el 1° de junio de 1976 en esta capital.
Simo no pudo aportar datos para la causa ya que, al momento
del secuestro, no tenía trato con Bautista.
El desaparecido era trabajador de Astilleros Río Santiago
y militaba en la Juventud Peronista. Antes había trabajado
en Propulsora Siderúrgica.