"Todavía
lo espero y lo esperaré
hasta el día que me muera"
La madre de un conscripto desaparecido declaró que le contaron
que su hijo fue secuestrado mientras jugaba al fútbol en
el cuartel en el que prestaba el servicio militar. También
declararon un ex policía y el hermano de un desaparecido
de la Mercedes Benz.
Por
Francisco Martínez y Vanina Wiman (Secretaría de Prensa)
Alvarez de Weber dijo
que el jefe del cuartel "nos quiso hacer creer
que se había ido" (Foto: FM)
LA
PLATA.- Balbina Alvarez de Weber, la madre de un conscripto
desaparecido durante la última dictadura, expresó en su
testimonio en el Juicio por la Verdad que a 25 años de producidos
los hechos conserva la fuerza de voluntad de aquellos días.
"Todavía lo espero y lo esperaré hasta el día que me
muera", dijo la madre de Carlos Alberto Weber, quien
fue desaparecido el 28 de junio de 1977, cuando realizaba
el servicio militar en la Agrupación de Comunicaciones 601
de City Bell.
La mujer, de 76 años, declaró que su hijo debía volver a
su casa el 1° de julio, tras cumplir la conscripción. "Llamé
al cuartel y tuvieron muchísimo inconveniente para decirme
qué es lo que pasaba y dónde estaba", recordó Balbina
Alvarez, quien identificó al teniente coronel Néstor Horacio
Falcón como la persona que en esa época comandaba esa unidad
militar.
"Nos quiso hacer creer que se había ido. Estaba esperando
que se cumplieran los cinco días para declararlo desertor",
señaló la testigo, recordando la reunión que tuvo con Falcón.
Los casos de conscriptos desaparecidos tienen un denominador
común: la explicación oficial decía que al colimba le encomendaban
hacer una diligencia y que no había vuelto de cumplir el
trámite.
En el caso de Weber, los militares le dijeron a la familia
que se le había ordenado llevar un sobre a la planta transmisora
de Radio Universidad, lugar en el que la Cámara comprobó
que funcionó un centro clandestino de detención.
Hoy, la madre del desaparecido dijo que esa versión era
un "invento que hizo el jefe del cuartel", ya
que "tenía que justificar que el chico no estaba".
Según el hábeas corpus, el dato lo dio el teniente 1° Lucero,
pero cuando el padre del joven fue a averiguar a la planta
de la radio, le dijeron que allí no había llegado.
Además, Alvarez de Weber aportó un dato nuevo: un compañero
del servicio militar, oriundo de Santa Fe, le dijo a la
familia que "estaban jugando al fútbol (en el cuartel),
que lo vinieron a buscar y que no lo vieron más". La
mujer no pudo precisar más datos sobre esta cuestión ni
recordar cómo se llamaba el joven que dio esta versión.
También señaló que un compañero de estudio, en la Facultad
de Agronomía de esta ciudad, le contó que se lo había cruzado
en un colectivo y que Weber le había pedido que no se le
acercara porque corría riesgo. "Eso era algo que se
decía: que los soltaban para secuestrar a quien lo saludaban",
contó la testigo.
Weber fue visto por Silvia Bucci, quien declaró en el Juicio,
en el centro clandestino "La Cacha". Según un
trabajo de recopilación de datos de la Asociación Ex Detenidos-Desaparecidos,
esto sucedió entre fines de julio y principios de agosto
de 1977. También lo vio Néstor Torrillas, un joven que había
sido compañero de la primaria en la Escuela 43.
El joven tenía 22 años en el momento de su desaparición,
y había decidido suspender la prórroga del servicio militar
que había solicitado para estudiar. "Como en la facultad
las cosas no iban bien, estaba la Policía y no aprobaban
a nadie, decidió levantar la prórroga", contó su madre.
"Nunca hubo un cartel
de 'área restringida'"
En otro orden, también declaró un ex policía de la comisaría
5º, en cuyos fondos funcionó un centro clandestino de detención.
Osvaldo Eduardo Villalba, que prestó servicios en la dependencia
entre enero de 1976 y julio de 1977, negó que existiera
un 'área restringida' a la que el personal policial no podía
acceder.
Coincidió así con el testimonio de Omar Piacentini, que
la semana pasada aseguró que nunca hubo un cartel con esa
leyenda y que "la seguridad de los detenidos estaba
a cargo del personal de la 5º ".
Hoy, Villalba afirmó que después del golpe de estado del
24 de marzo de 1976 "no hubo más detenidos comunes"
en la comisaría y sostuvo que "personal de las Fuerzas
Armadas, de civil" se encargaba de los prisioneros
ilegales que eran traídos al lugar.
"Nunca el personal de la dependencia trasladó detenidos",
dijo el testigo, aunque admitió que eran policías los que
llevaban la comida a los calabozos. "Al que le tocaba,
le tocaba. Pero yo no fui nunca", señaló.
Pese a que el miércoles pasado el ex policía Piacentini
aseveró que en la 5º "hubo nacimientos y muertes",
hoy Villalba negó tener conocimiento de eso. También indicó
que nunca escuchó gritos y que no sabía que los detenidos
ilegales eran torturados. "Yo era joven y había cosas
que esquivaba. Cuanto menos sabía, mejor", manifestó.
"Además, ellos (los militares) creían que nosotros
éramos menos, así que no tenían trato con nosotros, ni siquiera
teníamos conversación", expresó el ex policía, que
fue exonerado de la fuerza en 1981.
Villalba también negó que el personal de la comisaría hubiera
participado de operativos represivos. "Nunca fuimos
de apoyo a ningún lado", afirmó.
Desaparecidos de Mercedes
Benz
En tanto, Gregorio Grieco prestó testimonio sobre la
desaparición de su hermano Miguel, un ex operario de la
fábrica de Mercedes Benz en Cañuelas.
Miguel Grieco fue secuestrado en su domicilio el 14 de diciembre
de 1976, siete meses después de haber renunciado a la automotriz.
"Temprano a la mañana llegó un grupo armado de ocho
personas. Se lo llevaron a la casa de José Vizzini, otro
trabajador de Mercedes Benz que era su amigo personal y
que también está desaparecido", contó el testigo.
"Mi hermano se había ido de la empresa porque estaban
deteniendo a personas en el puesto de trabajo", afirmó
Grieco, y agregó: "Estoy seguro de que las desapariciones
de los operarios de la fábrica están vinculadas con el secuestro
de mi hermano".
Incluyendo a Miguel Grieco, hubo 14 desaparecidos entre
los operarios de Mercedes Benz.