Declararon
dos policías que
estuvieron en operativos represivos Tanto
Osvaldo Maseroni como Rául Monzón negaron haber tenido
responsabilidad en los procedimientos. El segundo, aún en actividad, admitió
haber estado en el ataque a "La Casa de la Resistencia". Señaló que
le comentaron que había una bebé, pero que no le dijeron qué pasó con ella.
Por Vanina Wiman, Lucas Miguel y Francisco Martínez (Secretaría de Prensa)
Maseroni
explicó que en el operativo "murieron cuatro personas y la casa de
prendió fuego"; Monzón, quien mostró sus condecoraciones, admitió
haber estado en el ataque a la casa Mariani-Teruggi (der.) (Fotos: FM)
LA PLATA.- El ex policía
Osvaldo Argentino Maseroni describió hoy un operativo durante la última
dictadura del que formó parte en la esquina de 39 y 143 de esta ciudad, cuyo
resultado fue el de cuatro personas asesinadas por las Fuerzas de Policía y del
Ejército.
El procedimiento podría tratarse del mismo en el que fue atacada la vivienda de
María Angélica Banças y su hija, María del Carmen Cañas, ubicada en esa
esquina: los datos que aportó hoy Maseroni coinciden con lo que declaró en el
Juicio el hijo de Banças, Martín Horacio Cañas, en septiembre de 2000.
"Hubo un enfrentamiento y el primero en llegar fue el Ejército. Fue
terrible. Murieron cuatro personas y la casa se prendió fuego", contó hoy
el ex policía, que participó junto con sus compañeros de la comisaría 4º,
comandados por el comisario Rodolfo Quartucci. "Había una mujer mayor detrás
de un tanque de agua y tiraba para afuera. Cayó de ahí arriba a la calle;
después la vi muerta", dijo.
Y agregó: "También había una nena y un nene. Los trajimos a la comisaría,
les compramos ropa, les dimos de comer, los tuvimos dos días. Pero no sé cuál
fue el destino, eso lo determinaba el comisario".
Martín Cañas declaró en el año 2000 sobre el episodio en el que murieron su
madre y su hermana, el 3 de agosto de 1977. "El 4 a la mañana me dicen que
el día anterior había habido un operativo y que los habían matado a
todos", recordó el testigo, que además tiene dos hermanos desaparecidos.
En la casa también había dos niños de corta edad, Ernesto Valiente y Cecilia
Porfidio. Cuando el padre de Cañas se acercó a la vivienda para ver si
encontraba algo que le indicara cuál había sido el destino de los chicos, se
encontró con tres policías que identificó como de la comisaría 4º. Ernesto
y Cecilia fueron finalmente hallados en la Casa Cuna de La Plata.
Los relatos de Maseroni y Cañas también coinciden en que la casa fue
incendiada después de que fueron retirados los cuerpos de las cuatro personas
asesinadas.
"No hubo ningún enfrentamiento. Mi madre entregó a los chicos, para que
no les ocurriera nada, y luego la asesinaron. A mi hermana la torturaron para
preguntarle por mí y por mis hermanos, y luego la mataron", contó Cañas
hace un año y medio. (ver 130900B)
El ex policía Maseroni fue citado originalmente para prestar declaración
sobre el caso de otro policía de la comisaría 4º, Daniel Omar Martinicorena,
quien está desaparecido desde el 8 de julio de 1977.
La esposa del desaparecido, Gladys Elizabeth Bianchi, había declarado el 29 de
mayo último que "Macceroni, que era el chofer de la camioneta de Policía,
como era un vecino mío, me contó que (Daniel) había sido secuestrado por
cuatro compañeros de él".
Hoy, el ex policía afirmó que "los compañeros fueron los que se lo
llevaron, eso no me lo saca nadie de la cabeza. Lo hizo desaparecer el comisario
Quartucci".
Y añadió que se tuvo que ir de la policía por querer averiguar el destino de
Martinicorena: "Dentro de la fuerza era muy embromado estar en contra de
los que estaban de un lado. Un día me llamó un sargento -a quien más tarde en
la audiencia identificó como alguien de apellido Villanueva- y me dijo que me
convenía irme de la comisaría porque me iba a pasar lo mismo que a
Daniel". Después, indicó, le hicieron presentar la renuncia.
Asimismo, el ex policía manifestó que "también la gente de la Unidad
Regional de La Plata" estuvo involucrada en el secuestro de Martinicorena,
quien, según lo que reconstruyeron sus familiares y amigos, fue detenido
ilegalmente después de una cena organizada en una casa en 39, entre 26 y 27,
para despedir a Quartucci, que pasaba a retiro. "Todos los que fueron a esa
fiesta saben cómo fue", expresó el testigo.
"Un tiempo después, en un operativo, los de la Unidad Regional me dijeron:
'¿Así que tenían un subversivo adentro de la fuerza?' ", recordó Maseroni. Y añadió: "Lo hicieron pasar como 'subversivo'. (Después del
secuestro) lo trasladaron primero a la Unidad Regional -en 12 y 60-, de ahí al
campo que había en Arana y de ahí no apareció nunca más".
Cuando se le preguntó a qué "campo" hacía referencia, Maseroni
respondió: "Era ese campo en Arana en donde desaparecía la gente".
Los dos coinciden con lo aportado a la familia por un ex detenido de apellido
Gutiérrez, quien dijo que en cautiverio Martinicorena le contó que pasó por
Arana.
Rodolfo Quartucci, el comisario a cargo de la comisaría 4º y, según Maseroni, responsable del secuestro de Martinicorena, había sido citado para
prestar declaración informativa en el día de hoy. No obstante, la Cámara
Federal no informó a tiempo a la APDH La Plata que sería imposible la
comparecencia del policía, dado que Quartucci ya no vive, motivo por el cual se
informó erróneamente acerca de su presencia en el informe de ayer.
"El comisario tenía sus preferidos, y siempre quedaba gente fuera de su
contorno, que no estaba de acuerdo", dijo hoy Macceroni sobre el policía
fallecido. Y agregó que este grupo, comandado por Quartucci, trabajaban en
conjunto "dentro de la policía o extrapolicía; hacían trabajos para
ellos, por ahí de 'levantar' gente, sin pasar por policía. Y esto era conocido
en toda la comisaría".
En la jornada de hoy también declaró el comisario inspector de la Policía
bonaerense Raúl Ricardo Monzón, quien en la actualidad presta funciones en el
Comando de Patrullas de Berazategui. Compareció vestido con el uniforme de la
fuerza, exhibiendo seis condecoraciones, y tras apoyar la gorra sobre el
estrado.
Monzón fue convocado en el marco de la causa en la que se investiga la
desaparición de Daniel Favero y su esposa, María Paula Álvarez, ocurrida el
24 de junio de 1977 en un departamento de la calle 57, entre 12 y 13, de esta
ciudad.
El policía, que entonces era ayudante subinspector y se desempeñaba en el
Cuerpo de Infantería local, era amigo y superior del entonces agente Gerardo Pérez,
dueño de un departamento contiguo al del matrimonio desaparecido, desde el que
cuatro policías de la Brigada platense vigilaron a los Favero.
Los jueces dirigieron sus preguntas a determinar el rol de Monzón en ese
operativo. "Escuché que hubo un operativo ahí, pero no estuve. Ese día
yo estaba de guardia en Infantería", dijo el comisario.
Además, agregó que nunca supo que Pérez hubiera puesto su departamento a
disposición de un operativo que comandó la Brigada de Investigaciones. Y señaló
que pudo ser factible que un superior le hubiera ordenado a Pérez poner el
departamento al servicio de ese operativo y que él no se hubiera enterado.
Debido a las contradicciones de los policías que ya declararon en la causa, la
Cámara no pudo determinar si Favero y su esposa fueron asesinados durante el
operativo o secuestrados e ingresados en el circuito de centros clandestinos.
Por otro lado, los jueces interrogaron a Monzón por su participación en el
procedimiento en el que fueron asesinados Diana Teruggi, Daniel Mendiburu Eliçabe,
Roberto Porfidio y Juan Carlos Poiris, y secuestrada la beba Clara Anahí
Mariani, en la hoy denominada "Casa de la Resistencia", en 30 entre 55
y 56.
El 24 de noviembre de 1976, Monzón concurrió al operativo al mando de diez
oficiales de Infantería, que se apostaron sobre la calle 29 para cerrar la
manzana. "Nuestra misión era estar ahí atrás. Yo comandaba al grupo,
pero estaba subordinado a la gente de (la Brigada de) Investigaciones",
aseguró el comisario, que remarcó que nunca ingresó a la casa porque "lo
teníamos prohibido". También recordó que durante el procedimiento
estuvieron presentes el Ejército y la Marina: "No tengo ni idea qué hacían
ellos. Se supone que ese día fueron a buscar gente que estaba en contra de esa
época (sic)", agregó.
Los jueces, entonces, le preguntaron qué sabía de aquel operativo.
"Dijeron
que murieron siete u ocho y los trasladaron a la morgue", respondió.
—¿Se enteró que había un bebé dentro de la casa? — inquirió el juez
Alberto Durán.
—Me comentaron que había un bebé, pero no sé que pasó con él. No me
acuerdo.
La participación de Monzón en aquel procedimiento se desprende de su legajo,
que señala que recibió una condecoración el 30 de noviembre de 1976, seis días
después del ataque a la casa. "La Jefatura lo felicita, ha tenido activa
participación en un enfrentamiento armado con elementos marginados de la
sociedad, dejando plenamente asentado en el evento la valentía, capacidad y
celo profesional con que se encuentran dotados los efectivos de esta repartición",
dice el legajo.
No obstante, Monzón reiteró que su función se limitó a vigilar que
"nadie huyera" por la calle 29, donde hizo guardia, y que no ingresó
en la vivienda. También agregó que las condecoraciones se daban "por el
hecho de haber estado en el lugar, nada más".
El comisario aclaró también que en esta clase de operativos el Cuerpo de
Infantería obedece las órdenes de la Brigada de Investigaciones. Los jueces,
entonces, le preguntaron cómo hacía para reconocer el rango de un policía
vestido de civil (los integrantes de las brigadas operan de esa manera):
"Bueno, uno ve que hay un hombre a cargo de un grupo y que todos acatan las
órdenes y, bueno, ese es el jefe".
—Entonces un buen actor podría ordenar a la Infantería -le dijo el juez
Leopoldo Schiffrin en tono irónico.
—Y, sí. Infantería era una fuerza disciplinada. No preguntaba, acataba
órdenes.
Durante la última dictadura funcionó un centro clandestino de detención en el
Cuerpo de Infantería de la Policía, en 1 y 60 de esta ciudad. Las preguntas de
los jueces también se dirigieron en ese sentido.
Monzón reconoció sin vueltas la existencia del centro clandestino y dibujó un
plano sobre el lugar, a pedido de un abogado de la APDH La Plata. Reconoció que
"los detenidos estaban en una compañía (galpón)", pero deslindó
responsabilidades de los efectivos policiales al afirmar que "eso estaba a
cargo del Ejército" y que "nosotros estábamos en la puerta, pero no
podíamos ingresar" al galpón.
Además, calculó que habría alrededor de 120 personas detenidas ilegalmente,
"100 hombres y veinte mujeres, más o menos", a quienes se ingresaba
por una puerta trasera "con los ojos vendados". Y añadió que el
centro clandestino funcionó entre 1976 y 1979.
Por otro lado, dijo que los detenidos eran alimentados por el Ejército, pero
que "cocinaba el cocinero nuestro".
Monzón, además, demostró tener una excelente memoria al ser preguntado
puntualmente sobre distintos hechos vinculados con la represión ilegal en La
Plata. Pero cuando se le inquirió que enumerara todos en los que estuvo, dijo:
"He ido a varios procedimientos, innumerables, pero no los recuerdo a todos
exactamente".
"Vulgares extorsionadores"
En tanto, un matrimonio declaró por el caso de la desaparición de Néstor
Ardeti, producida el 6 de agosto de 1979. Ese día, Ardeti fue secuestrado en un
negocio de reparación de electrodomésticos en el que trabajaba en
"Florencio Varela".
Cuando Consuelo Orellano, esposa del desaparecido, vio que su marido no llegaba,
fue a la casa de un matrimonio amigo a pedir ayuda. En su vivienda de 123 entre
40 y 41 los recibió María Clotilde Suárez y José Héctor Orbaiceta, quienes
declararon hoy.
"Un día lunes apareció la señora con sus dos hijos. Después de eso, mi
casa fue allanada por personas que entraron en forma brusca preguntando por la
señora de Ardeti", declaró Suárez.
La mujer dijo que los represores se llevaron a Orellano de la casa y dejaron a
los chicos en el lugar. "Después volvieron y creo que en uno de los autos
estaba Ardeti", recordó y agregó: "La señora dijo que la habían
llevado a su casa y que ahí estaba su esposo golpeado".
Según contó la esposa del desaparecido durante su testimonio en octubre de
2000, un grupo de Tareas de la ESMA se encargó de contactar a Ardeti con su
familia, con el fin de extorsionarla para quitarle dos inmuebles: una casa y un
negocio. Entre ellos, estaba el represor detenido en México Ricardo Miguel
Cavallo.
En las dos testimonios recogidos hoy en la causa se nombró a un hombre bien
vestido y de "bigote fino" que estaba entre el grupo represivo, datos
que concuerdan con la descripción física de Cavallo.
Por su parte, José Orbaiceta contó que volvía del trabajo cuando encontró
que su casa estaba "tomada" por el Grupo de Tareas. "Me pusieron
una escopeta en la cabeza y me preguntaron qué relación tenía con ellos (por
Ardeti y su esposa)", aseguró.
El testigo comentó que los represores "buscaron en todo momento que yo me
hiciera cargo de los chicos" de Ardeti. "No eran más que vulgares
extorsionadores que querían quedarse con los bienes", describió
Orbaiceta, y mencionó que entre ellos estaba el represor Adolfo Miguel Donda.
Agregó que después de estos hechos, y dada su militancia política en aquellos
años, decidió exiliarse. "Dejé mi casa, hice las valijas y me fui a
Brasil", contó.