Negaron
la detención de un
ex policía por falso testimonio En su legajo figura una condecoración
en 1977 pero Hugo Batillana negó haber sido felicitado. Por
eso, el fiscal pidió la detención por falso testimonio pero
los jueces la negaron. En tanto, declararon dos policías por
el caso Martinicorena.
Por Francisco Martínez y Lucas Miguel (Secretaría de
Prensa)
El ex policía Batillana
estuvo a punto de ser detenido por falso testimonio
(Foto: FM)
LA PLATA.-
La Cámara Federal de esta ciudad denegó hoy la detención de
Hugo José Batillana, solicitada por el fiscal Félix Crous, quien
entendió que el ex policía cometió falso testimonio en su declaración
del Juicio por la Verdad.
Contradiciendo la información de su legajo, Batillana negó haber
sido condecorado durante la última dictadura por un "acto
destacado de servicio". El ex policía, de 51 años, dijo
que no recordaba ni el hecho ni la condecoración.
El 15 de diciembre de 1977, Batillana fue felicitado por la
Jefatura por "detener a una gran cantidad de delincuentes,
como así mismo abatir catorce malhechores masculinos y seis
femeninos". Este hecho, que protagonizó junto a otros efectivos,
fue además mencionado en el Orden del Día de la Policía del
11 de octubre de 1978.
"Para mí es falso porque no tengo conocimiento del hecho",
expresó Batillana, cuando el juez Pacilio le preguntó qué grado
de veracidad tenía la información de su legajo. El ex policía,
remarcó que nunca le dieron "ni medalla ni diploma"
por su eventual participación en operativos represivos de la
época.
Luego de un cuarto intermedio de media hora, el juez Pacilio
anunció que el Tribunal no hacía lugar a la detención del policía.
Tampoco anunció una denuncia contra el ex policía en primera
instancia, como se hizo en anteriores oportunidades.
Sobre su trabajo en la época de la dictadura Batillana dijo
que fue en 1976 custodio del entonces Director de Seguridad
de la Policía, Rodolfo González Conti. El ex policía señaló
que esta función consistía en "viajar por la Provincia"
visitando dependencias policiales. Pero negó haber estado en
algún centro clandestino de detención.
También, afirmó que a partir de diciembre de 1977 trabajó en
la Dirección de Inteligencia de la Policía aunque su tarea,
según él, era "netamente administrativa", en una "oficina
de personal".
Esta circunstancia llevó al Tribunal a recordarle que había
sido condecorado, pero Batillana negó haber participado en "procedimientos
operativos". Entonces, el fiscal Felix Crous se negó a
realizar preguntas y simplemente pidió la detención del policía,
por "flagrante reticencia". A la solicitud de sumó
el abogado de la familia Mariani, Juan María Ramos Padilla,
quien sentenció que "es obvio que un comisario inspector
no puede desconocer su legajo", y la doctora Mónica González
Vivero, por la Asociación Ex Detenidos-Desaparecidos.
El Código Penal prevé que el delito de falso testimonio se comete
cuando se niega la verdad o cuando el testigo manifiesta reticencia
en decirla.
Batillana también estuvo asignado en 1976 a la Brigada de Investigaciones,
que funcionaba en 55 entre 13 y 14, sede de un centro clandestino
de detención. En su declaración, el policía adhirió a la tesis
del "área restringida" que impedía a los policías
ingresar al lugar donde estaban los detenidos ilegales.
El ex policía dijo que no vio personas con los ojos vendados
en el interior de la dependencia y que "no teníamos permitido"
entrar al área restringida.
No obstante, cuando el juez Julio Reboredo le preguntó por uno
de los prisioneros de la Brigada, de apellido Moncalvillo, Batillana
contestó que lo conocía. "Es el hermano de la periodista",
expresó.
Hasta entonces, el juez no le había dicho que Domingo "Mono"
Moncalvillo era pariente de Adelina "Mona" Moncalvillo,
ni tampoco se le suministró información sobre su desaparición.
Tampoco le habían dicho que Moncalvillo es mencionado por los
ex detenidos de la Brigada como integrante de un grupo de prisioneros
que "colaboraba" con los policías, y que fue asesinado
en un operativo en 1978. (ver 040799b)
Otro policía negó todo
En tanto, el policía Jorge Zapata negó haber tenido participación
en los hechos que condujeron a la desaparición de Daniel Omar
Martinicorena, contradiciendo así a la esposa de la víctima.
La mujer había dicho que otro policía le comentó que su esposo
fue detenido a la salida de una cena, en la que había discutido
con su superior, Rodolfo Quartucci, titular de la comisaría
4° durante la dictadura. Entre el grupo de los secuestradores
estaban Zapata, y dos oficiales de apellidos Vallejos y Villarruel.
Zapata admitió haber estado en la cena, ocurrida el 8 de julio
de 1977 en oportunidad de agasajar a Quartucci, pero dijo que
se retiró antes. Y ensayó una justificación de lo que le pasó
a Martinicorena: "Me dijeron por comentarios que este chico
había querido poner una bomba en un asado", expresó.
También aseguró que Martinicorena "abandonó el servicio"
que prestaba como policía en la Comisaría 4° y que no supo qué
le pasó. Además, negó saber que en la cena el desaparecido haya
tenido un entredicho con el comisario Quartucci, motivo por
el cual se presume su secuestro.
Otro policía retirado que declaró hoy en la misma causa es Luis
Alberto Villanueva, quien negó saber qué pasaba ya que, explicó,
en 1977 estaba con licencia médica y no cumplía tareas efectivas
en la comisaría. "Iba a cobrar solamente", afirmó.
Villanueva contó que fue herido en un procedimiento el 22 de
octubre de 1976, cuando un grupo de policías de la 4°, junto
a otros efectivos de la Dirección de Investigaciones, se dirigió
a una casa en calle 132 y 35 de esta ciudad.
"Era un grupo del comando ERP. Andaban buscando agentes
para matar", sentenció Villanueva sobre los habitantes
de la casa. Cuando el Tribunal le preguntó cómo supieron el
dato, el ex policía dijo que se lo había dicho un sargento de
apellido Velázquez, aunque no brindó mayores precisiones.
Villanueva indicó que en el operativo no hubo detenidos y que
resultaron heridos tres policías. Dijo que a él lo hirieron
en la pierna y que por esa razón pasó casi tres años de licencia.
En esa casa, el 1° de agosto de 1977, fue asesinado Daniel Mariani.
Villanueva, quien vive a cinco cuadras del lugar "hace
43 años", dijo que no se enteró de lo sucedido pero reconoció
en una fotografía a la vivienda en la que, según él, se alojaban
los integrantes del ERP.
"Justo en la esquina en la que usted cayó herido, ¿no se
enteró de lo que pasó el 1° de agosto de 1977?", insistió
el abogado Ramos Padilla. "No, señor", contestó Villanueva,
y más tarde agregó: "Yo me la paso dentro de mi casa".
En tanto, Villanueva negó ser apodado "el Lagarto"
y dijo que ese sobrenombre lo tenía un oficial de apellido Villarruel.
Este policía sería uno de los secuestradores de Martinicorena,
según lo aportado por su mujer, quien basó sus dichos en lo
que tres días después de la desaparición le contó el policía
Osvaldo Maseroni.
Villanueva señaló que vio sólo una vez en su vida a Martinicorena,
y que este le preguntó cómo andaba de la pierna, a raíz de la
herida durante el procedimiento.
Peruano desaparecido
En la jornada de audiencias de hoy declaró también Marta Eva
Gómez, esposa de Juan Edmundo Hipólito Barrionuevo Ezquerra,
un desaparecido de origen peruano que fue secuestrado el 17
de diciembre de 1976.
Gómez relató una historia de persecuciones iniciadas dos años
antes del secuestro y que, según dijo, hoy persisten. En ese
marco, aseguró que en 1985 un hombre la interceptó en la calle,
la subió a un auto, la llevó a la localidad de Berisso, la violó
y la liberó en la esquina de 68 y 2. "Podés dar gracias
que tenés dos hijos vivos. Y no averigües más sobre tu marido",
le habría dicho el sujeto.
También dijo que hace dos años y medio su actual marido recibió
"amenazas verbales" y que le dejaron en el parabrisas
del auto un cartel escrito en rojo con la leyenda "estás
controlada" y el dibujo de un ojo.
El secuestro de Barrionuevo Esquerra, estudiante de Medicina,
se produjo en su despensa de calle de diagonal 73 y 5, cuando
varias personas de civil, que dijeron pertenecer a la Policía
Federal, se lo llevaron a punta de pistola en autos no identificados.
El día del secuestro y los posteriores, Gómez recorrió todas
las comisarías de La Plata y los hospitales públicos, sin resultado.
Nunca hubo indicios sobre el destino del desaparecido.
Por último, Carlos Luis Yalet, habló de las muertes de su hermano
Mario Abel y de Jorge Santillán, que ocurrieron en noviembre
de 1977. Según contó, un grupo de personas que se identificó
como policías los detuvo en la vía pública, frente a la Estación
de Trenes, y los subió a un vehículo.
Días después, sus cuerpos aparecieron en Los Talas (Berisso),
a 15 kilómetros de La Plata. Yalet señaló que cree que el hecho
ocurrió con fines de robo.