Ruckauf
y el SMATA, comprometidos
en la "eliminación de subversivos"
Así lo asegura un informe que elaboró la propia empresa
Mercedes Benz, de donde desaparecieron catorce operarios durante
la dictadura. El documento refiere un conflicto laboral de 1975.
El entonces ministro de Trabajo y hoy canciller, Carlos Ruckauf,
aparece como un abanderado de "la lucha contra la
subversión". Rodríguez reiteró que supo de los
desaparecidos con la CONADEP.
Por
Lucas Miguel y Vanina Wiman (Secretaría de Prensa)
José
Rodríguez y Carlos Ruckauf alentaban la represión ilegal
en las fábricas. (Fotos: Página/12 y FM)
LA
PLATA.- "La empresa Mercedes Benz Argentina aclara que
quería apoyar el esfuerzo del ministro de Trabajo y SMATA de
eliminar elementos subversivos de las fábricas", asegura un
informe elaborado por la propia Mercedes Benz Argentina, hoy
entregado a la Cámara Federal por la periodista alemana Gabriela
Weber. El documento alude al entonces titular de la cartera
laboral y actual canciller, Carlos Ruckauf, y al sindicalista
José Rodríguez, quien hoy reiteró ante el tribunal que se
enteró de los desaparecidos en la década del '80.
Antes de la declaración de Rodríguez, el tribunal tomó
testimonio a la periodista Gabriela Weber, quien pidió declarar
para aportar documentación relacionada con el caso, que investiga
hace años. Weber entregó, entre otros documentos (ver más
adelante), una carta que el presidente de la Mercedes Benz en
Sttugart, Hanss-Martin Schleyer, envió al presidente de la
Federación Internacional de Trabajadores de las Industrias
Metalúrgicas (FITIM), Eugen Loderer, el 19 de mayo de 1976.
Junto a esa misiva se adjunta un informe que la Mercedes había
elaborado sobre el conflicto laboral de octubre de 1975 y los 115
despidos que lo sucedieron. Allí se sostiene que "los
despidos mencionados eran pedido urgente del entonces ministro de
Trabajo (Carlos Ruckauf, hoy canciller) y de la dirección de
SMATA, que ha pedido más despidos todavía. La actuación de la
dirección de la empresa Mercedes Benz Argentina aclara que
quería apoyar el esfuerzo del ministro de Trabajo y SMATA de
eliminar elementos subversivos de las fábricas".
El 6 de octubre de 1975, dos días antes de la huelga que motivó
el pedido de Ruckauf y de SMATA de "eliminar los elementos
subversivos de la Mercedes Benz", el entonces ministro de
Trabajo firmó el decreto de "aniquilamiento de la
subversión", que abrió las puertas a las Fuerzas Armadas
para intervenir en la seguridad interior.
En diálogo con esta Secretaría, Weber recalcó la vinculación
de Rodríguez: "La Mercedes Benz Argentina dice que los
despidos de los 115 obreros (producidos luego de una huelga en
octubre de 1975), eran pedidos por la dirección de SMATA.
Segundo, dice que apoyó los esfuerzos de SMATA de eliminar la
subversión en las fábricas".
"'Eliminar la subversión' es una expresión muy fuerte y el
señor Rodríguez no explicó a qué se refiere. En este país uno
sabe que se eliminó la subversión y se hizo a desaparecer a unas
30 mil personas", agregó Weber.
A su turno, Rodríguez fue interrogado por el juez Leopoldo
Schiffrin que, con el documento en la mano, le dijo al
sindicalista: "Usted en la carta pide que se eliminen
elementos subversivos".
Rodríguez, simplemente, respondió: "Ha pasado tanto
tiempo...Hay detalles que no recuerdo".
El titular del Sindicato de Mecánica y Afines del Transporte
Automotor declaró por segunda vez como testigo en el marco de la
causa en la que se investiga la desaparición de 14 obreros de la
planta que la automotriz Mercedes Benz tiene en Cañuelas. El 15
de agosto de 2001 había declarado: "Honestamente, me enteré
de los desaparecidos con la CONADEP". Y hoy ratificó
aquellas afirmaciones.
"En el '76 no había desaparecidos; había detenidos. SMATA
no tenía desaparecidos, tenía detenidos. Después, en el '77,
ocurre lo de la Mercedes Benz", aseguró hoy, sin mencionar
las desapariciones de los obreros.
El sindicalista, además, sostuvo que durante la dictadura mantuvo
la "conducción de SMATA desde la clandestinidad", ya
que el gremio había sido intervenido por los militares.
De la planta que Mercedes Benz tiene en Cañuelas desaparecieron
14 operarios, todos ellos integrantes de una comisión interna de
trabajadores, disidente con el gremio SMATA. La comisión estaba
encabezada por Esteban Reimer, cuyo nombre aparece hoy en la
carátula del expediente en el que se investiga la desaparición
forzada de los operarios.
Cuando ocurrió la huelga, el 8 de octubre de 1975, Rodríguez
envió una carta al entonces ministro de Justicia, Jorge Corvalán
Nanclares, en la que solicitaba la intervención estatal de la
empresa en la que, según la misiva, operaba una "comisión
ajena al gremio y prohijada por la subversión".
El juez Schiffin preguntó también a Rodríguez por la represión
ilegal en la empresa Ford, ya que el sobreviviente y ex operario
Pedro Norberto Troiani aseguró que poco antes del golpe de Estado
los sindicalistas "nos dijeron que venían tiempos
difíciles, que se venía el golpe y que los 'cuadros medios' iban
a ir presos".
—Usted tenía datos concreto de lo que iba a suceder, ¿no? —preguntó
el juez.
—Yo les dije que seguro iba a haber una venganza, por la mala
relación y el odio que le tenía el presidente de la Ford a SMATA
y, especialmente, a mí —contestó Rodríguez.
Más adelante, minimizando la represión que sufrieron los obreros
de su sector, el sindicalista aseguró que "el único caso de
desaparecidos fue el de Ford y, en el '77, el de los compañeros
de Mercedes Benz".
Los documentos de
Weber
Antes de la declaración de Rodríguez, el tribunal recibió el
testimonio de la periodista alemana Gabriela Weber, quien se
presentó espontáneamente para aportar documentos obtenidos en
las últimas semanas durante la investigación que viene
realizando en torno al caso de los desaparecidos de la Mercedes
Benz.
Weber entregó las respuestas que la casa matriz de la empresa
Daimler Chrysler envió a la fiscalía de Nüremberg, que también
investiga las vinculaciones de la Mercedes Benz con la dictadura
argentina. La periodista entregó el documento y reconoció que
"no contestan para nada ninguna pregunta".
También aportó información del archivo de la Federación
Internacional de las Industrias Metalúrgicas (FITIM), de la que
Rodríguez es vicepresidente, y documentos del sindicato
metalúrgico de Alemania. "Ahí aparece que el señor José
Rodríguez cobraba durante varios años de la dictadura en francos
suizos un sueldo de la FITIM. Tenía una oficina acá. Me dicen
que no pueden averiguar más qué pasó con el dinero que se
juntó en Alemania, porque los familiares de los desaparecidos de
Ford acá confesaron que nunca les llegó el dinero que se juntó
en Alemania y en Europa para ellos. Y Rodríguez tendría que
haber contestado hoy las preguntas, pero no contestó nada",
aseguró la periodista en diálogo con esta Secretaría.
Weber incluyó en la documentación informes desclasificados
recientemente por el Departamento de Estado de EE.UU.
Detenidos
ilegales en la comisaría 9º
En tanto, el ex policía José Celedonio Torres declaró en el
marco de la causa en la que se investiga el funcionamiento de un
centro clandestino de detención en la comisaría 5º de esta
ciudad.
Según su legajo, Torres trabajó en la dependencia cerca de seis
meses, hasta abril de 1976. "Cuando yo estuve, la comisaría
estaba en total normalidad", dijo hoy, y afirmó que no hubo
detenidos ilegales mientras él prestó servicios allí.
"Eran todo contraventores", aseguró.
No obstante, el ex efectivo afirmó que en su siguiente destino,
la comisaría 9º, "los militares traían detenidos y nos
decían que no les diéramos entrada". Según Torres, los
prisioneros ilegales eran alojados en el sector más antiguo del
edificio. "Nosotros no entrábamos ahí. El comisario nos
decía que no teníamos que meternos con esa gente",
manifestó.
Sobre la participación de los policías de la comisaría en
operativos represivos, Torres dijo que "a nosotros las
'fuerzas conjuntas' nos pedían apoyo para los procedimientos.
Pero lo único que hacíamos era poner un patrullero en cada
esquina y después nos íbamos".
"Ellos (los militares) a todo eso le decían 'Operación
Madrugada'. A veces venían a las dos o tres de la mañana y
querían sacar detenidos", indicó el ex policía, y agregó:
"Se ve que en la 9º (el personal policial) estaría
acostumbrado a entrar detenidos que estuvieran 'en el aire', como
se dice en la jerga. Pero yo no entregaba las llaves de los
calabozos, y un día se pudrió todo".
"Como yo no aceptaba cosas que estuvieran fuera de lo legal,
me trasladaron", dijo Torres. "Tuve ocho días de
arresto y después me mandaron a Bahía Blanca, según ellos como
castigo", añadió.
El ex policía indicó hoy que "ahí fue que pedí la
baja", aunque en su legajo figura como exonerado de la fuerza
en 1982.
Joven asesinado
Por otra parte, también prestó declaración Carlos Mac Donagh,
cuyo sobrino Gabriel Diego Galíndez desapareció el 19 de mayo de
1977. El cuerpo del joven fue entregado a la familia el 19 de
octubre de ese año, después de que un desconocido les comunicó
que Gabriel había sido muerto en un enfrentamiento y que se
encontraba en la morgue del Departamento de Policía.
"Mi esposa y mi hermana (Nora Mac Donagh, la madre de
Gabriel) fueron a reconocerlo", contó hoy Mac Donagh, y
recordó que para velarlo y enterrarlo en el cementerio de La
Plata tuvieron que contratar a una cochería "que nos dijeron
que era la única que podía brindar el servicio en este tipo de
casos".
Pedro Miguel Galíndez, uno de los hermanos del joven asesinado
declaró en el Juicio en agosto pasado que la casa fúnebre estaba
ubicada en calle 12 entre 68 y 69. El local todavía se encuentra
allí y su nombre es DEI Sepelios. "Le dijeron (a mi madre)
que sólo podían participar tres personas en el velatorio y en el
entierro, y le cobraron mucho más de lo normal", señaló
Galíndez.
El hermano del joven asesinado también contó que Nora Mac Donagh
"encontró el cadáver con veinte kilos menos". Esto
indicaría que Gabriel estuvo alojado un tiempo en algún centro
clandestino de detención y que luego fue ejecutado.